martes, 10 de diciembre de 2013

Ciudadano soy


¿Qué nos define como personas? 
¿La profesión? ¿Los valores? ¿Las aficiones? ¿Nuestras amistades?
La vida se construye y se teje paso a paso, año a año, todo suma y todo cuenta en el moldeado de nuestra personalidad.
Viviendo en sociedad, tratando a diario con otros, relacionándonos a través de normas de convivencia, de leyes y de regulaciones, es inevitable enfrentarse a toda suerte de conflictos.
La política, que trata desde antiguo de regular este tipo de fricciones, dotando de guías de actuación a nuestras conductas, es el eje central de la sociedad.
Todo es política desde el momento en que uno pisa la calle. Es por ello que el ser ciudadano que desempeñamos es el que nos define en relación a los demás. 
Normas, leyes, decretos, multas, obligaciones, derechos...
No pudiendo uno abstraerse de esta realidad y estando cabreado, bastante, y con justificación, con nuestros políticos, no queda otra que reflexionar sobre la política.
¿Qué tipo de ciudadano soy? ¿Qué puedo hacer?
Cuando al asomar la cabeza por la ventana quebrada del franquismo, allá por los finales de los 70, la sociedad española delegó en una serie de figuras relevantes la transición hacia lo nuevo, la democracia, nadie sabía que depararía el futuro.
Ese futuro es nuestro presente, y no acaba de satisfacer, nunca lo hará. Sin caer en derrotismos, rehuyendo idealismos de frustración, las cosas pueden ser más satisfactorias, todos lo pensamos.
No habría por que estar en constante rebote con los políticos, con las instituciones, con la telaraña que entre todos hemos ido desplegando a nuestro alrededor.
Delegar en las urnas cada cuatro años no basta. Votamos, nos quejamos y volvemos a votar en masa a los mismos colores. Y así nos está yendo. 
Cada ciudadano, o aquel que tenga conciencia de serlo, tiene una responsabilidad para consigo y para con los demás. Todos podemos compartir nuestra visión del mundo, la que refleja lo que cada uno ha ido cocinando con sus experiencias.
Bien sea en la Comunidad de Vecinos, en el trabajo, en el barrio, en las redes sociales, en iniciativas ciudadanas, en una ONG, el caso es moverse, moviendo a la sociedad con ese empuje.
Yo llevo ya una temporada inquieto, con ganas de aportar, de ayudar a cambiar las cosas, de explicar mi visión, de escuchar la de otros, de fusionar, de sumar, de avanzar.
Las cosas van a su ritmo, el cual no siempre controlamos, por más que uno se empeñe en tratar de controlarlo, y las frutas maduran en la estación correcta.
Como ciudadano que soy, he decidido ponerme en marcha y moverme. Involucrarme en lo que pueda, adonde llegue, para tratar de renovar esta política emponzoñada que padecemos, ayudando donde quieren mi ayuda, empujando donde hay ideas de regeneración ciudadana.
Ciudadano soy, he dado el paso al frente.