domingo, 30 de octubre de 2011

OVNIS, haberlos haylos


Hace unas semanas, a raíz del revuelo causado por uno de mis tuits, escribí un artículo explicando una anécdota en el Centro de Control de Madrid donde tres aviones habían preguntado por un objeto no identificado en sus pantallas radar.

Nunca sabremos lo que fue aquello, hipótesis hay muchas y la imaginación es libre y creativa; sin embargo, provocó que se despertase mi curiosidad por averiguar si casos parecidos abundaban o no.  La respuesta es claramente afirmativa, hay bastantes ejemplos de situaciones difíciles de explicar racionalmente.
Tras el runrún inicial en Twitter, llegaron dos peticiones de entrevistas en la radio y cientos de comentarios en el blog desde diferentes países. Aparentemente, y para mi total sorpresa, se había abierto una especie de caja de Pandora relativa a los Ovnis.
Nunca imaginé que hubiera tantas personas atraídas por este tema, el cual parecía haber perdido fuelle tras estar muy de moda en los años 70.

Mi labor de investigación entre mis compañeros me sorprendió bastante, yo no he tenido ninguna experiencia de avistamientos y no es algo de lo que se hable en el trabajo. Debí de preguntar a unas 30 personas logrando recabar más de una decena de historias muy peculiares.
Entre todas destacaría las siguientes:

Sevilla 1981: Un avión de nacionalidad británica se comunica con la controladora de servicio, muy asustado le dice que una luz le persigue constantemente. No había constancia de ningún otro tráfico en la zona.

Las Palmas 1983: El controlador observa en su radar un objeto que precede a un avión comercial. Pregunta al piloto si ve algo y este responde negativamente. Durante toda la aproximación al Aeropuerto de Las Palmas el objeto no identificado escolta cinco millas por delante al avión civil, llegando a la altura de la antena de radar se esfuma la señal radar. Sobre la vertical de la antena del radar hay una zona ciega donde no rebota la señal y, por lo tanto, no se puede ver en la pantalla si hay o no objeto alguno.

Barcelona principios años 80: Tres aviones comerciales notifican en un corto espacio de tiempo y en diferentes áreas un avistamiento. Uno de ellos, un puente aéreo de una compañía española,  ve unas luces que se le cruzan en su camino; otro camino de Palma notifica luces de colores que le siguen en su ruta, y un tercero, británico, observa en la distancia una extraña luz en el aire.
La controladora que vivió la experiencia me contó que no hizo mucho caso al primero que notificó algo raro pero que con los otros dos casos, tan inmediatos, se percató de que algo extraño volaba por el cielo aquella noche.

Canarias 1995: Un DC8 cargo, de Las Palmas a Madrid, notifica unas luces que le siguen en su ruta. El controlador, como suele ser lo más habitual, no ve nada en su pantalla radar. Las luces van por delante del avión, cruzando su trayectoria de izquierda a derecha constantemente. El piloto aguanta estoicamente el avistamiento hasta que poco antes de abandonar el espacio aéreo de Canarias este se esfuma.

Palma de Mallorca 1996/97: Primera hora de la tarde, día claro. Varios vuelos reportan a Control Palma que ven una especie de esfera plateada posada sobre la isla. Fue avistada desde diferentes rutas de llegada a la isla.

Años 90:
Pamplona, un tráfico militar en sobrevuelo observa una esfera de luz posada en el horizonte, de repente, esta se mueve de este a oeste a una velocidad de más de 5000 kilómetros por hora y se queda fija de nuevo. Dicha luz desafía las leyes de la física en cuanto a velocidad y balística.

Madrid. Un avión militar de regreso a la base aérea de Torrejón quiere descender para su aproximación y solicita información sobre las luces de un avión que ve reflejadas en su cabina, inmediatamente por debajo de su nivel de vuelo. Control aéreo le informa de que el único tráfico que le afecta lo tiene por debajo pero a 15000 pies, unos 5km. El piloto, experimentado en muchas maniobras militares, se niega a bajar alegando que las luces están justo debajo y no desciende hasta que por la radio el avión que vuela en su ruta a nivel inferior le confirma que mantiene una altitud de 15000 pies menos.

Toledo. Un avión británico que vuela de Canarias al Reino Unido llama a Control para relatar espantado que hay una luz cegadora que le impide ver. La luz invade por completo la cabina de los pilotos y tarda unos segundos en desaparecer.  Otros aviones sobrevolando la zona notificaron haber visto también una luz peculiar.

Ibiza. Cierre del aeropuerto. Todos los trabajadores se han marchado ya y sólo queda la controladora de servicio a punto de cerrar la torre de control. De repente, nota una extraña sombra que se posa sobre el fanal de la torre oscureciendo más aún la noche. Con temor, se asoma tímidamente por la ventana y ve como la sombra desaparece como un rayo y la noche recupera su luz habitual.

Imagino que hay cientos de historias más por descubrir, tanto del lado control como del de los pilotos, comerciales y militares, y que tan sólo hace falta molestarse en preguntar y escuchar a la gente contar sus experiencias.
Me ha sorprendido en mis pesquisas con mis compañeros, la naturalidad con la que todos comentaban sus anécdotas, sin entrar en valoraciones de que podría ser lo que los pilotos o ellos mismos habían visto. En Control Aéreo no tenemos un protocolo que nos obligue a anotar este tipo de situaciones, quedan absorbidas en el anecdotario del día a día, comentado con los compañeros de trabajo y almacenado en la memoria poco tiempo después.
Está claro que sobre el cielo aéreo español, el que más conozco debido a mi trabajo, pasan más cosas de las que trascienden, fenómenos difíciles de explicar a nuestras mentes "supuestamente" racionales.
No por ello hay que caer en alarmismos, podemos seguir volando tranquilos. El sistema de control aéreo español está en manos de 2000 profesionales que, a pesar de los pesares, seguimos dando servicio con profesionalidad a millones de pasajeros al año. Los OVNIS tal vez no, pero ustedes sí que están siempre bajo nuestro control.






sábado, 29 de octubre de 2011

Libertad, libertad, sin ira libertad...



Es curioso como se defiende la libertad de expresión a ultranza en ciertos contextos mientras que en otros ámbitos aceptamos sin rechistar que nos regulen hasta el aire que respiramos.
Me viene esta reflexión por el tan manido tema de la telebasura y la degradación de los medios de comunicación. Cadenas como Tele5 programan en hora de máxima audiencia, con gran éxito, indecentes programas que entretienen intoxicando con contenidos falaces protagonizados por una caterva de personas impresentables.
No son los únicos, tan solo los mejores en ello, otras televisiones y algunos periódicos manipulan la información al presentar una visión del mundo dividida en el simplista ellos y nosotros. Ejemplos abundan, desde la Sexta, a La Razón, pasando por televisiones regionales y diversas radios.

Me dirán algunos que eso es la libertad de expresión que la vida democrática conlleva, de acuerdo por completo en la premisa. No obstante, lo indecente es que en horarios infantiles se hable con lenguaje soez de contenidos inapropiados, que se invite a criminales a programas conviertiéndolos en supuestas víctimas, que se ataque despiadadamente al que opina diferente mientras que la tibieza nos invade con los terroristas y sus secuaces.
Las televisiones y las radios son concesiones, reguladas por ley, hay leyes que deben cumplir, leyes que se deben revisar para evitar que se propaguen mensajes de odio, de racismo y veneno con impunidad.

El Estado me impide ir en moto sin casco, conducir sin cinturón, ¿por qué?  Dándole una vuelta de tuerca al argumento, ¿ no es mi libertad de expresión también?, no estoy incumpliendo mis obligaciones con Hacienda por poner un ejemplo. Si no me protejo, la multa llegará implacablemente en poco tiempo y acabaré perdiendo el carnet de conducir.
¿Pasa igual con los medios que incumplen las normativas?
Los contrasentidos de esta sociedad regulada hasta la saciedad pero neoliberal hasta la desfachatez en temas fundamentales son asfixiantes.
No nos escudemos en que la gente quiere ver esos contenidos, tal vez ha llegado el momento de revisar la normativa que regula los medios de comunicación. Los talibanes gritarán ¡censura!; nada más alejado de mi comentario, pero señores, no todo vale.
El Estado que tan diligentemente vela para que no me desnuque cuando voy en moto, ¿no debería también supervisar con más rigor los abusos de los medios?

jueves, 27 de octubre de 2011

El libro sin título



Hoy no tengo ganas de politiqueos, ni de historias truculentas de la actualidad nacional o mundial. Llevamos tantos meses bombardeados por la crisis, el rescate inminente y la sangría del Euro que da la impresión de que se nos ha venido encima una peste de pesimismo contagioso sin remisión.

Hoy me apetece hablar de un libro cuyo título no recuerdo, y que pasó por mis manos hará unas tres décadas cuando yo transitaba mi infancia como alumno de la extinta EGB.
Era un libro no muy grueso que apareció por casa, imagino que comprado por mis padres, y presupongo destinado a mis hermanos mayores, ávidos lectores como yo.
Se trataba de un compendio de acontecimientos destacados de la historia de la arqueología, diferentes episodios de cierta relevancia abarcando varios continentes.
Aquel libro me fascinó desde su primera página y lo leí y releí numerosas veces hasta impregnarme de sus misterios, de sus dibujos y de sus fotografías. Este empape creó en mi mente un mundo idealizado de arqueología y arqueólogos aventureros. Describía a figuras precursoras del Indiana Jones que poco tiempo después arrasaría con su saga en todos los cines del planeta.
Durante una época quise ser arqueólogo, la única vez en mi vida que tuve una inspiración profesional tan arraigada. Luego se diluyeron esas quimeras infantiles, y la vida me fue llevando, como a tantos, por caminos poco o nada planificados por mi.

No obstante, el libro perduró y me generó un ansía de conocer  aquellos lugares, un interés por vivir de primera mano los hitos de la arqueología mundial. Decidí por aquella época que trataría, si los vientos personales eran favorables, como así fue afortunadamente, de conocer las tres perlas arqueológicas que me hipnotizaron. Se trataba de Machu Pichu en Perú, de los Moais de la Isla de Pascua en Chile y del fastuoso tesoro de la tumba de Tutankamón.
Entre los años 1998 y 2004 tuve la oportunidad de viajar a los tres países y de saborear en directo estas tres joyas del patrimonio cultural mundial. Ninguna me defraudó, las expectativas de los 10 años no se vieron mermadas con las realidades de los casi 30, la magia estaba presente, intacta, en primera persona.

Cumplir un deseo tan antiguo, de la infancia, me hizo darme cuenta de que necesitamos tener fuentes de inspiración que nos impulsen a salir de lo estándar y de lo rutinario. Por supuesto, no considero que sea necesario escalar los riscos peruanos para lograr mantener la ilusión ni vibrar con la vida pero sí que es fundamental tener la inquietud por cumplir pequeñas metas sin caer en desánimo de la rutina diaria.
Los tiempos cenizos que corren sobre nuestras cabezas no son gran motivo para inspirarse y la negatividad de los medios de comunicación tampoco ayuda demasiado.
Sin embargo, en los libros encontramos uno de los bastiones de la creatividad de nuestra sociedad occidental, llevan siéndolo varios siglos, con sus altibajos pero resistiendo jabátamente a radios, televisiones y videoconsolas.
Por este motivo, parece saludable y terapéutico deambular por las librerías de toda la vida, por la biblioteca popular del barrio y atender recomendaciones de lectura de los amigos para abrir  así la puerta a nuevas ilusiones y proyectos que nos inspiren entre tanto cetrino circundante.
Siempre estaré agradecido a aquel libro de cuyo nombre no puedo acordarme.
Y ustedes, ¿recuerdan el título del suyo?


viernes, 21 de octubre de 2011

Prensa desnortada


Hace unos días nos encontramos todos de pronto con el comunicado de ETA anunciando el fin de su lucha armada, que no su disolución ni la entrega de armas. Es una buena noticia que aunque anticipada e incompleta no deja de significar un importante avance en la normalización de la vida democrática en España, especialmente en el País Vasco.
La noticia del día a nivel mundial fue, no obstante, la muerte del dictador Gadafi, probada con la obscena difusión de fotografías de su cadáver ensangrentado. Las portadas de los medios internacionales se hacían eco a toda plana del fin del sátrapa sin obviar el comunicado de ETA.
No pude menos que sublevarme ante el tratamiento que la gran mayoría daba a la banda terrorista tildándola en sus titulares de grupo separatista. Desde el prestigioso NY Times, Le Monde, The Guardian, Il Corriere della Sera, prensa alemana también, la BBC y un largo etcétera demuestran o ignorancia o malicia en su percepción del "conflicto vasco".
Se agradece entre tanta titular indecente la claridad de la prensa lusa sobre el terrorismo que ETA representa en la península ibérica, como en Eurovisión siempre nos quedará Portugal.
La prensa hispanoamericana se divide en ese sentido; no sorprende que Venezuela y Argentina sean tibios con los etarras mientras que Colombia y México, muy sensibilizados con un terrorismo que padecen, no dudan a la hora de llamar a las cosas por su nombre.
¿Por qué Al Qaeda es considerada la encarnación del mal a nivel mundial y nadie se atrevería a considerarla una organización que defiende el islam?  Hay un evidente doble rasero en muchos temas espinosos, el tema palestino es buen ejemplo, pero en el caso de ETA no se comprenden esas "imprecisiones" tras 40 años de terror y violencia unilateral.


España es un país democrático desde finales de los 70, con un estado autonómico de cesión de competencias a las regiones que Francia no osaría plantearse, y con una sociedad civil que con sus fallos, se ha mostrado de las más solidarias de Europa cuando se han producido catástrofes internacionales. No nos merecemos que cientos de millones de extranjeros, intoxicados por un prensa local afectada por el relativismo moral de un doble rasero, consideren que los 889 asesinados por ETA han sido víctimas de un conflicto político.
Desconozco que parte de culpa tenemos en ello y que puede hacer un país para explicar al mundo su idiosincrasia y sus problemas pero algo deberíamos hacer entre todos. Aquí sí que no hay medias tintas ya que estamos todos en el mismo barco:  las fuerzas políticas, la prensa y los ciudadanos tenemos que tratar de explicar allende nuestras fronteras que la marca España es la de una sociedad, que aún llena de defectos, es democrática, generosa, luchadora y vital.
Indignados sí, resignados no.


lunes, 17 de octubre de 2011

¿El debate? Con cafeína por favor.

 

Últimamente me entero de las noticias por Twitter, con rapidez la red social remueve los tuits como si de una baraja se tratara y algunas destacan vía retuiteo o trending topic. Una de estas noticias era ayer el acuerdo alcanzado por el PP y el PSOE, a través de sus respectivos jefes de campaña, para la celebración el día 7 de noviembre del único debate electoral entre sus candidatos a la presidencia del gobierno.

¡Un debate! No sólo parece escaso un único debate entre Rajoy y Rubalcaba sino que el hecho de no incorporar más opciones políticas demuestra la concepción de la sociedad española que tienen unos y otros. Nos tratan por bipolares cuando en España hay bastante más diversidad electoral que en numerosos países europeos. El oportunismo de la medida es una clara concesión al juego electoral sin querer mojarse más de los mínimos imprescindibles.

El PP se ve ganador y es probable que considere que tiene más que perder que que ganar, el carisma y la locuacidad de Rajoy no son proverbiales, mientras que los socialistas en pleno despeñadero confiarán en las tablas de Rubalcaba para buscar unas piedras a las que agarrarse en su caída electoral.

Pero, ¿y los españoles? Pues que se aguanten y se beban el café con sacarina que el azúcar ya se lo quedan ellos. Que los medios vayan a dar cobertura a un debate así sin protestar y exigir más debates, preguntas abiertas, sea de los ciudadanos o de un panel de periodistas, la participación de opciones minoritarias y la autenticidad en el planteamiento dan muestra de la comatosa situación que atraviesa la prensa española.

Mucho piar sin preguntas no hay cobertura por Twitter pero todavía estoy echando en falta un rugido pidiendo mayor transparencia y cercanía al ciudadano. ¿No se han enterado los políticos de qué su desprestigio bate récord tras récord en las encuestas de opinión por actitudes como esta?  ¿No han percibido el descontento de cientos de miles de españoles se manifiesten o no como indignados?

En Francia ha habido debates televisados entre los 5 candidatos a las primarias del Partido Socialista, aquí ni primarias ni debates plurales, eso deben de ser extravagancias de franceses.

Mucho hablar de regenerar la vida política pero el ejemplo que dan, una vez más, es el de primar sus intereses por encima de todo, agachando la cabeza al máximo. Cuando más atención y cambios reclaman los ciudadanos menos se mojan los partidos mayoritarios.



Ojalá que haya algún medio de comunicación que proteste, que pida más debates y que tenga la idea original de preparar un debate con el resto de candidatos, los no convidados de piedra a la cita del 7 de noviembre. Quizá un medio minoritario, por aquello de que se les excluye teóricamente por representar a un menor número de votantes, en torno a un 20%. Tal vez La 2, va a ser que no, ¿verdad?
¿Les interesa el debate del 7 de noviembre? A me motiva menos que una sesión doble de cine checo experimental.




martes, 11 de octubre de 2011

Ovnis descontrolados



Ha causado bastante estupor esta tarde un tuit que he puesto mencionando la palabra OVNI, sí, OVNI, objeto volador no identificado, que no es lo mismo que marciano indocumentado.
El trabajo de controladores y mucho más el de pilotos, implica la posibilidad de ver cosas raras a lo largo de los años. Siento defraudar pero no es mi caso, no he visto nada anómalo en mis 13 años de controlador; he tenido muchos pasajeros enfermos, algún fallo de motor, impacto de pájaros, turbulencias severas, fallos de presurización y demás contigencias que pasajeros y tripulación afrontan surcando los aires pero historias surrealistas para narrar a los bisnietos ni una.

Lo de hoy en el centro de control ha sido un blanco sin identificar en la pantalla radar de tres aviones españoles que se aproximaban a Barajas, algo atípico pero no tan extraordinario.
Los mayoría de los aviones llevan un sistema de radar a bordo llamado TCAS que les informa de las aeronaves a su alrededor y que en caso de peligro de choque les da instrucciones para evitarlas. En estos situaciones el piloto tiene que desoír las instrucciones del controlador y debe seguir a rajatabla la resolución anticolisión del sistema.
Los controladores radar, como es mi caso, controlamos apoyándonos en la señal del radar, presentada en datos visuales en una serie de pantallas llamadas FOCUS. Aquí he de decir, para desmentir que no somos tecnológicos, que España es puntera en sus sistemas de control aéreo, desarrollados estos por Indra y que exportados a multitud de países.
Los radares nos proporcionan una doble lectura, tanto de radar primario como de radar secundario, la primera identifica cualquier objeto con el cual choque la señal que se emite desde tierra, y la segunda da información indicando altura y de que avión al responder este a las señal terrestre mediante un código de cuatro cifras exclusivo para cada vuelo, el transpondedor.
En los casos de secuestro, el piloto pone el código 7500 para avisar a control de interferencia ilícita, obviamente un secuestrador mínimamente avispado está al tanto del truco del almendruco.

En teoría un ovni debería aparecer en la pantalla al chocar su superficie con la señal de radar primario lanzada desde tierra pero no necesariamente es así. Misterios sin resolver que dejamos en manos de los Iker Jiménez del mundo.
Lo de hoy es una curiosidad, no muy habitual, que tal vez se tratase de un despendolado globo aeróstatico o de un avión militar de último diseño, cosa esta poco probable en este país y en estos tiempos de tijeras.
El tema ha desatado algún comentario en la sala de control y me he encontrado con un par de anécdotas extrañas de dos compañeros, no habiéndolo comentado con demasiados, lo cual me hace pensar que ocurren más fenómenos peculiares en los aires de lo que trasciende a la opinión pública.


Una de ellas ocurrida hace unos quince años implicaba a dos aviones nacionales de vuelta de las Américas que entraban en espacio aéreo de Control Madrid, al oeste de Galicia en pleno océano. Ambas notificaron con minutos de diferencia una especie de enorme estructura provista de luces que para una salía del mar y para la otra aeronave, minutos después, parecía sumergirse en las aguas. Los pilotos estaban perplejos por lo visto, máxime teniendo en cuenta que sobrevolaban la superficie del Atlántico a unos 10000 metros de altura y eso da idea del tamaño de lo avistado. La controladora de servicio fue testigo auditivo de la rocambolesca situación.

Hace menos años, me comentó otro compañero, en la zona de Menorca, dos aviones británicos que volaban de frente, a diferentes altitudes, como ha de ser, que para eso estamos nosotros, se cruzaron con un veloz objeto iluminado que les pasó como un rayo desde abajo en trepidante ascensión. Aquello no tenía mucha explicación pero los aviones no se pueden parar y los vuelos siguieron sus trayectorias divergentes engordando el anecdotario que imagino todo piloto acumula en su vida profesional.
Encontrarme en tan poco tiempo con dos experiencias personales de primera mano, de personas de mi confianza, me da que pensar y me incita a ahondar un poco más, preguntando en mi colectivo para descubrir si alguien ha visto u oído más cosas extrañas.

La ocurrencia del tuitero no tiene límites y he recibido montones de ocurrentes respuestas y teorías que mencionaban a las fallonas Blackberries, a Steve Jobs, a José Blanco en gasolineras volantes, a marcianos colonizando la nueva isla submarina de El Hierro y creo que hasta la inminente intervención galáctica del FMI. Que no nos falte el sentido del humor, si los marcianos llegan finalmente algún día probablemente sea nuestra mejor tarjeta de presentación.



lunes, 10 de octubre de 2011

Globo parcheado



Inmersos como estamos ya en plena pre-campaña electoral empiezan a definirse por donde irán los tiros de la propia campaña aunque todavía está verde el carrousel político.
Hemos tenido ya las convenciones de los dos principales, pero no únicos, contendientes; la del PSOE falta de convicción en lo que hacen y la del PP falta de fuerza e ilusión por el supuesto cambio que representan tras la zozobra de los últimos años.
Las encuestas proclaman una probable mayoría absoluta del PP, con cifras incluso de récord, y el mayor batacazo de los socialistas desde su legalización tras la muerte de Franco. Cuesta creerse a día que hoy que la campaña vaya a ser tan plana, que Rubalcaba se conforme con salir de la política dejando a su partido en un k.o total.
Nos quedan sorpresas por ver, leer y padecer. La trama que pretende involucrar al ministro portavoz parece ser la primera muestra de la oleada de los trapos sucios por airear con los que tendremos que desayunarnos en los próximos 40 días.

Por más que los medios de comunicación, de manera casi conjunta, se empeñen en ningunear a las opciones secundarias para el votante, estas existen, colean y piden altavoz para hacerse oír.
¿Logrará IU hacerse con los votantes desencantados del PSOE? ¿Revertirá el declive de los últimos quince años?
¿Cuajará la tenaz apuesta personal de Rosa Díez por agrandar UPyD logrando que deje de ser visto como su partido? ¿Conseguirá grupo electoral propio?
¿Qué porcentaje de voto obtendrán los abertzales vascos este año? ¿Se avecina realmente el fin de ETA y la reconversión del terrorismo dentro de la política nacional?
¿Se resentirá CIU de su política de tijeretazo voraz?
Lo más interesante si me apuran está en los terceros puestos; sin obviar que en toda contienda lo que cuenta al final es quien se lleva el premio, en este caso formar gobierno.

El malestar de los ciudadanos con el despilfarro económico y político de la pasada legislatura, tanto en el frente nacional como en el local, exige mayores cambios, no basta con un cambio de caras, pasar del rojo al azul es insuficiente y los políticos en contienda deberían saberlo.
No podemos volver a parchear un país que cual globo agujerado se desploma y pierde altura mientras se van soltando lastres en su caída. Privatizaciones de empresas públicas a toda costa, recortes por doquier, paralización de infraestructuras, reducción del número de funcionarios y medidas de austeridad espartana tratan de evitar el colapso y que choquemos contra el suelo.

Los mismos que nos "subieron" a altitud de crucero próspero y que ahora casi nos descalabran pretenden hacerse con el timón del globo parcheado para enmendar la plana.  ¿Tiene esto sentido?
Sin cambios de fondo, el quemador seguirá calentando tibiamente, y el descontento y descreimiento de la sociedad española con sus instituciones irá a más.
No es la economía y punto: es la educación, es el sistema autonómico, es la falta de emprendimiento en España, es la falta de referentes que estimulen a la sociedad, es la falta de ejemplaridad de la clase política, es la falta de sosiego al abordar temas y reformas esenciales, son mil y un temas antes que seguir de parche en parche y vuelo por que me toca.
Es por ello que un resultado positivo de actores secundarios tales como IU, Proyecto Equo, UPyD y otros partidos minoritarios serviría como toque de atención a los pilotos. El statu quo bipartidista actual no refleja la pluralidad de una España que no creo tan desmembrada como pretenden vendernos.

Resulta triste que tras tres décadas de cambios y modernidad miles de españoles se vean obligados a saltar del globo en pleno vuelo para emigrar a otros escenarios más favorables que ofrecen mejores oportunidades.
La mayoría seguiremos en plena travesía turbulenta pero sin perder de vista los paracaídas por si hay que lanzar a algunos lastres que pesan como plomos e impiden remontar.



viernes, 7 de octubre de 2011

Teletridente



Somos líderes en otra estadística, ¿motivo de alegría? Pues no, me temo que no. Encabezamos el consumo de televisión en Europa con una media que roza las cuatro horas diarias ante el aparato, el televisor, ese nuevo altar de las digitales y descreídas sociedades del siglo XXI.
¿Es esto posible? Supongo que la gente mayor dispara las estadísticas porque a pesar de los 5 millones de parados no parece que sea posible que haya tantos españoles embutidos en el sofá zapeando y tiro por que me toca.
La televisión, producto elitista en los 50, aparato masivo de nuestros días, ha atravesado diversas fases, aniquilando la competencia que encontraba en el camino, fuese la radio, el cine, los periódicos, la conversación familiar para imponerse en la pirámide del ocio.
Su supuesta función inicial de informar y educar ha sido avasallada por el entretenimiento que domina las parrillas de todas las cadenas.
¿Era este el propósito máximo de este medio de comunicación? ¿Pretendía el Estado adocenar a la población con contenidos banales o ha sido esto más bien cosa de las televisiones privadas?

La televisión es un servicio público delegado al sector privado, en España hasta finales de los años 80 no existían los canales privados; los cuales fueron adjudicados no sin una agitada polémica de tintes políticos. Canal + no encajaba en la ley de televisión privada pero eso no fue obstáculo para que se le concediera a Prisa su canal de televisión.
Dado el nivel de degradación de los contenidos y el incumplimiento reiterado de respetar los horarios infantiles se echa en falta por parte de los políticos celo para hacer cumplir la ley castigando a los infractores.
Resulta muy paradójico y muy sospechoso que mientras se persigue de manera persistente al que incumple al volante o al que no paga sus facturas a la administración se permita tamaña laxitud con las cadenas de televisión. 
No se puede pretender que un  país mejorare, progrese y se eduque si la actividad diaria por excelencia es pasarse horas ante una pantalla, de manera pasiva, mientras el Estado hace mutis por el foro y se abstiene en su papel de ente regulador. 
Hay que regular, no censurar por supuesto, los contenidos, la presencia de la publicidad y ser implacable con estos empresarios de la imagen que a costa del "vicio nacional" por excelencia se enriquecen año a año mientras amuerman al personal con programaciones de difícil digestión.

¿Se atreverá el PP a ponerle el cascabel al gato televisivo si llegan al poder? ¿Pesará más el no enemistarse con los poderosos grupos mediáticos? ¿Existe la figura del defensor del televidente?
La crisis está golpeando duro a las cadenas y es probable que muchas caigan en el camino.
Estaremos atentos, no a las pantallas pero sí a las batallas por venir en ese frente.