miércoles, 28 de diciembre de 2011

Quinto levanta tira de la manta....


Sacudir el polvo está siendo una de las actividades más en alza en España en las últimas semanas, en este caso los polvos, más bien lodos, de las corruptelas de las altas esferas.
El caso Urdangarín, culebrón antológico que aún dará muchos titulares, ha sido la guinda de un pastel algo indigesto que ya no nos engullimos con la misma glotonería ingenua los ciudadanos de a pie.
Se nos ha atragantado tanta impunidad y, la extraña combinación de 15M, indignados, cambio de ciclo político, y destape de miserias varias, ha resultado ser un cóctel molotov de potencia aún por determinar.
El hecho de que la Familia Real se haya visto salpicada hasta en su ropa interior por la lacra de la corrupción obligó a Don Juan Carlos a emitir un contundente mensaje la pasada nochebuena. 
Que "la justicia es igual para todos" es una frase comodín que podemos situar casi al nivel de "el fútbol es así" y sentencias profundas por el estilo.
Ahora bien, ¿es un espejismo o es cierto que esta vez algo se mueve?
La reacción del rey, necesaria para salvar los muebles de una monarquía bastante agrietada, obliga, inevitablemente a tirar de la manta y destapar las verdades del barquero. No es creíble que el Duque de Palma acabe siendo procesado mientras otros estamentos salen indemnes de sus dudosos tejemanejes. ¿Es acaso casualidad la cascada de escándalos y de juicios en la picota, sea Camps, Matas o el inminente a Blanco?

Siendo mal pensado uno interpreta que no es mera coincidencia, que una vez que tiras del hilo de la manta, esta se va consumiendo,se deshilacha,  y va dejando al descubierto las vergüenzas que tanto tiempo protegió de la intemperie de la opinión pública.
La duda ahora se centra en el calibre de la susodicha y roída manta, ¿será de esas famosas mantas zamoranas que tanto cubren o quedará en escuálido tapete de mesa camilla? 

martes, 27 de diciembre de 2011

Rumbo a Copacabana


Saltaba hoy la noticia de que Brasil ha adelantado al Reino Unido como la sexta economía más grande del mundo. Esto vendría a refrendar el imparable ascenso de los BRIC(Brasil, Rusia, India y China) como las grandes potencias emergentes para el siglo XXI. 
No es cuestión de discutir las macrocifras pero si de matizar las realidades sociales de los países. Hace pocos días veíamos otras estadísticas donde el mismo Brasil era el país del mundo donde más desigualmente repartida estaba la riqueza; lo de siempre, unos pocos ricos viven a todo trapo y los miserables se cuentan por millones. 
¿Es esta la única manera de crecer? ¿Fue así el ascenso de los países occidentales desde finales del siglo XIX hasta finales del XX?
La historia debería mostrarnos que caminos se deben y no se deben transitar en pos del bienestar económico, parece que no aprendemos y los errores se repiten generación tras generación.
Es consenso generalizado que los países que hoy llamamos desarrollados, caso aparte es Japón, iniciaron su despegue económico gracias al impulso colonizador. La primera ola del tsunami fue la conquista de América y la segunda y definitiva ola sería la colonización de finales del XIX, centrada en Africa y Asia.
Hoy en día vivimos bajo el supuesto del libre comercio, la libre competencia y la desregulación de los mercados. De ser esta premisa cierta, ¿Es posible competir jugando con diferentes barajas? 
Los europeos y los estadounidenses libraron su batalla por el desarrollo explotando sus notorias ventajas frente a naciones que hoy en día son las que disponen de comodines que les van allanando el camino hacia una revancha histórica.

Es imposible competir contra China e India cuyas leyes laborales son mucho menos protectoras del trabajador que las nuestras. La letal combinación de aburguesamiento y envejecimiento de nuestra Europa anticipa un escenario bastante complicado para este siglo agitado que tantos disgustos nos lleva dando en su primera década de andadura.
Todo tiene su momento, y salvo un drástico cambio de rumbo, sin ánimo de ser agorero, los augurios parecen indicar que la Europa que vivimos hasta antes de ayer no volverá en un horizonte cercano.
La historia tiene tantas y tantas vueltas de tuerca que al final acaba por saltar el engranaje. 
Cuando uno juega a las cartas entre tahures la única manera de sobrevivir es guardarse un as en la manga. ¿Lo tenemos o acabarán las generaciones venideras emigrando a las costas brasileñas en busca de un futuro mejor?
"Mais samba e mais trabalho tambem" sea tal vez el nuevo reclamo. 


jueves, 22 de diciembre de 2011

Rueda sobre rueda


Hola me llamo César y soy motero! 
No, no os asustéis no se trata de una terapia de grupo de Moteros Anónimos para curar adicciones a las motocicletas, es una declaración de pertenencia. 
Las motos tienen una extraña fuerza de atracción y repulsión que provoca reacciones encontradas en la gente. Los hay acérrimos a muerte; los hay que abjuran y nunca suben en una, miles de padres que luchan contra los elementos para que sus hijos no caigan bajo su influjo y cientos de miles de automovilistas que nunca entenderán a esos locos en sus locos cacharros de dos ruedas.
Las motos hay que vivirlas para entenderlas y de esa manera apreciar la libertad que proporcionan. 
Yo flirteé con los ciclomotores cuando era adolescente y en la playa mis tíos me prestaban un viejuno Vespino que me daba la vida. En Madrid ni mi entorno ni las circunstancias me llevaban hacia las motos, por las cuales tuve siempre bastante respeto. 
Barcelona es para algunos Gaudí, el Barça, las Ramblas o el Tibidabo, para mi fue el despertar a las motos.
Me saqué el carné, me compré, tras mucha meditación, una Vespa 125 allá por el año 2000 y desde entonces todo ha ido sobre ruedas. Mi Vespa catalana, que mantiene orgullosa su matrícula con la B, se hizo viajera y Renfe mediante vino emigrada a la capital. Poco recuerda ya de sus años mozos por el Eixample y la Barceloneta, dos lustros callejeando y traquetando por las bacheadas calles de Madrid han hecho estragos y queda poco de su ímpetu de juventud.
No concibo mi día a día en la ciudad sin moverme en moto, da independencia, rompe las barreras del tiempo y la distancia, que son el mayor lastre de vivir en una ciudad tan descomunal en sus dimensiones y en sus atascos.
Gallardón, al que crítico buena parte de su gestión, tuvo entre sus logros el facilitar la vida al motorista permitiéndonos campar por los carriles bus, poniendo plazas de aparcamiento en las calles y dando cierta manga ancha a la hora de invadir las aceras de la capital. Se ha notado el efecto y Madrid ha aumentado su parque motorístico a rebufo de los incentivos y de la bonanza económica ya pasada.
Madrid en moto es toda una experiencia, apta incluso para cardiacos, que recomiendo a todos los madrileños. Se ve y se vive la ciudad de una manera muy diferente y la sensación de libertad es espectacular. 
Como anécdota contaré que un buen amigo recurría a dar un estupendo tour en Vespa por la ciudad para encandilar a sus ligues; lo remataba en el Templo de Debod a la hora de la puesta de sol y era, al parecer, una garantía de éxito.
Yo incluso me planteé hace años organizar tours en Vespa para turistas extranjeros, aunque el tema de los seguros me hizo frenar en seco mi entusiasmo emprendedor.
Sea como sea, la moto cambió mi vida y ha logrado, cosa extraña, que le coja cariño a algo material, imagino que gracias a los buenos momentos que he pasado con ella dando vueltas. 
Hoy me llamó mi amigo el del tour diciéndome que se había caído de la moto, ha sido un susto y está bien. Este sobresalto me ha empujado a escribir este modesto homenaje a mi Vespa, y a las motos,  que a pesar del riesgo que conllevan, nos hacen pasar tan buenos ratos a tantos moteros.
¿Quién se anima a dar una vuelta?



domingo, 18 de diciembre de 2011

¡No con mi agua!


Sin agua no hay vida. Esta es una frase que todos conocemos y hemos escuchado desde la infancia. Una de las primeras cosas que aprendemos a medida que crecemos es la importancia y presencia del agua en el día a día;  pronto sabemos que las plantas la necesitan y que nosotros la bebemos para subsistir. Es sin duda el bien más preciado, el llamado "oro azul".
No voy a entrar en disquisiciones geopolíticas analizando el papel protagonista que algunos le auguran al agua en la escena internacional a lo largo del siglo XXI; fuente de conflictos, de guerras y de enconadas batallas de las multinacionales de la globalización.
En plan más casero, ni siquiera español sino madrileño, vuelve a planear la sombra de la privatización del Canal de Isabel II por parte del gobierno de la liberal Esperanza Aguirre. 
El Canal fue una de las obras más destacadas del convulso y rocambolesco reinado de Isabel II, no muy prolífico en términos absolutos pero apoteósico comparado a la castaña de reinado de su padre Fernando, "el indeseable".
¿Es necesario privatizar este patrimonio común de los madrileños? Siendo monopolio y dando beneficios no parece muy comprensible que se vendan participaciones de la empresa para financiar nuevas infraestructuras. ¿No tiene recursos propios la Comunidad de Madrid? El precio del agua, bien escaso en toda España a pesar del despilfarro que se hace del mismo, es más bien bajo comparado con otros servicios esenciales como el gas o la electricidad. 

Tal vez los madrileños prefieran pagar un poco más y no perder el control de algo tan fundamental a lo que una sociedad no debería renunciar en mi opinión. ¿Siguiendo está lógica qué sería lo siguiente a privatizar? ¿La sanidad? ¿La educación? Seguro que si salen a bolsa el 49% de las acciones de los hospitales madrileños se podrían colocar para financiar deuda o acometer nuevas obras pero ¿tiene esto algún sentido? ¿Es deseable ceder servicios esenciales a empresas privadas?
Es muy contradictorio que los neoliberales privatizadores se escuden sin matizaciones en que no funcionan bien los servicios públicos y que una empresa privada lo gestiona todo mejor, teniendo su parte de razón. Si aplicamos esa premisa y la llevamos al extremo podríamos privatizar a los propios gestores políticos y la Administración en general.  ¿Funcionarios privatizados?
Sin duda los sindicatos tienen gran responsabilidad en impedir un funcionamiento más eficaz de las administraciones y las empresas públicas pero no por ello hay que tirar la toalla y acabar por vender hasta las joyas de la abuela. 
El reto es lograr desde la Administración que esta sea eficiente y sostenible económicamente, privatizar es, francamente, pan comido.
Señora Aguirre no nos deje sin agua, y no se olvide, como dice la publicidad institucional,de que la Comunidad de Madrid es "la suma de todos" , agua incluida. 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

¡Con la qué está cayendo!


Hay frases que reflejan el sentir de una época, sean o no acertadas, y "con la que está cayendo" se ha convertido en el top mantra de estos tiempos convulsos de primas de riesgo, rescates y demás angustias.
Negar la crisis como hizo con desparpajo el ex-ministro Pedro Solbes en el famoso debate está fuera de todo lugar, hay crisis sin duda; pero no tan sólo crisis económica sino crisis mental. 
Cual pastelillos borrachos estamos empapados por el desánimo y la desolación tras años de repiqueteo con la dichosa frase que lo todo lo justifica. Si te quejas te espetarán " ya pero, con la que está cayendo".
Pues no, en primer lugar, lo que cae, no es lluvia ácida aunque algunos jueguen a hacernos sentir con radiactividad sobre nuestras conciencias.
En segundo lugar, la frase trata de compartir y diluir las responsabilidades de lo de que pasa, y esto no lo podemos aceptar. Qué los responsables políticos y financieros son los máximos culpables es innegable, aún asumiendo la doble ración de los ciudadanos, una por entrar al trapo de la "ficticia bonanza" y otra por votar a muchos insensatos.

Países como Islandia, siempre atípico, ya se han planteado someter a juicio los dislates de sus políticos coadyuvantes en la hecatombe financiera.  Aquí, parece que con quejarnos en corrillos laborales y familiares nos damos por resarcidos.
Un poco de análisis nos ayudaría a ver que frases venenosas como la manida del título, esconden recortes laborales, salariales, y mil tipos de desmanes que van más allá de lo que realmente necesita nuestra sociedad, reajustes y ajustes de cuentas, no el desmantelamiento encubierto de buena parte del estado de bienestar.
¿Construir autopistas excesivas, circos absurdos, aeropuertos fantasma, dar subvencionemos incomprensibles, dotar con miles de coches oficiales a cargos públicos y más y más ,van a conllevar recortes en educación , sanidad y rescates millonarios a bancos esperpénticos? ¿Van a quedar impunes los promotores de semejantes perlas con el dinero público de todos?
No nos resignemos, quejémonos aportando soluciones, no nos aplaquemos cuando nos lancen el dichoso "con la que está cayendo". No hay que esconderse, saquemos la cabeza de debajo del paraguas, tal vez no caigan rayos y centellas y haya claros en el horizonte.
Constructivos sí, lelos no.
Tal vez en vez del famoso "it´s the economy, stupid" sea " it´s the education, stupid". Y por educación no me refiero precisamente a acumular títulos y másters del universo.  
¿Cerramos el paraguas?




viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Hasta la ingle de los ingleses?


Protagonista del día el Reino Unido que nuevamente se desmarca del baile pero se queda a tomar canapés. Son tantas las veces a lo largo de los últimos años en las que los británicos han zancadilleado el proyecto de integración europeo que la cuenta la perdimos hace tiempo y ya lo vemos como su papel.
Comentaba hoy alguien por Twitter que lo chocante hubiera sido que se sumaran al acuerdo con el resto de países, una rotunda verdad.
Inglaterra primero y después Gran Bretaña han sido siempre los independientes y originales del continente, con ellos no iban mucho ni las alianzas, ni los grandes pactos, ni las trifulcas continentales.
En el siglo XVI Enrique VIII se hartó de Catalina de Aragón y la despachó creando su propia Iglesia con él a la cabeza sin encomendarse ni al Papa ni al diablo.

En ese mismo siglo, años más tarde, se dedicaron al pirateo de las flotas de Indias españolas; nosotros juntábamos la plata y luego ya venían ellos a hacerse con el botín. Perfeccionaron dicho arte a su máxima expresión.
En el siglo XVII para seguir en la línea innovadora decapitaron a su rey, mucho antes que la famosa guillotina francesa, Carlos I pagó el pato y fue monarca pionero.
En el siglo XVIII fueron la primera potencia europea en sufrir una guerra colonial de secesión, perdieron la batalla contra los insurgentes de Estados Unidos, no toda novedad iba a salir gratis.
En el siglo XIX desarrollaron un imperio colonial sin parangón, su maquinaria comercial y administrativa hizo un arte de obtener el máximo beneficio con el menor esfuerzo.
Tuvieron tiempo eso sí de echarnos un cable a los españoles para expulsar a los franceses de España. Lo lógico sería agradecerlo pero viendo el nefasto reinado de Fernando VII casi hubiera sido mejor que Wellington no hubiera pisado la Península Ibérica, otra rara jugada del destino.

En el siglo XX dieron un ejemplo de entereza al mundo resistiendo contra viento y marea el acoso alemán durante la segunda guerra mundial y desmontando su despliegue colonial con bastante más mano izquierda que los franceses.
Gran Bretaña es un gran país, esencial para entender la historia mundial más que la europea por contradictorio que suene. Sus recelos ancestrales respecto al continente les costó el boicot del general De Gaulle para poder ingresar en la comunidad europea, tuvo este que morir para que se abriese la puerta a los ingleses.
Que en 2011 se le permita al Reino Unido, con su importancia económica y estratégica, seguir ejerciendo el papel de convidado de piedra en la Europa común no parece muy comprensible.
La unión hace la fuerza, ellos lo saben bien, no lo olvidemos los del otro lado del canal.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Parole, parole


Saltó hace unos días a los medios, con gran revuelo que aun reverbera, rebebea en este caso, la polémica rueda de prensa improvisada que la cantante Bebe dio tras presentar en concierto su nuevo disco.
Lenguaraz, faltona y chabacana a la vez logró lo previsible, ser TT en Twitter en cuestión de horas. El medio anda ansioso de gazapos para crucificar y tuitear en armoniosa combinación y no se iba a dejar pasar la ocasión.
Independientemente de si fue marketing guerrillero y barriobajero, fruto del exceso de fumeteo o casualidad de la vida, lo llamativo es el uso degradado del lenguaje que se gastan muchos personajes públicos en España. Si no hubiera ofendido tan abiertamente a los periodistas presentes y se hubiera limitado a soltar improperios en abstracto la cosa hubiera quedado en gracieta. 
Hace años recuerdo ver una gala de los Goya y quedarme pasmado al ver a Candela Peña gritar emocionada al recibir el premio "de puta madre", olé y olé. ¿Se imaginan a Nicole Kidman diciendo "fucking great" al recibir un Oscar? Es obvio que no.
Sé que se me podrá tildar de puritano dando tanta importancia al lenguaje y a los tacos desmedidos pero considero que la relajación excesiva al hablar no es buen compañero de viaje.

Son conocidos los concursos de deletreo de EEUU, los llamados Spelling Bee, donde niños pequeños compiten deletreando palabras enrevesadas. La moda se ha extendido a otros países de habla inglesa y a Francia, donde la lengua francesa es venerada y cuidada y mimada en correspondencia. Aquí ni rastro que yo sepa. 
Nos gastamos una dejadez por el habla que percibe tanto en el nivel de oratoria de nuestros políticos, hay de todo pero el nivel del conjunto no es arrollador, el recurso al taco fácil y chabacano en numerosas series y películas españolas y en las comentadas salidas de tono de algunas caras conocidas. 
Un reciente intento de llevar la retórica a la televisión, "El Comecocos" de Cuatro, no está aguantando bien el escrutinio de la audiencia. 
¿Por qué no se respeta más el español valorando como algo prestigioso el dominarlo de manera brillante? 
Esta misma semana la prensa difundía la noticia de que nuestro idioma genera en torno al 15% del PIB. Choca y lleva a la reflexión la noticia. Tal vez andemos necesitados todos de un Instituto Cervantes interno que nos actualice un poco en cuestiones idiomáticas.
Mientras tanto, Bebe nos ha mostrado un camino espinoso para ser TT contra viento y marea,  ya sabéis "ofende que algo queda" 

martes, 6 de diciembre de 2011

Plañe que te plañe


Ahora que la crisis aprieta y que el trabajo anda escaso resulta extraño que no haya resucitado una profesión anacrónica como la de la plañidera. Candidatos no faltarían al proceso de selección y muchos de ellos sobradamente preparados.
Casi todos los españoles hemos hecho nuestros pinitos en el mundo plañidero en tiempos recientes.
Tras años de bombardeo en los medios de comunicación nos hemos empapado, en variable cuantía, del chapapote tristón de la desesperanza. 
Cierto que hay problemas económicos y que la sociedad española zozobra en las revueltas aguas europeas, flotando cual corcho demasiado cerca del sumidero, y cierto también que una cierta y contagiosa desmotivación es la tónica dominante en nuestros ánimos.

A pesar de los casi 5 millones de parados y del descrédito rampante de los políticos, hay motivos para mirar hacia delante en vez de conformarnos con arrastrar la mirada al suelo. Todo pasa y la crisis no va ser una excepción por más que no atisbemos la salida de la madriguera.
Hace falta escuchar historias positivas, de superación, que logren motivar y cambiar nuestro cenizo estado anímico. Se necesitan artículos en los periódicos que den pautas de caminos a seguir, de vías donde encontrar ayudas, oportunidades, estelas que den algún tipo de orientación hacia un panorama más positivo. Programas que hablen de personas que no se resignan a quejarse y a despotricar, que se arriesgan y tratan de reinventarse en circunstancias aparentemente adversas. 
Se percibe en Twitter una corriente crítica dominante, que a ratos cae en la polémica por la polémica, pero esta no puede imponerse al discurso constructivo y al diálogo con horizontes.
¿Qué tal si nos animamos todos a cambiar un poco el espíritu de entierro que nos domina?
Todos, desde los blogueros hasta las principales televisiones podemos escribir sobre cosas más positivas, destacar lo que hacemos bien, aportar ideas en vez de criticar y resaltar lo que está mal que eso creo que lo tenemos medianamente claro todos. 
En España hay gente muy emprendedora, campos donde muchos despuntan, profesionales y deportistas por ejemplo, que pueden inspirar y devolver la creencia en que con esfuerzo se pueden reencauzar la deriva que nos lleva.
Muchos opinan que el éxito de programas como "Españoles por el mundo" es que sirven para que nos evadamos viendo vidas envidiables allende la frontera, contagiando ansias de emigrar. Tal vez funcionaría un programa titulado "Españoles en positivo" que inspirase al espectador sin empujarle a  abandonar el terruño sino todo lo contrario. 
Todo es contagioso, lo malo más, así que motivo doble para luchar contra la corriente de negatividad que nos electrocuta.  Saquemos los dedos del enchufe y cambiemos el chip, seguro que algo ayuda.







domingo, 13 de noviembre de 2011

Amistades virtuales


Hoy leí en prensa digital un artículo sobre la amistad y la evolución que esta sufre en nuestras vidas a medida que vamos creciendo. 
Amigos de la infancia, amigos de la universidad, amigos del trabajo, amigos del colegio de los niños, ¿amigos virtuales?

No es fácil mantener el contacto con las personas que se cruzan en nuestras vidas, especialmente en las grandes ciudades como Madrid dónde todo está hecho con unas dimensiones que obstaculizan con frecuencia que fluya el trato con nuestro entorno social. Siempre he envidiado la vida más apaciguada de las pequeñas capitales de provincia, donde uno se encuentra a los amigos y a los conocidos paseando por el centro de la ciudad. Tengo familiares que han nacido en un ciudad así y que reniegan de la exposición continúa a los conocidos, saboreando y agradeciendo el gélido anonimato madrileño. 
Yo siempre que me encuentro por la calle con alguien conocido lo agradezco, refuerza mi sensación de pertenencia a la ciudad que me ha tocado en gracia y que, por el momento, no soy capaz de abandonar. 

A través de las redes sociales y de los chats, cientos de miles de personas desconocidas se mezclan y remezclan desordenadamente con intereses cruzados en ocasiones incompatibles.
Mi experiencia durante y tras mi paso por la portavocía de los controladores, con el consiguiente catapulte a la opinión pública, conllevó una inmersión en el complejo y fascinante mundo de las relaciones virtuales. Tras Facebook, el cual considero más familiar e íntimo, llegó el exhibicionista Twitter, la red social que acaba por mostrar las flaquezas de sus inquilinos. Aquí todos podemos, tarde o temprano, caer en la tentación de abrir la gabardina y mostrar nuestras vergüenzas en el patio global que Twitter representa. Abundan los ejemplos de numerosas figuras públicas expuestas al escrutinio microscópico pero superficial que la red representa. 


En mi caso lo más positivo, aparte de fortalecer el carácter ante tanto ataque desmedido y visceral, ha sido conocer gente, sea real o virtualmente y que algunas personas se hayan conocido a través de mi.
Hay un grupo de tuiteras, ya desvirtualizadas por mi parte, que empezaron siguiendo mis andanzas durante el culebrón de los controladores y que han acabado por hacerse amigas y quedar con cierta periodicidad. 
Hay una pareja que surgió de mi antigua página de Facebook y que a través de algo tan ajeno para ellos como era el tema de control han consolidado una relación afectiva.  
Dentro de la maraña de griterío, egos que colisionan y tuiteros voyeurs sobresale en mi opinión una red de apoyo virtual, donde se tejen, tuit a tuit, unos vínculos, tenues e imperceptibles al principio que acaban por crear unas "amistades virtuales", a veces materializadas en el mundo 1.0. 
No queremos estar solos, no queremos que el silencio nos silencie.
Estas redes en constante expansión y evolución nos acompañan, nos acercan mediante un teclado a informaciones, conocimientos, debates, rabietas y sentimientos y eso es, después de todo, lo que dota de chispa a nuestras vidas. No veo al mundo real y al mundo virtual como realidades paralelas sino complementarias. 
La tecla puede ser la llave de muchas puertas, yo las he abierto y nunca me he arrepentido de ello.



lunes, 7 de noviembre de 2011

¿Trajiste las tijeras?


En los últimos tiempos oímos hablar de muchos temas, la mayoría no muy positivos ni estimulantes, la crisis mundial ha supuesto un auténtico cambio climático del estado de ánimo social. 
Todos somos conscientes de que el ciclo ha mudado, de que no tiene pinta de resolverse en tres telediarios y de que habrá que cambiar los modus operandi para que no se vaya al traste nuestro modus vivendi. 
Desde los diferentes ámbitos políticos se plantean opciones diversas para encarar el encallamiento económico que nos impide avanzar. El recetario es variopinto aunque la mayoría de la sociedad española coincide, no sé si acertadamente, en que no hay dinero en la caja, en que toca apretarse el cinturón y el pantalón y que para ello hay que sacar las tijeras del sastre. 
La discusión parece centrarse sobre todo en como repartir esa menguante tarta entre tantos comensales al banquete austero al que nos han invitado sin desearlo. 
Hoy hay un debate donde saldrá a relucir este asunto y donde previsiblemente Rubalcaba, con cierto cinismo, acusará a Rajoy de tener la tijera más grande del reino mientras tal vez él se postule como sastre remendón de aguja y dedal. Gane quien gane las elecciones el traje que tiene que cortar es tarea que pocos deseamos y todos criticamos de antemano.


¿Qué opinamos los ciudadanos de todos estos asuntos? Elegimos a los políticos para que decidan por nosotros y delegamos la responsabilidad y el desgaste que conlleva portar el anillo del poder. 
Sin embargo, podemos y queremos opinar sobre sus decisiones. 
¿Qué tijera meterían ustedes y en dónde?

¿Tiene sentido financiar mediante el Imserso viajes a jubilados a diestro a siniestro mientras muchos no reciben ayudas de la ley de dependencia?

¿Aceptaríamos los españoles un copago en ciertos servicios sociales según la renta de cada cual?

¿Ha llegado el momento de establecer un cheque escolar para limar polémicas del tema educativo?

¿Hay que reducir municipios creando mancomunidades que simplifiquen y abaraten los costes de la burocracia local?
Suma y sigue....
Aportar entre todos es lo que hace que una sociedad civil esté viva y atenta a los cambios que llegan a sus costas. Somos bastante cómodos y pachangueros y luego hacemos ruido relativo cuando las cosas se tuercen.
En las redes sociales reales y virtuales predominan las críticas de unos contra otros, de todos contra todos pero se echa en falta más ideario sensato y realista sin tanto tinte partidista. 
Si es tiempo de tijeras hagámoslo en comandita, con sensatez y realismo, con sentido de comunidad de hormigas, esta vez dejemos a las hienas en sus guaridas.



miércoles, 2 de noviembre de 2011

Vuela y corre


Desde hace unos años se ha ido poniendo de moda, aunque sea de manera minoritaria, un cierto tipo de turismo bastante peculiar. Se trata del turismo del corredor, que combina visitar una ciudad con recorrer sus calles participando en una carrera popular.

En España ha habido una eclosión de las pruebas populares, especialmente las de distancias asequibles como los 5 o los 10 km y casi semanalmente encontramos, al menos en Madrid, una a la que poder sumarnos.
Cada vez es más habitual encontrar a españoles que se desplazan a ciudades europeas, incluso a Nueva York, para correr medias maratones o maratones. Es una forma de compaginar espíritu deportivo con turismo de ciudad, combinación perfecta que dota de un sentido más completo al viaje. Tengo curiosidad por saber cuanta gente lo hace y el impacto que el "turismo deportivo amateur" tiene y, principalmente, puede tener en las ciudades.
Merece destacarse esta popularización del atletismo ciudadano, que arrastra muchas mañanas de domingo a miles de corredores por las calles de nuestros pueblos y ciudades, desiertas por unas horas de los invasores coches.
Uno de los referentes máximos de estas pruebas es la conocida San Silvestre madrileña, que se corre el 31 de diciembre por las calles de la capital con doble versión, profesional y popular.  Yo la he corrido en los últimos seis años y el incremento de participación ha sido espectacular. Claro está que el hecho de que haya recaído su patrocinio en una de las marcas más ubicuas del mundo comercial ha empujado su expansión, desvirtuando tal vez en el proceso el espíritu original de la San Silvestre.

Sea como sea,  la carrera gana fuerza año tras año, alcanzando ya la cifra de los 30000 atletas. No es una carrera para lograr grandes marcas, tanta gente trotando por el centro de Madrid no facilita la zancada, pero el ambiente es animado, miles de madrileños aplauden a los corredores en las calles, iluminadas con decoraciones navideñas, y en los pujantes años pre-crisis grupos de música animaban el cotarro. Muchos de los participantes se disfrazan de las maneras más estrafalarias dotando de un aire carnavalesco al recorrido.
Madrid es una ciudad que carece de San Fermines, Fallas o Ferias de Abril, ¿por qué no hacer de la San Silvestre Vallecana un referente de la ciudad? A día de hoy creo que es la segunda en participación a nivel mundial tras la mítica San Silvestre de Sao Paulo, la primera de todas.  La fecha es óptima para aprovechar la llegada de turistas atraídos por la navidad y por la celebración del fin de año.

No es Gallardón, en mi opinión, un gran promotor del deporte de base en la ciudad por más que se empeñe en enmascararlo pidiendo los JJOO, aun así, confiemos en que alguien en el Ayuntamiento vea una oportunidad de reforzar la marca Madrid.
Madrid bien vale una carrera, ¿no creen?

domingo, 30 de octubre de 2011

OVNIS, haberlos haylos


Hace unas semanas, a raíz del revuelo causado por uno de mis tuits, escribí un artículo explicando una anécdota en el Centro de Control de Madrid donde tres aviones habían preguntado por un objeto no identificado en sus pantallas radar.

Nunca sabremos lo que fue aquello, hipótesis hay muchas y la imaginación es libre y creativa; sin embargo, provocó que se despertase mi curiosidad por averiguar si casos parecidos abundaban o no.  La respuesta es claramente afirmativa, hay bastantes ejemplos de situaciones difíciles de explicar racionalmente.
Tras el runrún inicial en Twitter, llegaron dos peticiones de entrevistas en la radio y cientos de comentarios en el blog desde diferentes países. Aparentemente, y para mi total sorpresa, se había abierto una especie de caja de Pandora relativa a los Ovnis.
Nunca imaginé que hubiera tantas personas atraídas por este tema, el cual parecía haber perdido fuelle tras estar muy de moda en los años 70.

Mi labor de investigación entre mis compañeros me sorprendió bastante, yo no he tenido ninguna experiencia de avistamientos y no es algo de lo que se hable en el trabajo. Debí de preguntar a unas 30 personas logrando recabar más de una decena de historias muy peculiares.
Entre todas destacaría las siguientes:

Sevilla 1981: Un avión de nacionalidad británica se comunica con la controladora de servicio, muy asustado le dice que una luz le persigue constantemente. No había constancia de ningún otro tráfico en la zona.

Las Palmas 1983: El controlador observa en su radar un objeto que precede a un avión comercial. Pregunta al piloto si ve algo y este responde negativamente. Durante toda la aproximación al Aeropuerto de Las Palmas el objeto no identificado escolta cinco millas por delante al avión civil, llegando a la altura de la antena de radar se esfuma la señal radar. Sobre la vertical de la antena del radar hay una zona ciega donde no rebota la señal y, por lo tanto, no se puede ver en la pantalla si hay o no objeto alguno.

Barcelona principios años 80: Tres aviones comerciales notifican en un corto espacio de tiempo y en diferentes áreas un avistamiento. Uno de ellos, un puente aéreo de una compañía española,  ve unas luces que se le cruzan en su camino; otro camino de Palma notifica luces de colores que le siguen en su ruta, y un tercero, británico, observa en la distancia una extraña luz en el aire.
La controladora que vivió la experiencia me contó que no hizo mucho caso al primero que notificó algo raro pero que con los otros dos casos, tan inmediatos, se percató de que algo extraño volaba por el cielo aquella noche.

Canarias 1995: Un DC8 cargo, de Las Palmas a Madrid, notifica unas luces que le siguen en su ruta. El controlador, como suele ser lo más habitual, no ve nada en su pantalla radar. Las luces van por delante del avión, cruzando su trayectoria de izquierda a derecha constantemente. El piloto aguanta estoicamente el avistamiento hasta que poco antes de abandonar el espacio aéreo de Canarias este se esfuma.

Palma de Mallorca 1996/97: Primera hora de la tarde, día claro. Varios vuelos reportan a Control Palma que ven una especie de esfera plateada posada sobre la isla. Fue avistada desde diferentes rutas de llegada a la isla.

Años 90:
Pamplona, un tráfico militar en sobrevuelo observa una esfera de luz posada en el horizonte, de repente, esta se mueve de este a oeste a una velocidad de más de 5000 kilómetros por hora y se queda fija de nuevo. Dicha luz desafía las leyes de la física en cuanto a velocidad y balística.

Madrid. Un avión militar de regreso a la base aérea de Torrejón quiere descender para su aproximación y solicita información sobre las luces de un avión que ve reflejadas en su cabina, inmediatamente por debajo de su nivel de vuelo. Control aéreo le informa de que el único tráfico que le afecta lo tiene por debajo pero a 15000 pies, unos 5km. El piloto, experimentado en muchas maniobras militares, se niega a bajar alegando que las luces están justo debajo y no desciende hasta que por la radio el avión que vuela en su ruta a nivel inferior le confirma que mantiene una altitud de 15000 pies menos.

Toledo. Un avión británico que vuela de Canarias al Reino Unido llama a Control para relatar espantado que hay una luz cegadora que le impide ver. La luz invade por completo la cabina de los pilotos y tarda unos segundos en desaparecer.  Otros aviones sobrevolando la zona notificaron haber visto también una luz peculiar.

Ibiza. Cierre del aeropuerto. Todos los trabajadores se han marchado ya y sólo queda la controladora de servicio a punto de cerrar la torre de control. De repente, nota una extraña sombra que se posa sobre el fanal de la torre oscureciendo más aún la noche. Con temor, se asoma tímidamente por la ventana y ve como la sombra desaparece como un rayo y la noche recupera su luz habitual.

Imagino que hay cientos de historias más por descubrir, tanto del lado control como del de los pilotos, comerciales y militares, y que tan sólo hace falta molestarse en preguntar y escuchar a la gente contar sus experiencias.
Me ha sorprendido en mis pesquisas con mis compañeros, la naturalidad con la que todos comentaban sus anécdotas, sin entrar en valoraciones de que podría ser lo que los pilotos o ellos mismos habían visto. En Control Aéreo no tenemos un protocolo que nos obligue a anotar este tipo de situaciones, quedan absorbidas en el anecdotario del día a día, comentado con los compañeros de trabajo y almacenado en la memoria poco tiempo después.
Está claro que sobre el cielo aéreo español, el que más conozco debido a mi trabajo, pasan más cosas de las que trascienden, fenómenos difíciles de explicar a nuestras mentes "supuestamente" racionales.
No por ello hay que caer en alarmismos, podemos seguir volando tranquilos. El sistema de control aéreo español está en manos de 2000 profesionales que, a pesar de los pesares, seguimos dando servicio con profesionalidad a millones de pasajeros al año. Los OVNIS tal vez no, pero ustedes sí que están siempre bajo nuestro control.






sábado, 29 de octubre de 2011

Libertad, libertad, sin ira libertad...



Es curioso como se defiende la libertad de expresión a ultranza en ciertos contextos mientras que en otros ámbitos aceptamos sin rechistar que nos regulen hasta el aire que respiramos.
Me viene esta reflexión por el tan manido tema de la telebasura y la degradación de los medios de comunicación. Cadenas como Tele5 programan en hora de máxima audiencia, con gran éxito, indecentes programas que entretienen intoxicando con contenidos falaces protagonizados por una caterva de personas impresentables.
No son los únicos, tan solo los mejores en ello, otras televisiones y algunos periódicos manipulan la información al presentar una visión del mundo dividida en el simplista ellos y nosotros. Ejemplos abundan, desde la Sexta, a La Razón, pasando por televisiones regionales y diversas radios.

Me dirán algunos que eso es la libertad de expresión que la vida democrática conlleva, de acuerdo por completo en la premisa. No obstante, lo indecente es que en horarios infantiles se hable con lenguaje soez de contenidos inapropiados, que se invite a criminales a programas conviertiéndolos en supuestas víctimas, que se ataque despiadadamente al que opina diferente mientras que la tibieza nos invade con los terroristas y sus secuaces.
Las televisiones y las radios son concesiones, reguladas por ley, hay leyes que deben cumplir, leyes que se deben revisar para evitar que se propaguen mensajes de odio, de racismo y veneno con impunidad.

El Estado me impide ir en moto sin casco, conducir sin cinturón, ¿por qué?  Dándole una vuelta de tuerca al argumento, ¿ no es mi libertad de expresión también?, no estoy incumpliendo mis obligaciones con Hacienda por poner un ejemplo. Si no me protejo, la multa llegará implacablemente en poco tiempo y acabaré perdiendo el carnet de conducir.
¿Pasa igual con los medios que incumplen las normativas?
Los contrasentidos de esta sociedad regulada hasta la saciedad pero neoliberal hasta la desfachatez en temas fundamentales son asfixiantes.
No nos escudemos en que la gente quiere ver esos contenidos, tal vez ha llegado el momento de revisar la normativa que regula los medios de comunicación. Los talibanes gritarán ¡censura!; nada más alejado de mi comentario, pero señores, no todo vale.
El Estado que tan diligentemente vela para que no me desnuque cuando voy en moto, ¿no debería también supervisar con más rigor los abusos de los medios?

jueves, 27 de octubre de 2011

El libro sin título



Hoy no tengo ganas de politiqueos, ni de historias truculentas de la actualidad nacional o mundial. Llevamos tantos meses bombardeados por la crisis, el rescate inminente y la sangría del Euro que da la impresión de que se nos ha venido encima una peste de pesimismo contagioso sin remisión.

Hoy me apetece hablar de un libro cuyo título no recuerdo, y que pasó por mis manos hará unas tres décadas cuando yo transitaba mi infancia como alumno de la extinta EGB.
Era un libro no muy grueso que apareció por casa, imagino que comprado por mis padres, y presupongo destinado a mis hermanos mayores, ávidos lectores como yo.
Se trataba de un compendio de acontecimientos destacados de la historia de la arqueología, diferentes episodios de cierta relevancia abarcando varios continentes.
Aquel libro me fascinó desde su primera página y lo leí y releí numerosas veces hasta impregnarme de sus misterios, de sus dibujos y de sus fotografías. Este empape creó en mi mente un mundo idealizado de arqueología y arqueólogos aventureros. Describía a figuras precursoras del Indiana Jones que poco tiempo después arrasaría con su saga en todos los cines del planeta.
Durante una época quise ser arqueólogo, la única vez en mi vida que tuve una inspiración profesional tan arraigada. Luego se diluyeron esas quimeras infantiles, y la vida me fue llevando, como a tantos, por caminos poco o nada planificados por mi.

No obstante, el libro perduró y me generó un ansía de conocer  aquellos lugares, un interés por vivir de primera mano los hitos de la arqueología mundial. Decidí por aquella época que trataría, si los vientos personales eran favorables, como así fue afortunadamente, de conocer las tres perlas arqueológicas que me hipnotizaron. Se trataba de Machu Pichu en Perú, de los Moais de la Isla de Pascua en Chile y del fastuoso tesoro de la tumba de Tutankamón.
Entre los años 1998 y 2004 tuve la oportunidad de viajar a los tres países y de saborear en directo estas tres joyas del patrimonio cultural mundial. Ninguna me defraudó, las expectativas de los 10 años no se vieron mermadas con las realidades de los casi 30, la magia estaba presente, intacta, en primera persona.

Cumplir un deseo tan antiguo, de la infancia, me hizo darme cuenta de que necesitamos tener fuentes de inspiración que nos impulsen a salir de lo estándar y de lo rutinario. Por supuesto, no considero que sea necesario escalar los riscos peruanos para lograr mantener la ilusión ni vibrar con la vida pero sí que es fundamental tener la inquietud por cumplir pequeñas metas sin caer en desánimo de la rutina diaria.
Los tiempos cenizos que corren sobre nuestras cabezas no son gran motivo para inspirarse y la negatividad de los medios de comunicación tampoco ayuda demasiado.
Sin embargo, en los libros encontramos uno de los bastiones de la creatividad de nuestra sociedad occidental, llevan siéndolo varios siglos, con sus altibajos pero resistiendo jabátamente a radios, televisiones y videoconsolas.
Por este motivo, parece saludable y terapéutico deambular por las librerías de toda la vida, por la biblioteca popular del barrio y atender recomendaciones de lectura de los amigos para abrir  así la puerta a nuevas ilusiones y proyectos que nos inspiren entre tanto cetrino circundante.
Siempre estaré agradecido a aquel libro de cuyo nombre no puedo acordarme.
Y ustedes, ¿recuerdan el título del suyo?


viernes, 21 de octubre de 2011

Prensa desnortada


Hace unos días nos encontramos todos de pronto con el comunicado de ETA anunciando el fin de su lucha armada, que no su disolución ni la entrega de armas. Es una buena noticia que aunque anticipada e incompleta no deja de significar un importante avance en la normalización de la vida democrática en España, especialmente en el País Vasco.
La noticia del día a nivel mundial fue, no obstante, la muerte del dictador Gadafi, probada con la obscena difusión de fotografías de su cadáver ensangrentado. Las portadas de los medios internacionales se hacían eco a toda plana del fin del sátrapa sin obviar el comunicado de ETA.
No pude menos que sublevarme ante el tratamiento que la gran mayoría daba a la banda terrorista tildándola en sus titulares de grupo separatista. Desde el prestigioso NY Times, Le Monde, The Guardian, Il Corriere della Sera, prensa alemana también, la BBC y un largo etcétera demuestran o ignorancia o malicia en su percepción del "conflicto vasco".
Se agradece entre tanta titular indecente la claridad de la prensa lusa sobre el terrorismo que ETA representa en la península ibérica, como en Eurovisión siempre nos quedará Portugal.
La prensa hispanoamericana se divide en ese sentido; no sorprende que Venezuela y Argentina sean tibios con los etarras mientras que Colombia y México, muy sensibilizados con un terrorismo que padecen, no dudan a la hora de llamar a las cosas por su nombre.
¿Por qué Al Qaeda es considerada la encarnación del mal a nivel mundial y nadie se atrevería a considerarla una organización que defiende el islam?  Hay un evidente doble rasero en muchos temas espinosos, el tema palestino es buen ejemplo, pero en el caso de ETA no se comprenden esas "imprecisiones" tras 40 años de terror y violencia unilateral.


España es un país democrático desde finales de los 70, con un estado autonómico de cesión de competencias a las regiones que Francia no osaría plantearse, y con una sociedad civil que con sus fallos, se ha mostrado de las más solidarias de Europa cuando se han producido catástrofes internacionales. No nos merecemos que cientos de millones de extranjeros, intoxicados por un prensa local afectada por el relativismo moral de un doble rasero, consideren que los 889 asesinados por ETA han sido víctimas de un conflicto político.
Desconozco que parte de culpa tenemos en ello y que puede hacer un país para explicar al mundo su idiosincrasia y sus problemas pero algo deberíamos hacer entre todos. Aquí sí que no hay medias tintas ya que estamos todos en el mismo barco:  las fuerzas políticas, la prensa y los ciudadanos tenemos que tratar de explicar allende nuestras fronteras que la marca España es la de una sociedad, que aún llena de defectos, es democrática, generosa, luchadora y vital.
Indignados sí, resignados no.


lunes, 17 de octubre de 2011

¿El debate? Con cafeína por favor.

 

Últimamente me entero de las noticias por Twitter, con rapidez la red social remueve los tuits como si de una baraja se tratara y algunas destacan vía retuiteo o trending topic. Una de estas noticias era ayer el acuerdo alcanzado por el PP y el PSOE, a través de sus respectivos jefes de campaña, para la celebración el día 7 de noviembre del único debate electoral entre sus candidatos a la presidencia del gobierno.

¡Un debate! No sólo parece escaso un único debate entre Rajoy y Rubalcaba sino que el hecho de no incorporar más opciones políticas demuestra la concepción de la sociedad española que tienen unos y otros. Nos tratan por bipolares cuando en España hay bastante más diversidad electoral que en numerosos países europeos. El oportunismo de la medida es una clara concesión al juego electoral sin querer mojarse más de los mínimos imprescindibles.

El PP se ve ganador y es probable que considere que tiene más que perder que que ganar, el carisma y la locuacidad de Rajoy no son proverbiales, mientras que los socialistas en pleno despeñadero confiarán en las tablas de Rubalcaba para buscar unas piedras a las que agarrarse en su caída electoral.

Pero, ¿y los españoles? Pues que se aguanten y se beban el café con sacarina que el azúcar ya se lo quedan ellos. Que los medios vayan a dar cobertura a un debate así sin protestar y exigir más debates, preguntas abiertas, sea de los ciudadanos o de un panel de periodistas, la participación de opciones minoritarias y la autenticidad en el planteamiento dan muestra de la comatosa situación que atraviesa la prensa española.

Mucho piar sin preguntas no hay cobertura por Twitter pero todavía estoy echando en falta un rugido pidiendo mayor transparencia y cercanía al ciudadano. ¿No se han enterado los políticos de qué su desprestigio bate récord tras récord en las encuestas de opinión por actitudes como esta?  ¿No han percibido el descontento de cientos de miles de españoles se manifiesten o no como indignados?

En Francia ha habido debates televisados entre los 5 candidatos a las primarias del Partido Socialista, aquí ni primarias ni debates plurales, eso deben de ser extravagancias de franceses.

Mucho hablar de regenerar la vida política pero el ejemplo que dan, una vez más, es el de primar sus intereses por encima de todo, agachando la cabeza al máximo. Cuando más atención y cambios reclaman los ciudadanos menos se mojan los partidos mayoritarios.



Ojalá que haya algún medio de comunicación que proteste, que pida más debates y que tenga la idea original de preparar un debate con el resto de candidatos, los no convidados de piedra a la cita del 7 de noviembre. Quizá un medio minoritario, por aquello de que se les excluye teóricamente por representar a un menor número de votantes, en torno a un 20%. Tal vez La 2, va a ser que no, ¿verdad?
¿Les interesa el debate del 7 de noviembre? A me motiva menos que una sesión doble de cine checo experimental.




martes, 11 de octubre de 2011

Ovnis descontrolados



Ha causado bastante estupor esta tarde un tuit que he puesto mencionando la palabra OVNI, sí, OVNI, objeto volador no identificado, que no es lo mismo que marciano indocumentado.
El trabajo de controladores y mucho más el de pilotos, implica la posibilidad de ver cosas raras a lo largo de los años. Siento defraudar pero no es mi caso, no he visto nada anómalo en mis 13 años de controlador; he tenido muchos pasajeros enfermos, algún fallo de motor, impacto de pájaros, turbulencias severas, fallos de presurización y demás contigencias que pasajeros y tripulación afrontan surcando los aires pero historias surrealistas para narrar a los bisnietos ni una.

Lo de hoy en el centro de control ha sido un blanco sin identificar en la pantalla radar de tres aviones españoles que se aproximaban a Barajas, algo atípico pero no tan extraordinario.
Los mayoría de los aviones llevan un sistema de radar a bordo llamado TCAS que les informa de las aeronaves a su alrededor y que en caso de peligro de choque les da instrucciones para evitarlas. En estos situaciones el piloto tiene que desoír las instrucciones del controlador y debe seguir a rajatabla la resolución anticolisión del sistema.
Los controladores radar, como es mi caso, controlamos apoyándonos en la señal del radar, presentada en datos visuales en una serie de pantallas llamadas FOCUS. Aquí he de decir, para desmentir que no somos tecnológicos, que España es puntera en sus sistemas de control aéreo, desarrollados estos por Indra y que exportados a multitud de países.
Los radares nos proporcionan una doble lectura, tanto de radar primario como de radar secundario, la primera identifica cualquier objeto con el cual choque la señal que se emite desde tierra, y la segunda da información indicando altura y de que avión al responder este a las señal terrestre mediante un código de cuatro cifras exclusivo para cada vuelo, el transpondedor.
En los casos de secuestro, el piloto pone el código 7500 para avisar a control de interferencia ilícita, obviamente un secuestrador mínimamente avispado está al tanto del truco del almendruco.

En teoría un ovni debería aparecer en la pantalla al chocar su superficie con la señal de radar primario lanzada desde tierra pero no necesariamente es así. Misterios sin resolver que dejamos en manos de los Iker Jiménez del mundo.
Lo de hoy es una curiosidad, no muy habitual, que tal vez se tratase de un despendolado globo aeróstatico o de un avión militar de último diseño, cosa esta poco probable en este país y en estos tiempos de tijeras.
El tema ha desatado algún comentario en la sala de control y me he encontrado con un par de anécdotas extrañas de dos compañeros, no habiéndolo comentado con demasiados, lo cual me hace pensar que ocurren más fenómenos peculiares en los aires de lo que trasciende a la opinión pública.


Una de ellas ocurrida hace unos quince años implicaba a dos aviones nacionales de vuelta de las Américas que entraban en espacio aéreo de Control Madrid, al oeste de Galicia en pleno océano. Ambas notificaron con minutos de diferencia una especie de enorme estructura provista de luces que para una salía del mar y para la otra aeronave, minutos después, parecía sumergirse en las aguas. Los pilotos estaban perplejos por lo visto, máxime teniendo en cuenta que sobrevolaban la superficie del Atlántico a unos 10000 metros de altura y eso da idea del tamaño de lo avistado. La controladora de servicio fue testigo auditivo de la rocambolesca situación.

Hace menos años, me comentó otro compañero, en la zona de Menorca, dos aviones británicos que volaban de frente, a diferentes altitudes, como ha de ser, que para eso estamos nosotros, se cruzaron con un veloz objeto iluminado que les pasó como un rayo desde abajo en trepidante ascensión. Aquello no tenía mucha explicación pero los aviones no se pueden parar y los vuelos siguieron sus trayectorias divergentes engordando el anecdotario que imagino todo piloto acumula en su vida profesional.
Encontrarme en tan poco tiempo con dos experiencias personales de primera mano, de personas de mi confianza, me da que pensar y me incita a ahondar un poco más, preguntando en mi colectivo para descubrir si alguien ha visto u oído más cosas extrañas.

La ocurrencia del tuitero no tiene límites y he recibido montones de ocurrentes respuestas y teorías que mencionaban a las fallonas Blackberries, a Steve Jobs, a José Blanco en gasolineras volantes, a marcianos colonizando la nueva isla submarina de El Hierro y creo que hasta la inminente intervención galáctica del FMI. Que no nos falte el sentido del humor, si los marcianos llegan finalmente algún día probablemente sea nuestra mejor tarjeta de presentación.



lunes, 10 de octubre de 2011

Globo parcheado



Inmersos como estamos ya en plena pre-campaña electoral empiezan a definirse por donde irán los tiros de la propia campaña aunque todavía está verde el carrousel político.
Hemos tenido ya las convenciones de los dos principales, pero no únicos, contendientes; la del PSOE falta de convicción en lo que hacen y la del PP falta de fuerza e ilusión por el supuesto cambio que representan tras la zozobra de los últimos años.
Las encuestas proclaman una probable mayoría absoluta del PP, con cifras incluso de récord, y el mayor batacazo de los socialistas desde su legalización tras la muerte de Franco. Cuesta creerse a día que hoy que la campaña vaya a ser tan plana, que Rubalcaba se conforme con salir de la política dejando a su partido en un k.o total.
Nos quedan sorpresas por ver, leer y padecer. La trama que pretende involucrar al ministro portavoz parece ser la primera muestra de la oleada de los trapos sucios por airear con los que tendremos que desayunarnos en los próximos 40 días.

Por más que los medios de comunicación, de manera casi conjunta, se empeñen en ningunear a las opciones secundarias para el votante, estas existen, colean y piden altavoz para hacerse oír.
¿Logrará IU hacerse con los votantes desencantados del PSOE? ¿Revertirá el declive de los últimos quince años?
¿Cuajará la tenaz apuesta personal de Rosa Díez por agrandar UPyD logrando que deje de ser visto como su partido? ¿Conseguirá grupo electoral propio?
¿Qué porcentaje de voto obtendrán los abertzales vascos este año? ¿Se avecina realmente el fin de ETA y la reconversión del terrorismo dentro de la política nacional?
¿Se resentirá CIU de su política de tijeretazo voraz?
Lo más interesante si me apuran está en los terceros puestos; sin obviar que en toda contienda lo que cuenta al final es quien se lleva el premio, en este caso formar gobierno.

El malestar de los ciudadanos con el despilfarro económico y político de la pasada legislatura, tanto en el frente nacional como en el local, exige mayores cambios, no basta con un cambio de caras, pasar del rojo al azul es insuficiente y los políticos en contienda deberían saberlo.
No podemos volver a parchear un país que cual globo agujerado se desploma y pierde altura mientras se van soltando lastres en su caída. Privatizaciones de empresas públicas a toda costa, recortes por doquier, paralización de infraestructuras, reducción del número de funcionarios y medidas de austeridad espartana tratan de evitar el colapso y que choquemos contra el suelo.

Los mismos que nos "subieron" a altitud de crucero próspero y que ahora casi nos descalabran pretenden hacerse con el timón del globo parcheado para enmendar la plana.  ¿Tiene esto sentido?
Sin cambios de fondo, el quemador seguirá calentando tibiamente, y el descontento y descreimiento de la sociedad española con sus instituciones irá a más.
No es la economía y punto: es la educación, es el sistema autonómico, es la falta de emprendimiento en España, es la falta de referentes que estimulen a la sociedad, es la falta de ejemplaridad de la clase política, es la falta de sosiego al abordar temas y reformas esenciales, son mil y un temas antes que seguir de parche en parche y vuelo por que me toca.
Es por ello que un resultado positivo de actores secundarios tales como IU, Proyecto Equo, UPyD y otros partidos minoritarios serviría como toque de atención a los pilotos. El statu quo bipartidista actual no refleja la pluralidad de una España que no creo tan desmembrada como pretenden vendernos.

Resulta triste que tras tres décadas de cambios y modernidad miles de españoles se vean obligados a saltar del globo en pleno vuelo para emigrar a otros escenarios más favorables que ofrecen mejores oportunidades.
La mayoría seguiremos en plena travesía turbulenta pero sin perder de vista los paracaídas por si hay que lanzar a algunos lastres que pesan como plomos e impiden remontar.



viernes, 7 de octubre de 2011

Teletridente



Somos líderes en otra estadística, ¿motivo de alegría? Pues no, me temo que no. Encabezamos el consumo de televisión en Europa con una media que roza las cuatro horas diarias ante el aparato, el televisor, ese nuevo altar de las digitales y descreídas sociedades del siglo XXI.
¿Es esto posible? Supongo que la gente mayor dispara las estadísticas porque a pesar de los 5 millones de parados no parece que sea posible que haya tantos españoles embutidos en el sofá zapeando y tiro por que me toca.
La televisión, producto elitista en los 50, aparato masivo de nuestros días, ha atravesado diversas fases, aniquilando la competencia que encontraba en el camino, fuese la radio, el cine, los periódicos, la conversación familiar para imponerse en la pirámide del ocio.
Su supuesta función inicial de informar y educar ha sido avasallada por el entretenimiento que domina las parrillas de todas las cadenas.
¿Era este el propósito máximo de este medio de comunicación? ¿Pretendía el Estado adocenar a la población con contenidos banales o ha sido esto más bien cosa de las televisiones privadas?

La televisión es un servicio público delegado al sector privado, en España hasta finales de los años 80 no existían los canales privados; los cuales fueron adjudicados no sin una agitada polémica de tintes políticos. Canal + no encajaba en la ley de televisión privada pero eso no fue obstáculo para que se le concediera a Prisa su canal de televisión.
Dado el nivel de degradación de los contenidos y el incumplimiento reiterado de respetar los horarios infantiles se echa en falta por parte de los políticos celo para hacer cumplir la ley castigando a los infractores.
Resulta muy paradójico y muy sospechoso que mientras se persigue de manera persistente al que incumple al volante o al que no paga sus facturas a la administración se permita tamaña laxitud con las cadenas de televisión. 
No se puede pretender que un  país mejorare, progrese y se eduque si la actividad diaria por excelencia es pasarse horas ante una pantalla, de manera pasiva, mientras el Estado hace mutis por el foro y se abstiene en su papel de ente regulador. 
Hay que regular, no censurar por supuesto, los contenidos, la presencia de la publicidad y ser implacable con estos empresarios de la imagen que a costa del "vicio nacional" por excelencia se enriquecen año a año mientras amuerman al personal con programaciones de difícil digestión.

¿Se atreverá el PP a ponerle el cascabel al gato televisivo si llegan al poder? ¿Pesará más el no enemistarse con los poderosos grupos mediáticos? ¿Existe la figura del defensor del televidente?
La crisis está golpeando duro a las cadenas y es probable que muchas caigan en el camino.
Estaremos atentos, no a las pantallas pero sí a las batallas por venir en ese frente. 

viernes, 30 de septiembre de 2011

Pies en polvorosa


En 1953 se estrenó Bienvenido Mr.Marshall, película de referencia del cine español, que no sólo aguanta  el paso de los años sino que crece con estos. Es archiconocida la historia, un pueblo que espera cual maná la llegada de los americanos con la esperanza de que inviertan unos dólares que les saquen de la pobretería de la postguerra franquista. El tren pasa de largo y el final agridulce de la oportunidad perdida lo impregna todo.

Esa era la España previa al desarrollismo de los 60, al boom del turismo, a la democracia, al "milagro económico español" y a los JJOO de 1992.  ¿Y la de hoy en día?
En las películas estadounidenses de ciencia ficción siempre que ocurre un fenómeno de invasión de la tierra el bicho visitante acaba en cuestión, casualidades de la vida, en yanquilandia. Son un poco etnocéntricos, no se lo vamos a criticar, ya que aquí también tenemos lo nuestro aunque en versión más regional y pueblerina. Sean marcianos, lagartos, aliens o meteoritos, casi todos se dan un garbeo por la Gran Manzana.
¿Qué pasaría si recabaran en la España de 2011?
Pues se encontrarían un país bastante curioso, batiburrillo de divertidos y no tan divertidos contrasentidos.
Un país donde los políticos se enrocan en sus puestos y no se van ni con agua caliente ni con K7.
Un país donde millonarios banqueros, artistas, deportistas, políticos, etc.. evaden sus impuestos en mayor o menor medida y siguen siendo aplaudidos, votados o lo que corresponda por las masas.
Un país donde supuestos tolerantes no respetan que otros opinen distinto que ellos descalificando como marca de la casa, y donde supuestos buenos cristianos acuden a misa semanalmente y luego no dan un duro en el cestillo pero sí ponen lista de regalos de primera comunión en El Corte Inglés para sus hijos.
Un país donde "estrellas" de la televisión plagian libros y en vez de sufrir merma en popularidad o prestigio ven reforzada su carrera profesional.
Un país donde el idioma común de todos se ve restringido en algunas partes por criterios políticos manidos de manera torticera.
Un país donde el jefe del Estado no está sometido al imperio de la ley en aras de una tradición, la monarquía, bastante peculiar y "antigua".
Un país que presume de las mejores infraestructuras de transportes de Europa y parte del extranjero pero luego bate records de ciudadanos ociosos, aeropuertos fantasma y urbanismo demencial.
Un país donde algunos tratan mejor a terroristas asesinos que las víctimas de los mismos.
Un país que antes se manifiesta por que su equipo de fútbol baje de categoría que por que haya cortes de agua durante los meses de verano.
Un país donde es posible ser presidente del gobierno sin tener ni cualificaciones académicas ni profesionales pero en donde con dos master, tres idiomas y MBA quizá te cojan de becario por 500 euros.
Un país donde la dieta mediterránea es idiosincrásica pero que bate records europeos de obesidad infantil.
Un país que lidera las estadísticas mundiales de consumo de drogas cuando parece no consumir más que cañas y tapas.
Un país con una de las tasas de natalidad más bajas del mundo y con la mayor cantidad de adopciones internacionales per cápita.
Un país donde nadie ve la telebasura pero luego esta lidera las audiencias semana tras semana.
En fin, un país de chirigotas, carnavales, petardos y petardeo que dejaría bastante perplejo a nuestro remoto visitante. Hay dos opciones, o este se queda para escribir una tesis o una novela sobre "ese extraño país llamado España" ganando su equivalente galáctico al Nobel o al Pulitzer, o bien da media vuelta sobre sus pies, sean dos o tres, levantado el campamento y a volar.
¿Qué comité de bienvenida le prepararía la España actual? ¿Algo de esta guisa?


Así dan ganas de irse con el bicho en busca de nuevos horizontes, ¿verdad?

jueves, 29 de septiembre de 2011

Desaparecidos en combate


Estuve hace poco en Francia y volví a reafirmarme en la idea de que en aquel país la sociedad civil sigue bastante más viva y bastante más coleante que en el sur Pirenaico.
Las medios de comunicación abordaban profusamente el tema de las elecciones primarias socialistas para elegir el candidato a las presidenciales de 2012. El primer debate televisado de cinco candidatos convocó a varios millones de telespectadores y generó bastante expectación. Aparte de este ejemplo tan de actualidad, basta con seguir alguna tertulia en las televisiones galas para ver que la variedad de temas, el perfil de los entrevistados o de los periodistas ponen de manifiesto un nivel cultural más que razonable y una clara motivación por debatir aportando.

En España se pusieron de moda las tertulias hace unos años y continúan con cierto fuelle aunque tal vez las audiencias empiezan a acusar el cansancio. Aquí se habla principalmente de política; cualquier excusa es buena para llevar el debate al tono de la confrontación que suele desembocar en un enconado enfrentamiento de " o ellos o nosotros".  Toda esta visceralidad y teatralización, que los dos partidos mayoritarios usan en su beneficio, demuestra una cierta pobreza del discurso.
¿Por qué no se debaten en profundidad temas sociales o culturales? La crisis sirve de excusa perfecta para centrar los discursos en dinero, recortes, corruptelas, políticos y demás aledaños.
¿Es necesario tener a los políticos y a la política hasta en la sopa? ¿Es inevitable tener que alinearse con uno u otro bando vilipendiando en el camino a aquel al cual no se defiende?

Creo que el problema de fondo es que en España arrastramos unas carencias históricas en educación que combinadas con 40 años de discurso monocorde durante la dictadura franquista han generado un vacío mayúsculo en la sociedad civil, dejando al país huérfano de elites culturales.
¿Quiénes son las elites? ¿Dónde están los intelectuales? ¿Dónde el periodismo independiente? ¿Y las figuras ejemplares que deben servir de ejemplo a toda sociedad?
Haberlos, haylos, como las meigas, el problema es que son muy escasos y apenas se les da cancha.
La clase política española, y aquí coincidimos en algo casi todos los ciudadanos, está enquistada en su chiringuito y muestra una cara bastante mediocre e interesada. Frente a esta, el contrapeso deberían proporcionarlo esas personas formadas, voces propias y sólidas que ayudasen a generar un debate plural y constructivo.
No es el caso, el ruido, la demagogia, el entretenimiento fugaz y el consumismo desmedido nos han metido en una especie de  lavadora que nunca para. Damos vueltas y vueltas, centrifugados y mareados, y hacen falta personas capaces de apretar el botón del "stop".
Sin esas ausentes elites es difícil cambiar el modelo, es imposible tomar otro camino y salir de este rumbo de colisión que llevamos desde hace tanto tiempo. La sociedad civil somos nosotros, y de ahí tiene que venir el cambio liderado por quienes abren el camino de la jungla y muestran nuevas sendas.
¿Dónde se ocultan estos referentes? ¿Conoces a alguno?  


lunes, 26 de septiembre de 2011

¿Héroes o villanos?

Decía Séneca que la más alta labor que un ciudadano podía realizar era servir a su estado a través de las instituciones del mismo, extrapolando el comentario al siglo XXI esta encomiable misión recaería en los hombros de los funcionarios. Sí, han leído bien, los funcionarios.
España es país muy dado a poner en la picota a determinados colectivos profesionales cuando las circunstancias o los intereses así lo determinan, un caso muy de actualidad es el que atañe a los levantiscos profesores que se rebelan contra los recortes o reajustes, según que parte cuente la película. Podrán tener razón o no, pero no es de recibo denostar a todo un colectivo, con generalizaciones y reducciones simplistas sin pararse a pensar en el daño que a la imagen de dicho gremio y a la estima social por el mismo se genera con esas críticas.
¿Es ser funcionario un estigma en España?
Son constantes las críticas hacia ellos diciendo que rinden poco, que no atienden bien a los ciudadanos, que sobran a mansalva, etc... Una cosa que la estructura de Estado cebolla que la Constitución de 1978 instauró haya llevado a un tal vez excesivo número de funcionarios, rozan los 2,5 millones y otra cosa muy distinta es descargar las iras sobre ellos con chascarrillos constantes.
¿Por qué tienen que ser ellos los que primero sufren los sablazos de una mala coyuntura o de una mala gestión de las arcas del Estado? Es una medida fácil para los gobiernos, con decretar, táctica sobreutilizada por el actual gobierno socialista, se les mete en cintura sin que haya mucho que puedan hacer al respecto más que patalear.
Si los funcionarios españoles se rebelan, la opinión pública se les echa encima tildándolos de privilegiados y de poco productivos. Trabajar para la administración está al alcance de todos, unos puestos requieren titulación otros no, unos son por oposición, otros por contratos temporales mediante bolsas de interinos, quien quiera serlo que se presente. ¿Se esconde tras esta crítica generalista del no funcionario una envidia hacia el que sí lo es?
No todos debemos ni podemos ser funcionarios, la sociedad necesita del empuje de los emprendedores que crean empresas, contratan a trabajadores y producen riqueza en el país. No obstante, hay que rehabilitar la imagen y el cometido de los funcionarios a los ojos de la sociedad. Son fundamentales y merecen un trato más justo a la par que se les exige que cumplan sus cometidos escrupulosamente.
Son funcionarios los médicos de la Seguridad Social, los Inspectores de Hacienda, los profesores, las Fuerzas de Seguridad del Estado, y otros tantos que constituyen el pilar de cualquier sociedad bien cimentada.
Espero que el gobierno que salga de las próximas elecciones tenga un proyecto para la función pública. Hay que determinar cuántos funcionarios son necesarios, marcarles objetivos para que los cumplan vinculando si es necesario productividad y salarios, resolver el problema de los cientos de miles de interinos, facilitar las sanciones o despidos pertinentes para los casos de abuso flagrante y devolver la dignidad a todos estos servidores del Estado que tan mala prensa suelen tener.
No sé si ahora mismo son considerados como villanos, tampoco creo que deban ser considerados como héroes por cumplir con su cometido pero es imperativo imprimir en la sociedad española el concepto de lo público, del bien común y del orgullo de contribuir cada uno desde su parcela a que ese espacio de convivencia sea lo mejor posible para todos los que lo habitamos.  


miércoles, 14 de septiembre de 2011

Contacto Radar

Mucho se habló el año pasado del tema de los controladores aéreos, desde una perspectiva sensacionalista la mayoría de las veces a la cual se agarraron los medios de comunicación en busca de audiencia y controversia. Meses después de aquella tormenta mediática, ¿sabe la opinión pública en qué consiste el trabajo del controlador aéreo?
Lamentablemente, la respuesta es que más bien poco. Asumo mi parte de culpa como ex-portavoz de los controladores, tal vez no logramos centrar el debate en la parte profesional, tampoco nos lo pusieron fácil con el constante recurso a tópicos falaces y a la apisonadora de las supuestas cifras salariales. Polémicas aparte, el trabajo que mis compañeros y yo ejercemos, es un trabajo muy interesante, que requiere unas características personales determinadas y una preparación muy específica. Aunque suene a chascarrillo, no todo el mundo puede ser controlador aéreo aunque Ministro parece que sí que está al alcance de cualquiera.
Mi trabajo consiste en controlar todos los aviones que salen y llegan al Area Terminal de Madrid, que engloba los aeropuertos de Barajas, Torrejón de Ardoz, Getafe y Cuatro Vientos.
Los "aproximadores", así nos denominamos, organizamos el tráfico de la zona más congestionada del espacio aéreo español, por donde transitan cientos de miles de vuelos al año y millones de pasajeros.
Dicha área está repartida en diez pantallas de radar, por las cuales vamos rotando cada día de turno. Dependiendo de la pantalla hay una serie de procedimientos que tenemos que aplicar a la hora de controlar, las instrucciones están muy estandarizadas para reducir al máximo los errores y poder garantizar de esta manera la mayor seguridad del tráfico, prioridad absoluta del control aéreo.
Nuestra máxima es, por orden de importancia, Seguridad, Orden y Rapidez.
Cumplirla es nuestra misión, desarrollando un trabajo en equipo en el cual la coordinación con los compañeros es fundamental para que todo funcione, especialmente en situaciones complicadas.
Durante los turnos de control hay momentos más o menos congestionados por el tráfico, hay horas punta y horas valle, aunque nunca se puede descartar un imprevisto que altere la aparente calma. Desde hace años se regula el flujo de los aviones por horas, repartiéndolos para evitar aglomeraciones; dicho reparto se supervisa desde Bruselas para el cielo europeo. Las regulaciones no son infalibles y si no se toman medidas cuando el tráfico va a desbordarse se produce una saturación del espacio aéreo, con las consiguientes demoras.
Hay dos tipos de demoras, en tierra, cuando los aviones no pueden despegar a su hora pues en su trayecto congestionarían algún punto del espacio aéreo a lo largo de su ruta y por ello se retrasa el despegue hasta que sea factible. Esto es lo que ocurre cuando escuchamos como pasajeros "retraso por regulación de tráfico aéreo".
La otra demora, en vuelo, es la peor, tanto para el piloto como para el controlador, también para el pasajero aunque este no lo suela ver así. Cuando un aeropuerto está congestionado, sea por la confluencia de exceso de aviones por mala regulación, sea por cambio de pista o por mal tiempo, los aviones empiezan a dar vueltas para ir aterrizando escalonadamente, respetando las distancias de seguridad.
Esto ha venido ocurriendo en el Area Terminal de Madrid de manera muy habitual en los últimos meses generando un alto componente de estrés para todos los que estamos implicados en el proceso.
Las situaciones más complicadas son, conforme a mi experiencia, cuando un avión tiene un fallo técnico y requiere prioridad, cuando hay un pasajero con problemas médicos a bordo, cosa bastante más habitual de lo que puede parecer, o en el caso de tormentas descomunales. En esos momentos, la adrenalina se dispara, todo el mundo se acelera y se ponen todos los recursos en marcha para solventar la situación. Es muy gratificante el día que sales del Centro de Control, agotado pero satisfecho, tras una situación complicada bien resuelta,
Antes de ser controlador, lo soy desde 1998, no era consciente de la trastienda del sector aéreo y no valoraba en su justa medida el trabajo que tripulaciones de vuelo y controladores aéreos desempeñan para que el sistema funcione con las máximas garantías. He tenido la oportunidad de volar en cabina con los pilotos en numerosas ocasiones y ha sido siempre un privilegio poder ver la otra parte de la historia, humanizando la traza radar que vemos nosotros en las pantallas de control.
Todo lo ocurrido el año pasado ha trastocado y agitado el control aéreo español de una forma desmedida generando un claro deterioro del entorno laboral. Los controladores aéreos somos los primeros interesados en que las aguas agitadas vuelvan a su cauce para poder seguir desempeñando la profesión que nos gusta y que nos hace sentir orgullosos en unas condiciones adecuadas.
La cerrazón de AENA negando el acceso a los medios de comunicación durante el conflicto laboral, tratando de negar la realidad de nuestro trabajo, la valía del mismo y el que la opinión pública pudiera percibirnos como trabajadores cualificados y responsables, ha sido frustrante de aceptar. Confiamos en que pronto se pueda hacer un reportaje en profundidad sobre nuestra profesión para que los españoles puedan conocerla y valorarla de primera mano.
No hemos podido mostrar el día a día de nuestra labor, explicar a los pasajeros que pasa en los centros y torres de control, para que sean conscientes de que siempre hay en tierra profesional acompañándoles en su vuelo, a ellos y a los tripulantes de cabina, vigilando el avión desde la puesta en marcha de motores hasta la llegada a la puerta de desembarque.
Estamos siempre ahí, volando con ustedes, no lo olviden.
¡Feliz vuelo!