domingo, 4 de marzo de 2012

Abrir el melón


Hoy se agitaban las redes sociales, Twitter a la cabeza, comentando el editorial de El País, el cual se dedica a ponderar y alabar las virtudes de la Monarquía española y a determinar la nula conveniencia de cuestionar su necesidad.
Se sorprendían muchos tuiteros, imagino en su mayoría de izquierdas, ante este enfoque que parecía calcado del rival tradicional del emblema de Prisa, el ABC.
En este mundo de ideologías cambiantes, cruzadas, juntas y revueltas, donde el poder económico acaba prevaleciendo sobre todo sistema de valores, ya nada debería chocarnos.
Está claro que la Monarquía española pasa por sus horas más bajas y no tan solo por el caso Urdangarin, sino también por muchos factores que han ido alejando a la institución de la sociedad a pesar de los esfuerzos de la Casa Real por mitigar el desapego. 
En 1978 cuando se votó la Constitución Española y se refrendó el sistema de Monarquía parlamentaria, en la figura del elegido por Franco, la sociedad española de la transición no tenía muchas alternativas para pasar página sin estridencias. 
Hoy en día todo ha cambiado aunque no lo suficiente. Tenemos un Estado en crisis, unas CCAA más cuestionadas que nunca, una clase política en mínimos de credibilidad y una Monarquía renqueante.
Queda mucho por hacer para que la imperfecta democracia no lo sea tanto en el caso español.
Todos los nacidos desde 1960 no tuvimos opinión en el refrendo de aquella Constitución y todo lo que conllevaba. Son asuntos serios y no hay que removerlos con asiduidad pero no parece tan descabellado plantearse retocar lo necesario para que el engranaje no se atasque.
Este es un melón que los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, no tienen intención de abrir ya que serían los máximos perjudicados cediendo cuota de poder, triste constatación de como los intereses partidistas pasar por encima de los de los ciudadanos. El político olvida su faceta de hombre de a pie para enfundarse las orejeras del partido de adscripción. 
Tan solo una fuerte presión popular, por vías pacíficas y democráticas, puede lograr que la piedra se mueva de sitio, nos toca a nosotros empujar. 
Ya que a los políticos no les gusta el melón deberíamos ser los ciudadanos, la sociedad civil para beneficio de la cual se montó todo el chiringuito constitucional, los que cojamos el melón, lo tanteemos, y sopesemos si está maduro para su consumo. En mi opinión el momento es oportuno, no sé ustedes, pero creo que, en general, los ciudadanos sabemos bastante más de fruta que los políticos, y está parece que está empezando a pudrirse.

7 comentarios:

  1. Hola! Esto de estrenar la parte de comentarios de tu entrada es un lujazo. Enhorabuena por tus publicaciones en el diario fénix.
    Dicen que para saber si un melón es dulce y está lo suficientemente maduro hay que presionar los extremos. También hay que acercarse y olerlo.
    En cambio, la fruta podrida se ve y huele perfectamente. No hace falta tantear.

    Yo no me entero mucho de política, sé lo que tantas personas. Dentro de cada partido estoy segura que hay gente muy cualificada que vale. Más si estamos en un país que hay una tasa tan alta de desempleo y de sobrecualificación.

    No obstante, no tengo ni idea qué personas merecen la pena en cada partido independientemente de tener simpatía por una determinada ideología política. Porque si dicen que estamos sobrecualificados, supongo que habrá personas muy válidas y con buenas buenas trayectorias en cada partido.

    ¿Qué políticos de cada partido merecen la pena? ¿Quienes no huelen a "demasiado maduro" o no están a punto de pudrirse? No es pregunta retórica, es no tengo ni idea.

    Felicidades y saludos.

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  2. Hola!

    César, por qué no fundas tu propio partido? Pareces una persona con valores...

    Yo me afiliaría!!

    Saludos
    Lady Roller

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  3. Gracias por la confianza, Lady Roller. Un partido político no lo puede fundar uno solo sino que tiene que ser un grupo de personas quienes se animen a desarrollar un proyecto tan complejo. A mi la política me interesa y por ello sigo la actualidad de cerca, entre todos se pueden cambiar a mejor las cosas, el como ya es un tema más personal.
    Veremos!
    Saludos

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    1. Estoy segura de que hay mucha gente dispuesta a cambiar todo este caos...

      Si alguna vez llegas a planteártelo en serio, espero que sea por la verdad y desinteresadamente... Y que no te dejes arrastrar por el Lado Oscuro....

      Saludos
      Lady Roller

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  4. César, busca busca (y rápido) porque igual "tu partido" es nuestra salvación.

    Casi nunca digo nada, pero me encanta leerte.

    Saludos!!

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  5. me extraña con lo creativo y parlanchín que eres que no le des a las teclas por tu blog y para tus seguidores en dos semanas :-(

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  6. Sí, César. La Constitución, como todo, debería modernizarse y adaptarse a los nuevos tiempos y circunstancias, amoldarse a aquellos que, como bien dices, no tuvimos voz ni voto por ser aún niños, y a todos los que han llegado después. Hemos tenido Pepa, PePes y Pepiños, y ese melón, ya maduro, que dejó de ser pepino hace mucho, pero que nadie se atreve a tocar. Ya sería hora de hacerlo! Enhorabuena otra vez, querido 'tuiteiro' (eso por tus raíces gallegas, por supuesto!) Un abrazo

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