martes, 26 de julio de 2011

En la trastienda I

He decidido incluir, dentro de mi blog, una serie que he llamado En la Trastienda, y que enlaza con mi primera entrada en el blog. Mi breve pero intensa experiencia con los medios de comunicación me hace reflexionar sobre su papel con bastante frecuencia.

Cuando acudimos a cualquier lugar, sea un negocio, un centro de ocio, una oficina de la administración u otro tipo de entorno, únicamente vemos y observamos la fachada del entramado, sin embargo hay mucho por detrás que se nos escapa.
Hace años, lustros más bien, me pasé un entretenido verano laboral trabajando en el parque temático de Disneyland París, muestra perfecta del contraste entre lo visible y lo real. Tanto para los que lo conozcáis como para los que no, el parque es una perfecta maquinaria de ocio. Cierto que ocio de cartón piedra, orientado supuestamente a la infancia, cuando en realidad su intención es engancharse en el bolsillo de la generación adulta. Lo que vemos es agradable, atracciones cuidadas, sonrisas permanentes en los empleados Disney, un mundo de diversión y escapismo donde desconectar de todo, menos de Disney, claro está, durante unas horas.
La trastienda tiene bastantes más claroscuros; sueldos bajos, en aquella época el salario mínimo francés, cosa que no creo haya cambiado mucho, entorno laboral un tanto opresor, alojamientos Disney para empleados a precio casi de Campos Elíseos, y un extraño híbrido empresarial cruce de lo estadounidense y lo francés que no tenía desperdicio para con el trabajador.
Fue una buena experiencia, nunca me he arrepentido, aprendí muchas cosas aparte del francés, y me permite opinar sobre aquello con la perspectiva de haber estado en ambos lados de la valla.

Con los medios de comunicación españoles, salvando las distancias, me pasa un poco lo mismo. Mi periplo por los mismos durante mi etapa como portavoz del sindicato mayoritario de controladores aéreos me puso en contacto con cientos de personas que de otro modo yo nunca me habría cruzado en mi camino.
Cuando eres mero lector de los diarios, oyente de la radio o telespectador, tiendes a creerte lo que te cuentan, con tu toque de escepticismo y de crítica, pero no eres desconfiado por naturaleza. Cuando lo padeces en primera persona cambia por completo la percepción.
Anécdotas hay cientos, y en general, es mejor tomárselas con cierto sentido del humor para no hacerse mala sangre pero ello no impide un poso de amargo sabor final.
¿Es concebible que un entrevistador le diga al entrevistado que como tiene buena planta y habla tan bien casi le cree? Sí, señores, bien posible que es.
¿Existen las tertulias teatralizadas donde los participantes se comportan como en una corrala del siglo XVI solo que con un empobrecido vocabulario y deterioradas maneras?
Sin duda. En cierto programa de altísima audiencia del fin de semana, alguna de sus tertulianas clasifica a los invitados en conmigo o contra mi con total desparpajo ante la regidora cuando esta le cuenta quienes son los invitados. Cuando lo escuché no supe si reír o llorar y opté por callar.
Hay otros programas, ya desaparecidos, donde te mienten y te prometen un trato profesional y ,mientras te entrevistan, ves por el rabillo del ojo como alguien enciende al público para que prácticamente te abucheen.
No menos gracia tuvo el fotógrafo de cierto "periódico" de Cataluña que tras hacerte una sesión fotográfica que ni a Lady Di en sus buenas horas, publica una foto, alterada, donde Gollum a tu lado es el chico guapo de la clase.
¿Es de recibo que una periodista que gana, al parecer, más de un millón de euros te diga a la cara y en directo que no te quejes de un recorte de derechos porque ganas mucho? ¿Qué hubiera opinado ellas si su cadena amiga le hubiera pisoteado el contrato y le hubiese doblado los programas de la noche al día?
¿Se justifica que otra radiofónica estrella te critique en su programa después de entrevistarte por haberle llevado la contraria? ¿Y que lleguen a mofarse de ti con insinuaciones sobre tu vida privada? Pues eso y más está, estuvo, a la orden del día.
Hay miles de detalles donde he tenido que vivir en primera persona la manipulación informativa, o siendo más suave, la matización informativa. No se trata del fondo del tema en cuestión, en este caso el conflicto laboral de los controladores, me temo que estas formas son patente de corso con todas aquellas noticias de actualidad susceptibles de ser utilizadas con un enfoque político, es decir económico.
Nos quejamos mucho de los políticos, y de la telebasura, pero creo que tendríamos que ser también más exigentes con otros formatos, empezando con los informativos y continuando con ciertos "consagrados" de la comunicación. Su responsabilidad y su impacto en la sociedad son mucho mayores de lo que puede parecer.
En la base de los medios me crucé con profesionales jóvenes, en general mujeres, llenos de ilusión y de empeño profesional, mientras que en las altas esferas con demasiadas estrellas endiosadas alérgicas a todo tipo de crítica.
No quiero que se interprete esta reflexión como un ataque despiadado a los medios de comunicación, a los cuales sigo agradecido por habernos dado un altavoz para hablar, ya no tan agradecido por como en ocasiones desvirtuaron nuestro discurso. Simplemente, como he visto su trastienda, y puedo hablar con conocimiento de causa creo que otro periodismo es posible.
Se me quedan cosas en el tintero así que ya trastearemos con la trastienda de nuevo.

viernes, 22 de julio de 2011

Consumo, luego soy

¿Cómo te definirías? ¿Hombre? ¿Mujer? ¿Español? ¿De izquierdas? ¿Católico? Si te paras a pensar no es tan fácil expresar con tres o cuatro conceptos como somos y que rasgos nos dan la impronta personal. Las ideologías andan bastante descafeinadas como vemos a diario con el comportamiento de nuestra casta política, la religión cada vez tiene un peso menor y la cultura de masas nos ha dejado un panorama de dispersión cultural y de falta de referentes, si es que alguna vez este país los tuvo.
Por contraste, el consumo se ha hecho fuerte, impregnándolo todo, y guiándonos con sus golosinas por senderos que transitamos con alegría cuales Hansel y Gretel modernos. Todos, en mayor o menor medida, hemos caído en las trampas del marketing dando con nuestros huesos en la casa de la bruja del consumo sin aparente escapatoria.
¿Por qué nos lanzamos todos los que pudimos a comprar piso en la era del boom inmobiliario? ¿Por qué los españoles somos de los europeos que en mayor porcentaje poseen de la vivienda en que viven? Es una tradición que viene de hace décadas, reforzada con el latiguillo de que alquilar es tirar el dinero, y que pocos se atreven todavía a desafiar. Ahora con la crisis, las hipotecas basura, y la falta de liquidez para pagar pisos sobrevalorados vemos como a diario muchos acaban siendo desahuciados de ese espejismo en el que andamos sumergidos.
No solo con la vivienda, sino con otros muchos bienes de consumo hemos perdido el norte y tratamos de satisfacer nuestras ansiedades con productos superfluos o excesivos. El coche es el gran sello por antonomasia que define al moderno "homus consumericus"; España está plagada de cochazos pagados a plazos, es muy habitual el dedicar el primer sueldo a pagar la primera letra del vehículo. ¿Es esto razonable? Lo asumimos socialmente como normal pero creo que debería como mínimo despertar algún tipo de reflexión.
Tras el coche, está la ropa, los viajes compulsivos, la tecnología,etc... El móvil es otro de los referentes que parecen ayudar a definir la personalidad del portador. Yo tengo un iphone, y, francamente, siendo un gran teléfono, es imposible no pensar, ¿para qué narices necesito un aparato con tanta aplicación? Apple ha sido sin duda una empresa puntera en lograr la ansiada identificación del usuario consumidor con la marca; sí Apple fuese una religión llenaría muchos más templos que religiones consolidadas históricamente.
En estos momentos de fuerte marejada social y económica es cuando más voces pueden hacerse oír para intentar analizar este camino de consumo desbocado. Sé que todos, o casi todos, pensamos que si precisamente consumiendo es como se reactivará la economía,fundamental para ello el tener un trabajo y así, gracias a los ingresos, poder comprar cosas y de este modo relanzar el ciclo productivo y las contrataciones,etc.... Tiene una lógica plausible y nadie va a hacerse anacoreta a estas alturas del vodevil del consumo de masas, pero si que podríamos consumir de otra manera.
Vista la arrogante actitud de muchos políticos, los cuales solo parecen acordarse de los votantes en campaña electoral, y escuchando a los gerifaltes de la UE no hablar más que de números, rescates y topes de déficit, queda claro que nos valoran sobre todo como consumidores no como ciudadanos o como personas.
Para cambiar un sistema tienes que analizarlo, ver sus debilidades y atacar sus puntos flacos. Paradójicamente, esa debilidad, nuestra dependencia del consumo desmedido, es también nuestra fortaleza. Ya que no parecen tener muy en cuenta nuestros votos ni nuestras voces, por más que nos indignemos, tal vez haya que demostrar la fuerza mediante el poder de los euros.
Si surgiera una asociación de consumidores fuerte, con un discurso claro y razonable que lograra presionar a las empresas y a los gobiernos, los ciudadanos dispondríamos de una forma alternativa para hacer presión frente a tanto disparate y a tanto abuso.
En los últimos meses corre por la redes sociales el mensaje de "No les votes" referido a los partidos políticos que no combaten de manera tajante la corrupción en sus filas, tal vez deberíamos lanzar ahora otro tipo "No les compres".
Como los clásicos nunca mueren, aunque pocos los lean, no olvidemos a Quevedo y su "Poderoso caballero es don dinero"

martes, 19 de julio de 2011

Vampiros enredados

Siempre han existido diversas maneras de descargar las iras de las masas, hace siglos loa Autos de Fe públicos servían de desahogo de rabias incontenibles tanto para plebeyos como para nobles. Francia, inventiva siempre, instauró el tricoteo durante las guillotinas, una sabia manera de hacer dos funciones al mismo tiempo, algo parecido al ver la tele y pelar judías verdes de hoy en día.
La justicia con sus más y con sus menos, da respuesta a los abusos y quebrantamientos de las leyes y costumbres del lugar. Otra cosa muy diferente son los juicios populares, la ira de la opinión pública descargada cual rayo fulminante sobre los díscolos o transgresores.
Letras escarlatas, rapados de cabelleras a colaboracionistas o el simple cotilleo vecinal son buenas muestras de dicho látigo. Las grandes ciudades lograron, gracias a la protección que brinda el anonimato, aliviar en parte la presión sobre los individuos de la crítica dentro su comunidad.
Eramos anónimos y vivíamos semidespreocupados en nuestras respectivas burbujas y apareció internet para aproximarnos a todos, doctores en Alaska, gauchos argentinos o aldeanos moldavos.
Una consecuencia de dicho acercamiento, aprovechada por los siempre presentes y latentes vampiros, ha sido utilizar las redes sociales como nuevo método versión siglo XXI para aplicar sus colmillos sea en busca de revancha, descarga de mala leche o notoriedad polemista.
Twitter es el mejor ejemplo del acoso virtual contra famosos y no tan famosos por parte de personas que faltas de un espíritu constructivo deciden descargar sus insatisfacciones mediante mensajes agresivos de alto contenido tóxico.
¿Qué lleva a tantos usuarios de las redes a rezumar tanta mala baba y negatividad? Cuesta realmente trabajo entender que en 2011, tras años de acceso universal a la educación y multiplicidad de la oferta de ocio, tantos, dediquen tantas horas a tarea tan poco reconfortante y que tan poco rédito puede dar. Pocos acostumbrados como estamos los españoles a discutir y debatir de forma argumentada, sin visceralidad ni alevosía, tal vez sea la canalización de una retórica atrofiada. No sería mala idea que los colegios y los planes educativos, encontrasen un hueco entre las ciudadanías para enseñar a los jóvenes a analizar los temas y a construir un discurso que puedan exponer con solidez.
¿Están locos esos lectores de la prensa digital que se dedican a machacarse e insultarse en los comentarios de las noticias? Comentario número 17 destrozando a comentario número 9 sin mencionar nada relacionado con la noticia, ni nada por asomo constructivo. Locos no sé, desubicados sin duda.
Más preocupante me parece todavía la actitud de algunas figuras públicas, con miles de seguidores en internet, cuyas diatribas llegan a muchísima gente y alcanzan cierta repercusión,y que se permiten difamar o generar polémicas estériles por puro afán de notoriedad o mero ego disparatado. No es de recibo que muchos periodistas creen y fomenten este juego de pelota virtual, donde la pelota no es de goma y los golpes en la pared dejan marca. Por suerte, las redes son bastante nuevas y aunque los medios tradicionales se nutren de ellas para rellenar y generar contenidos, su impacto se acaba diluyendo devorado por la actualidad y la nueva polémica de turno.
No minimizo no obstante el potencial para la de destrucción o construcción de la reputación online que Twitter y otros medios digitales atesoran.
Puede que estos vampiros de la redes necesiten también un curso de reciclado sobre buenos usos y costumbres del tecleo, no sé si Ussía andará interesado en estos menesteres pero debería planteárselo.
Estemos atentos y no olvidemos colocarnos una ristra de ajos ante nuestro ordenador, los vampiros acechan.

viernes, 8 de julio de 2011

Castillos en el aire

Leyendo la noticia de la desaparición del Códice Calixtino de la Catedral de Santiago de Compostela me asaltan una serie de reflexiones. ¿Somos conscientes los españoles del patrimonio cultural que atesora el país. ¿Lo son acaso los franceses? ¿y los estadounidenses?
Apreciar, conocer y respetar nuestra cultura, el origen de lo que hemos llegado a ser nos sirve para comprendernos mejor y al mismo tiempo para ser un poco más humildes en nuestra actitud protagónica ante la historia. El desconocimiento de nuestros tesoros culturales y naturales es una realidad innegable, a pesar del cierto esfuerzo que hacen las administraciones al respecto.
¿Cuántos conocíais la existencia del Códice? Yo no, primera noticia su desaparición, que refrenda la frase de que no echas de menos algo hasta que lo has perdido. Ahora los medios se llevan las manos a la cabeza con lo desprotegido que estaba el documento, otros critican ya la falta de seguro por parte de la iglesia y demás dimes y dirites.
¿No será que nosotros tenemos desprotegido el Patrimonio en nuestras cabezas y en nuestras actitudes?
España es el segundo país del mundo tras Italia en la lista de la UNESCO de lugares Patrimonio de la Humanidad. Son 43 los monumentos o parajes naturales que ponen de relieve la densidad de nuestra historia en común.
Algunos de estos lugares emblemáticos son conocidos por todos, como es el caso de la Alhambra mientras que otros son grandes desconocidos para el gran público, en el que me incluyo, como Las Médulas o el Monasterio de Poblet.
Mientras que todo el país sabe, quiera o no quiera, el nombre de ciertos personajes televisivos de dudoso gusto y discutible actitud, no se dedican apenas minutos al día en los medios de difusión nacional a mostrar nuestra riqueza cultural. No creo que baste con los documentales de la 2 para impregnarnos de todo lo bueno que nos rodea. Visto el estado de confrontación permanente de la política española, la cual, origen o causa, no lo sé, perpetúa cierto desencuentro entre los ciudadanos, no estaría de más buscar un lugar común. Ese punto de encuentro, sin ideologías ni sectarismos bien podría ser el Patrimonio cultural y paisajístico de España. No se trata de disputarse el agua de los ríos ni de hablar de políticas lingüísticas, esos temas tienen sus foros, sino de fomentar que se conozca lo que nos pertenece en común, que por responsabilidad deberíamos proteger y que es la justifica en gran medida nuestra fortaleza como potencia turística.
En EEUU hacen un monumento de lo más nimio, el país está plagado de casas históricas donde George Washington tuvo a bien pernoctar en su trayectoria política, puede parecer exagerado pero yo prefiero una sociedad que ensalza y adorna sus glorias pasadas y que busca crear historia debajo de las piedras que una que teniendo al alcance de la vista joyas únicas las obvia sin prestarles la merecida atención.
No esperemos a que se destruya nuestro Patrimonio por dejadez o burocracias cruzadas, que no volvamos a enterarnos de lo que teníamos cuando no los hayan arrebatado, seamos un país introspectivo; nuestras riquezas, que custodiamos conjuntamente, deben servirnos de cimientos sobre los que sustentarnos y seguir construyendo. Una de las traducciones anglosajonas de " hacer castillos en el aire" es " to build castles in Spain", no estaría nada mal empezar a desmontar la frase.

miércoles, 6 de julio de 2011

Cojeras virtuales

¿Cómo nos relacionábamos hace 20 años? ¿os acordáis? Sin móviles, sin internet, sin inmediatez, sin anonimato.
Hoy, tú, yo y millones de personas más pasaremos horas relacionándonos por intermediación de los teclados. Está arrolladora tendencia, que cual tsunami social, llegó y arrasó nuestra manera de socializar ha alterado conductas y expectativas pero en mi opinión muestra una ligera cojera sin visos de mejoría.
Es evidente que la motivación principal para dejarnos los dedos golpeando plástico made in Taiwan es la procura de información, de nuevos contenidos y la oportunidad de hacer oír nuestra voz. Hace años sufrías obsolescencia social sin video en casa, después sin móvil,mientras que hoy en día eres náufrago 2.0 si no participas en las redes sociales y te abres un blog.
¿Hemos descubierto todos de repente una frustrada vocación periodística? No lo creo, hay una marea de fondo de inconformismo con las dinámicas sociales y una búsqueda de refugio en lo virtual. ¿Qué lleva a miles de personas a tratar de encontrar pareja a través de los chats? Hace unos años leí que el primer sitio donde la gente se emparejaba era en el lugar de trabajo y el segundo en los gimnasios, clubes sociales del siglo XXI; ¿serán las redes las que encabecen dichas estadísticas en breve?
El mundo 1.0 es más lento y requiere más esfuerzo para ser paladeado pero su digestión final, aunque incómoda en ocasiones se siente como auténtica. Por el contrario, la versión 2.0 del modelo social es como un gran hipermercado, que abre 24 horas, con ofertas y promociones y aunque genera satisfacción en un primer momento puede fácilmente derivar en empacho virtual.
¿Es la adicción a internet la droga blanda del siglo XXI? La competencia está muy reñida y no es fácil llevarse ese dudoso honor, el tiempo nos lo revelará.  Intuyo que muchos de nosotros lo descubriremos en primera persona, somos la primera generación cobaya del mundo virtual.
Mencioné antes que la bici 2.0 cojea ya que le falta rebotar de vuelta al mundo real. Ya hemos dado el primer paso, entrar en el ordenador para vivir otras experiencias, acercarnos a realidades y personas ajenas por completo sin recurrir a esta vía.  No obstante, no acaba de producirse un nuevo salto al mundo tangible. Sé que la gente de los chats acaba rompiendo el hielo digital y se ve físicamente, se gustan, se disgustan, se finiquitan virtualmente, también sé que hay quedadas de tuiteros y encuentros variopintos pero tengo la sensación de que la gran mayoría se ha quedado atrapada en el ordenador.
La fuerza de las redes reside en los internautas, y dicha energía es mucho mayor trasplanta de nuevo a lo real, a lo visible. Faltaría paliar la cojera ya mencionada, los últimos movimientos, tipo el 15M, son indicios de maneras para enderezar esas carencias. Lo virtual tiene que hacerse callejero, en el buen sentido de la palabra, y esos avatares atrapados en el ordenador cual niña de Poltergeist tal vez solo necesiten unos médiums catalizadores.

lunes, 4 de julio de 2011

Paquete completo

¿Por qué tienden tantas personas a un pensamiento único reductor? ¿No es preferible tener matices y distintos puntos de vista en nuestra manera de pensar?
Uno de los rasgos que en mi opinión más nos lastran como sociedad es la actitud de conmigo o contra mi que tan frecuente es en España en numerosos temas. ¿Es normal comportarse ideológicamente como un forofo hincha de equipo de fútbol?
Parece como sí no se pudiera ser socialista y cuestionar ciertas subvenciones públicas o ser votante del Partido Popular y estar a favor de las adopciones por parte de homosexuales.
A medida que crecemos y nos vemos expuestos a diferentes experiencias y a nuevas personas vamos conformando nuestra idiosincrasia particular, incorporando y descartando conceptos a medida que evolucionamos. Desgraciadamente, no está nada claro que esta lógica secuencia sea la mayoritaria a la vista de ciertos comportamientos y comentarios que constatamos día a día tantos en foros digitales como en los medios de comunicación.
Me cuesta mucho comprender como parece que al ciudadano moderno se le exige decantarse por el paquete completo como si de la contratación de unos canales televisivos se tratase. Se puede y, en mi opinión, se debe, tener actitudes chocantes que desafíen esta especie de manual de buen liberal, de buen comunista, etc.... Cada persona es única y son muchos los temas que nos afectan en nuestra vida como para tener que limitarnos a un determinado patrón de conducta y opinión para no desentonar en el supuesto cajón donde, o bien nos clasificamos nosotros, o bien nos encuadran los demás.
¿Son irreconciliables términos como catalán, votante del PP y ateo o socialista, católico y antiabortista? Para muchos defensores del "paquete completo" dichas combinaciónes serían una especie de herejía intolerable, para mi es totalmente comprensible que las personas seamos mucho más que un libro de costumbres políticamente bien encajadas.
Es difícil intentar debatir con muchas personas, generalmente suscriptores acérrimos del paquete completo, sobre temas de calado social, ojo, digo debatir no atacar, sin que salten resortes defensivos que inmediatamente pasan a ser agresivos. Ocurre en ambos extremos, y no tan extremos, del espectro sociopolítico nacional y causa desazón ver tanta visceralidad donde debería prevalecer más el raciocinio.
Sin embargo, hay motivo para la esperanza, hay muchos españoles, cada vez más, que se muestran más abiertos a abandonar las trincheras ideológicas. Gente crítica con su partido de toda la vida, gente que se atreve a cruzar la valla y a votar otras opciones, personas que intentan cambiar las estructuras desde dentro, gente que alza la voz diciendo basta ya. Pienso que es esa masa sin etiquetas, que escapa al concepto del todo o nada, la que tiene la llave para cambiar nuestra sociedad a mejor, sin gritos, sin insultos, sin talibanismos. Me llamarán ingenuo pero intuyo que entre muchos de los fieles seguidores del "paquete completo" empiezan a aparecer síntomas de agotamiento y una cierta curiosidad por abrir los ojos y al menos escuchar otras formas de contar las cosas.
Hay muchos canales, no nos conformemos con seguir tan sólo uno; el zapeo ideológico es altamente recomendable.

domingo, 3 de julio de 2011

Dar la cara

Puede ocurrirte que, cuando menos lo esperas, te halles inmerso en el ojo de un huracán que ningún avezado meteorólogo supo anticipar. Algo así han sido mi año 2010 y los comienzos de este 2011, sin buscarlo, el huracán me encontró de lleno.
Verte obligado a afrontar una situación compleja de proporciones descomunales es una de las experiencias que más te hacen crecer y avanzar en el ámbito personal, doy fe.  Pocas frases están más justificadas que esa tan manida de que se aprende más en la adversidad que en los buenos tiempos.
Mi experiencia como Secretario de Comunicación y portavoz de los controladores aéreos me llevo a muchos lugares y a muchas personas que de otro modo no me habría cruzado en mi camino. Fueron meses de lucha contra la corriente, saltando barreras cada vez más altas, intentando ser escuchados frente a los gritos circundantes.
El balance no soy yo quien debe juzgarlo pero al menos dimos la cara por nuestra profesión. Muchas veces acusamos los ciudadanos a nuestros políticos de falta de transparencia, de poca cercanía y accesibilidad, error garrafal ya que las personas queremos que se nos expliquen las cosas. Nosotros lo intentamos, muchos no quisieron oírnos, algunos se pararon a escucharnos y otros llegaron incluso a entender nuestros problemas y reivindicaciones. No se puede quedar uno callado ante la sociedad, estar presente en los medios de comunicación, construir una imagen pública sólida y fiable es fundamental para poder ser entendido, comprendido, y, en momentos de crisis, escuchado con cierta ecuanimidad.
Mi mayor decepción, no fue tanto que gran parte de la opinión pública cayera en la facilona demonización de un grupo de trabajadores sino que dicha manipulación fuera consentida y fomentada por la mayoría de medios de comunicación de nuestro país.
La lección más cruda que he tenido que aprender es que la libertad de prensa existe pero pervertida, que hay una falta de interés en los grandes medios en profundizar en los temas, un gran miedo a enfrentarse a los poderes públicos y unas ramificaciones de intereses económicos que hacen bastante utópico un periodismo más libre.
Afortunadamente, el siglo XXI nos ha traído el auge de internet, y las redes sociales, de los blogs, de los chats, de infinitas formas de comunicación directa entre los ciudadanos mediante las cuales podemos conocernos y confrontar posturas sin el filtro de unos medios demasiado contaminados de ideologías y, principalmente, de intereses.
Nunca olvidaré la frase que un "periodista" me dijo cuando yo trataba de explicarle lo ocurrido el día 3 de diciembre, simplemente dijo "no quiero saber". Yo me resisto a pensar que los españoles no queremos saber, creo que muchos queréis, queremos, saber más y en profundidad de muchos temas, y por eso buscamos la forma de comunicarnos.
Este blog es una muestra más, un intento entre miles de contar historias y de exponer ideas siempre con los oídos abiertos y con un tono de respeto que desgraciadamente no siempre domina en los medios de comunicación españoles.
Un plan de vuelo detalla la ruta de un avión desde su despegue hasta su punto de destino, es algo preestablecido que, no obstante, varía según los imprevistos que surjan en la ruta. En mi plan de vuelo personal no estaba previsto el huracán mediático como portavoz y en consecuencia mi plan de vuelo ha cambiado.