viernes, 17 de enero de 2014

Cosas de Barajas


Decía Magdalena Alvarez, ministra de Fomento con Zapatero, que el aeropuerto de Barajas era muy grande. Fue con motivo de la nevada de enero de 2009 que obligó a cerrar las pistas durante unas horas ante la avalancha de nieve y el colapso de los sistemas de limpieza.
Barajas es un emblema de la ciudad de Madrid, aparte de la mayor empresa de la región, ya que da empleo a miles de personas y genera una enorme actividad económica.
La crisis de tráfico de pasajeros que atraviesa desde hace 5 años el aeropuerto madrileño es, en cierta medida, reflejo de la falta de rumbo de la ciudad, sin proyectos importantes en el horizonte, y en claro declive turístico.
De todos modos, eso son harinas políticas y hoy toca hablar de aviones.

Tras la ampliación del nuevo terminal y las nuevas pistas, allá por 2006, se preveía que el número de pasajeros pudiera llegar a los 70 millones aunque la recesión se llevó por delante, de momento, el boom previsto tras las millonarias inversiones.
El aeropuerto dispone en la actualidad de 4 pistas, dos de aterrizaje y dos de despegue, que se pueden usar en ambos sentidos, configuraciones, según sople el viento, convirtiéndolas en 8. 
La configuración habitual, que todo pasajero frecuente conoce, es aterrizar desde el Sur, sobrevolando Coslada y San Fernando de Henares, la Configuración Norte.
Cuando la cosa está revuelta por los cielos es muy probable que entonces lleguemos a Barajas en Configuración Sur, aterrizando desde la sierra y sobrevolando la urbanización de Santo Domingo y aledaños.
Esta última disposición de las pistas ha generado polémicas, protestas, denuncias, juicios y sentencias.
Hay asociaciones de vecinos en Santo Domingo que han logrado que el Supremo obligue a AENA a restringir el uso de una de las dos pistas, la 18R. Si la sentencia se aplicará a rajatabla podría llegar a cerrarse la pista, dejando solo una para aterrizajes, lo cual en horarios punta es insuficiente y provocaría demoras desmedidas.
El aeropuerto es más antiguo que la urbanización pero la ampliación y las pistas nuevas son más modernas. ¿Se tuvo esto en cuenta durante la ampliación? Una vez hecha la obra es complicado buscar el punto de equilibrio satisfactorio para AENA y para los vecinos afectados.
Si el Canal de Panamá puede parar su ampliación, ¿podría haber ocurrido algo similar en Barajas?
Hipótesis sin respuesta a estas alturas.

Los aviones hacen ruido, y cuando despegan y aterrizan más, ya que van con todas las alas desplegadas, con los trapos fuera, en configuración sucia como se dice en argot aeronaútico, y por eso es preferible que pasen por encima de un páramo despoblado. Pero claro, suelen estar cerca de ciudades, y si no es el caso, estas suelen crecer alrededor. La dichosa ley de la atracción.
Cuando los aviones aterrizan en Configuración Norte, pasando por encima de las cabezas de los vecinos del corredor del Henares, también hacen ruido. También hay asociaciones, también hay protestas y, sin embargo, no hay sentencias tan contundentes al respecto.
Se ve que las diferentes poblaciones merecen diferente trato, ¿clasismo?. Curiosidades de Barajas.

La polémica más reciente del aeropuerto, desde el punto de vista operativo, afecta a AENA, sus controladores aéreos, a las compañías aéreas y a los vecinos de Coslada y San Fernando.
De las dos pistas de arriba en Configuración Norte, la 32R y la 32L, resulta mucho más rápido hacer el rodaje hasta el terminal de pasajeros desde la L(la izquierda), la más próxima a Madrid.
Es por ello que muchos pilotos que vienen por el Este, y que tienen que aterrizar en la 32R, piden que los controladores les cambien de pista en el último minuto para ahorrar tiempo en los enlaces.
Es comprensible, las compañías ahorran costas y dan mejores cifras de puntualidad a sus clientes.
No obstante, la normativa interna y legal no va en ese sentido, por tanto el controlador se queda con las posaderas al aire si cambia al avión de pista. AENA les dice a las compañías que sí, que se cambiará todo lo que se pueda mientras juega al despiste con los controladores sin mojarse.
El presidente de Air Europa, Manuel Hidalgo, llama simpáticamente a la 32L la pista corta, pero no es baladí el asunto desde el punto de vista operativo.
La operatividad aérea tiene que estar definida y recogida en normas que protejan la seguridad de las operaciones y den pautas claras a pilotos y a controladores, improvisaciones las justas. 
Se añade a esto que si la gran mayoría va a la 32L la huella acústica, ruido del avión sobre nuestras cabezas, afecta mucho más a los habitantes de las poblaciones afectadas.
Este culebrón no tiene pinta de resolverse hasta que alguien de arriba decida asumir su responsabilidad y tomar una determinación al respecto.
AENA, la AESA(Agencia de Seguridad Aérea), la DGAC(Dirección General de Aviación Civil), y Ministerio de Fomento tendrían que hacer malabarismos de consenso para solucionar este marrón.
Por desgracia, conciliar el interés general y el de algunas minorías no viene siendo el fuerte de los españoles.
Los controladores seguiremos trabajando con buena letra en medio de esta batalla ajena que tanto nos afecta. 
Mientras tanto, buen vuelo y mejor aterrizaje.