miércoles, 28 de diciembre de 2011

Quinto levanta tira de la manta....


Sacudir el polvo está siendo una de las actividades más en alza en España en las últimas semanas, en este caso los polvos, más bien lodos, de las corruptelas de las altas esferas.
El caso Urdangarín, culebrón antológico que aún dará muchos titulares, ha sido la guinda de un pastel algo indigesto que ya no nos engullimos con la misma glotonería ingenua los ciudadanos de a pie.
Se nos ha atragantado tanta impunidad y, la extraña combinación de 15M, indignados, cambio de ciclo político, y destape de miserias varias, ha resultado ser un cóctel molotov de potencia aún por determinar.
El hecho de que la Familia Real se haya visto salpicada hasta en su ropa interior por la lacra de la corrupción obligó a Don Juan Carlos a emitir un contundente mensaje la pasada nochebuena. 
Que "la justicia es igual para todos" es una frase comodín que podemos situar casi al nivel de "el fútbol es así" y sentencias profundas por el estilo.
Ahora bien, ¿es un espejismo o es cierto que esta vez algo se mueve?
La reacción del rey, necesaria para salvar los muebles de una monarquía bastante agrietada, obliga, inevitablemente a tirar de la manta y destapar las verdades del barquero. No es creíble que el Duque de Palma acabe siendo procesado mientras otros estamentos salen indemnes de sus dudosos tejemanejes. ¿Es acaso casualidad la cascada de escándalos y de juicios en la picota, sea Camps, Matas o el inminente a Blanco?

Siendo mal pensado uno interpreta que no es mera coincidencia, que una vez que tiras del hilo de la manta, esta se va consumiendo,se deshilacha,  y va dejando al descubierto las vergüenzas que tanto tiempo protegió de la intemperie de la opinión pública.
La duda ahora se centra en el calibre de la susodicha y roída manta, ¿será de esas famosas mantas zamoranas que tanto cubren o quedará en escuálido tapete de mesa camilla? 

martes, 27 de diciembre de 2011

Rumbo a Copacabana


Saltaba hoy la noticia de que Brasil ha adelantado al Reino Unido como la sexta economía más grande del mundo. Esto vendría a refrendar el imparable ascenso de los BRIC(Brasil, Rusia, India y China) como las grandes potencias emergentes para el siglo XXI. 
No es cuestión de discutir las macrocifras pero si de matizar las realidades sociales de los países. Hace pocos días veíamos otras estadísticas donde el mismo Brasil era el país del mundo donde más desigualmente repartida estaba la riqueza; lo de siempre, unos pocos ricos viven a todo trapo y los miserables se cuentan por millones. 
¿Es esta la única manera de crecer? ¿Fue así el ascenso de los países occidentales desde finales del siglo XIX hasta finales del XX?
La historia debería mostrarnos que caminos se deben y no se deben transitar en pos del bienestar económico, parece que no aprendemos y los errores se repiten generación tras generación.
Es consenso generalizado que los países que hoy llamamos desarrollados, caso aparte es Japón, iniciaron su despegue económico gracias al impulso colonizador. La primera ola del tsunami fue la conquista de América y la segunda y definitiva ola sería la colonización de finales del XIX, centrada en Africa y Asia.
Hoy en día vivimos bajo el supuesto del libre comercio, la libre competencia y la desregulación de los mercados. De ser esta premisa cierta, ¿Es posible competir jugando con diferentes barajas? 
Los europeos y los estadounidenses libraron su batalla por el desarrollo explotando sus notorias ventajas frente a naciones que hoy en día son las que disponen de comodines que les van allanando el camino hacia una revancha histórica.

Es imposible competir contra China e India cuyas leyes laborales son mucho menos protectoras del trabajador que las nuestras. La letal combinación de aburguesamiento y envejecimiento de nuestra Europa anticipa un escenario bastante complicado para este siglo agitado que tantos disgustos nos lleva dando en su primera década de andadura.
Todo tiene su momento, y salvo un drástico cambio de rumbo, sin ánimo de ser agorero, los augurios parecen indicar que la Europa que vivimos hasta antes de ayer no volverá en un horizonte cercano.
La historia tiene tantas y tantas vueltas de tuerca que al final acaba por saltar el engranaje. 
Cuando uno juega a las cartas entre tahures la única manera de sobrevivir es guardarse un as en la manga. ¿Lo tenemos o acabarán las generaciones venideras emigrando a las costas brasileñas en busca de un futuro mejor?
"Mais samba e mais trabalho tambem" sea tal vez el nuevo reclamo. 


jueves, 22 de diciembre de 2011

Rueda sobre rueda


Hola me llamo César y soy motero! 
No, no os asustéis no se trata de una terapia de grupo de Moteros Anónimos para curar adicciones a las motocicletas, es una declaración de pertenencia. 
Las motos tienen una extraña fuerza de atracción y repulsión que provoca reacciones encontradas en la gente. Los hay acérrimos a muerte; los hay que abjuran y nunca suben en una, miles de padres que luchan contra los elementos para que sus hijos no caigan bajo su influjo y cientos de miles de automovilistas que nunca entenderán a esos locos en sus locos cacharros de dos ruedas.
Las motos hay que vivirlas para entenderlas y de esa manera apreciar la libertad que proporcionan. 
Yo flirteé con los ciclomotores cuando era adolescente y en la playa mis tíos me prestaban un viejuno Vespino que me daba la vida. En Madrid ni mi entorno ni las circunstancias me llevaban hacia las motos, por las cuales tuve siempre bastante respeto. 
Barcelona es para algunos Gaudí, el Barça, las Ramblas o el Tibidabo, para mi fue el despertar a las motos.
Me saqué el carné, me compré, tras mucha meditación, una Vespa 125 allá por el año 2000 y desde entonces todo ha ido sobre ruedas. Mi Vespa catalana, que mantiene orgullosa su matrícula con la B, se hizo viajera y Renfe mediante vino emigrada a la capital. Poco recuerda ya de sus años mozos por el Eixample y la Barceloneta, dos lustros callejeando y traquetando por las bacheadas calles de Madrid han hecho estragos y queda poco de su ímpetu de juventud.
No concibo mi día a día en la ciudad sin moverme en moto, da independencia, rompe las barreras del tiempo y la distancia, que son el mayor lastre de vivir en una ciudad tan descomunal en sus dimensiones y en sus atascos.
Gallardón, al que crítico buena parte de su gestión, tuvo entre sus logros el facilitar la vida al motorista permitiéndonos campar por los carriles bus, poniendo plazas de aparcamiento en las calles y dando cierta manga ancha a la hora de invadir las aceras de la capital. Se ha notado el efecto y Madrid ha aumentado su parque motorístico a rebufo de los incentivos y de la bonanza económica ya pasada.
Madrid en moto es toda una experiencia, apta incluso para cardiacos, que recomiendo a todos los madrileños. Se ve y se vive la ciudad de una manera muy diferente y la sensación de libertad es espectacular. 
Como anécdota contaré que un buen amigo recurría a dar un estupendo tour en Vespa por la ciudad para encandilar a sus ligues; lo remataba en el Templo de Debod a la hora de la puesta de sol y era, al parecer, una garantía de éxito.
Yo incluso me planteé hace años organizar tours en Vespa para turistas extranjeros, aunque el tema de los seguros me hizo frenar en seco mi entusiasmo emprendedor.
Sea como sea, la moto cambió mi vida y ha logrado, cosa extraña, que le coja cariño a algo material, imagino que gracias a los buenos momentos que he pasado con ella dando vueltas. 
Hoy me llamó mi amigo el del tour diciéndome que se había caído de la moto, ha sido un susto y está bien. Este sobresalto me ha empujado a escribir este modesto homenaje a mi Vespa, y a las motos,  que a pesar del riesgo que conllevan, nos hacen pasar tan buenos ratos a tantos moteros.
¿Quién se anima a dar una vuelta?



domingo, 18 de diciembre de 2011

¡No con mi agua!


Sin agua no hay vida. Esta es una frase que todos conocemos y hemos escuchado desde la infancia. Una de las primeras cosas que aprendemos a medida que crecemos es la importancia y presencia del agua en el día a día;  pronto sabemos que las plantas la necesitan y que nosotros la bebemos para subsistir. Es sin duda el bien más preciado, el llamado "oro azul".
No voy a entrar en disquisiciones geopolíticas analizando el papel protagonista que algunos le auguran al agua en la escena internacional a lo largo del siglo XXI; fuente de conflictos, de guerras y de enconadas batallas de las multinacionales de la globalización.
En plan más casero, ni siquiera español sino madrileño, vuelve a planear la sombra de la privatización del Canal de Isabel II por parte del gobierno de la liberal Esperanza Aguirre. 
El Canal fue una de las obras más destacadas del convulso y rocambolesco reinado de Isabel II, no muy prolífico en términos absolutos pero apoteósico comparado a la castaña de reinado de su padre Fernando, "el indeseable".
¿Es necesario privatizar este patrimonio común de los madrileños? Siendo monopolio y dando beneficios no parece muy comprensible que se vendan participaciones de la empresa para financiar nuevas infraestructuras. ¿No tiene recursos propios la Comunidad de Madrid? El precio del agua, bien escaso en toda España a pesar del despilfarro que se hace del mismo, es más bien bajo comparado con otros servicios esenciales como el gas o la electricidad. 

Tal vez los madrileños prefieran pagar un poco más y no perder el control de algo tan fundamental a lo que una sociedad no debería renunciar en mi opinión. ¿Siguiendo está lógica qué sería lo siguiente a privatizar? ¿La sanidad? ¿La educación? Seguro que si salen a bolsa el 49% de las acciones de los hospitales madrileños se podrían colocar para financiar deuda o acometer nuevas obras pero ¿tiene esto algún sentido? ¿Es deseable ceder servicios esenciales a empresas privadas?
Es muy contradictorio que los neoliberales privatizadores se escuden sin matizaciones en que no funcionan bien los servicios públicos y que una empresa privada lo gestiona todo mejor, teniendo su parte de razón. Si aplicamos esa premisa y la llevamos al extremo podríamos privatizar a los propios gestores políticos y la Administración en general.  ¿Funcionarios privatizados?
Sin duda los sindicatos tienen gran responsabilidad en impedir un funcionamiento más eficaz de las administraciones y las empresas públicas pero no por ello hay que tirar la toalla y acabar por vender hasta las joyas de la abuela. 
El reto es lograr desde la Administración que esta sea eficiente y sostenible económicamente, privatizar es, francamente, pan comido.
Señora Aguirre no nos deje sin agua, y no se olvide, como dice la publicidad institucional,de que la Comunidad de Madrid es "la suma de todos" , agua incluida. 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

¡Con la qué está cayendo!


Hay frases que reflejan el sentir de una época, sean o no acertadas, y "con la que está cayendo" se ha convertido en el top mantra de estos tiempos convulsos de primas de riesgo, rescates y demás angustias.
Negar la crisis como hizo con desparpajo el ex-ministro Pedro Solbes en el famoso debate está fuera de todo lugar, hay crisis sin duda; pero no tan sólo crisis económica sino crisis mental. 
Cual pastelillos borrachos estamos empapados por el desánimo y la desolación tras años de repiqueteo con la dichosa frase que lo todo lo justifica. Si te quejas te espetarán " ya pero, con la que está cayendo".
Pues no, en primer lugar, lo que cae, no es lluvia ácida aunque algunos jueguen a hacernos sentir con radiactividad sobre nuestras conciencias.
En segundo lugar, la frase trata de compartir y diluir las responsabilidades de lo de que pasa, y esto no lo podemos aceptar. Qué los responsables políticos y financieros son los máximos culpables es innegable, aún asumiendo la doble ración de los ciudadanos, una por entrar al trapo de la "ficticia bonanza" y otra por votar a muchos insensatos.

Países como Islandia, siempre atípico, ya se han planteado someter a juicio los dislates de sus políticos coadyuvantes en la hecatombe financiera.  Aquí, parece que con quejarnos en corrillos laborales y familiares nos damos por resarcidos.
Un poco de análisis nos ayudaría a ver que frases venenosas como la manida del título, esconden recortes laborales, salariales, y mil tipos de desmanes que van más allá de lo que realmente necesita nuestra sociedad, reajustes y ajustes de cuentas, no el desmantelamiento encubierto de buena parte del estado de bienestar.
¿Construir autopistas excesivas, circos absurdos, aeropuertos fantasma, dar subvencionemos incomprensibles, dotar con miles de coches oficiales a cargos públicos y más y más ,van a conllevar recortes en educación , sanidad y rescates millonarios a bancos esperpénticos? ¿Van a quedar impunes los promotores de semejantes perlas con el dinero público de todos?
No nos resignemos, quejémonos aportando soluciones, no nos aplaquemos cuando nos lancen el dichoso "con la que está cayendo". No hay que esconderse, saquemos la cabeza de debajo del paraguas, tal vez no caigan rayos y centellas y haya claros en el horizonte.
Constructivos sí, lelos no.
Tal vez en vez del famoso "it´s the economy, stupid" sea " it´s the education, stupid". Y por educación no me refiero precisamente a acumular títulos y másters del universo.  
¿Cerramos el paraguas?




viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Hasta la ingle de los ingleses?


Protagonista del día el Reino Unido que nuevamente se desmarca del baile pero se queda a tomar canapés. Son tantas las veces a lo largo de los últimos años en las que los británicos han zancadilleado el proyecto de integración europeo que la cuenta la perdimos hace tiempo y ya lo vemos como su papel.
Comentaba hoy alguien por Twitter que lo chocante hubiera sido que se sumaran al acuerdo con el resto de países, una rotunda verdad.
Inglaterra primero y después Gran Bretaña han sido siempre los independientes y originales del continente, con ellos no iban mucho ni las alianzas, ni los grandes pactos, ni las trifulcas continentales.
En el siglo XVI Enrique VIII se hartó de Catalina de Aragón y la despachó creando su propia Iglesia con él a la cabeza sin encomendarse ni al Papa ni al diablo.

En ese mismo siglo, años más tarde, se dedicaron al pirateo de las flotas de Indias españolas; nosotros juntábamos la plata y luego ya venían ellos a hacerse con el botín. Perfeccionaron dicho arte a su máxima expresión.
En el siglo XVII para seguir en la línea innovadora decapitaron a su rey, mucho antes que la famosa guillotina francesa, Carlos I pagó el pato y fue monarca pionero.
En el siglo XVIII fueron la primera potencia europea en sufrir una guerra colonial de secesión, perdieron la batalla contra los insurgentes de Estados Unidos, no toda novedad iba a salir gratis.
En el siglo XIX desarrollaron un imperio colonial sin parangón, su maquinaria comercial y administrativa hizo un arte de obtener el máximo beneficio con el menor esfuerzo.
Tuvieron tiempo eso sí de echarnos un cable a los españoles para expulsar a los franceses de España. Lo lógico sería agradecerlo pero viendo el nefasto reinado de Fernando VII casi hubiera sido mejor que Wellington no hubiera pisado la Península Ibérica, otra rara jugada del destino.

En el siglo XX dieron un ejemplo de entereza al mundo resistiendo contra viento y marea el acoso alemán durante la segunda guerra mundial y desmontando su despliegue colonial con bastante más mano izquierda que los franceses.
Gran Bretaña es un gran país, esencial para entender la historia mundial más que la europea por contradictorio que suene. Sus recelos ancestrales respecto al continente les costó el boicot del general De Gaulle para poder ingresar en la comunidad europea, tuvo este que morir para que se abriese la puerta a los ingleses.
Que en 2011 se le permita al Reino Unido, con su importancia económica y estratégica, seguir ejerciendo el papel de convidado de piedra en la Europa común no parece muy comprensible.
La unión hace la fuerza, ellos lo saben bien, no lo olvidemos los del otro lado del canal.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Parole, parole


Saltó hace unos días a los medios, con gran revuelo que aun reverbera, rebebea en este caso, la polémica rueda de prensa improvisada que la cantante Bebe dio tras presentar en concierto su nuevo disco.
Lenguaraz, faltona y chabacana a la vez logró lo previsible, ser TT en Twitter en cuestión de horas. El medio anda ansioso de gazapos para crucificar y tuitear en armoniosa combinación y no se iba a dejar pasar la ocasión.
Independientemente de si fue marketing guerrillero y barriobajero, fruto del exceso de fumeteo o casualidad de la vida, lo llamativo es el uso degradado del lenguaje que se gastan muchos personajes públicos en España. Si no hubiera ofendido tan abiertamente a los periodistas presentes y se hubiera limitado a soltar improperios en abstracto la cosa hubiera quedado en gracieta. 
Hace años recuerdo ver una gala de los Goya y quedarme pasmado al ver a Candela Peña gritar emocionada al recibir el premio "de puta madre", olé y olé. ¿Se imaginan a Nicole Kidman diciendo "fucking great" al recibir un Oscar? Es obvio que no.
Sé que se me podrá tildar de puritano dando tanta importancia al lenguaje y a los tacos desmedidos pero considero que la relajación excesiva al hablar no es buen compañero de viaje.

Son conocidos los concursos de deletreo de EEUU, los llamados Spelling Bee, donde niños pequeños compiten deletreando palabras enrevesadas. La moda se ha extendido a otros países de habla inglesa y a Francia, donde la lengua francesa es venerada y cuidada y mimada en correspondencia. Aquí ni rastro que yo sepa. 
Nos gastamos una dejadez por el habla que percibe tanto en el nivel de oratoria de nuestros políticos, hay de todo pero el nivel del conjunto no es arrollador, el recurso al taco fácil y chabacano en numerosas series y películas españolas y en las comentadas salidas de tono de algunas caras conocidas. 
Un reciente intento de llevar la retórica a la televisión, "El Comecocos" de Cuatro, no está aguantando bien el escrutinio de la audiencia. 
¿Por qué no se respeta más el español valorando como algo prestigioso el dominarlo de manera brillante? 
Esta misma semana la prensa difundía la noticia de que nuestro idioma genera en torno al 15% del PIB. Choca y lleva a la reflexión la noticia. Tal vez andemos necesitados todos de un Instituto Cervantes interno que nos actualice un poco en cuestiones idiomáticas.
Mientras tanto, Bebe nos ha mostrado un camino espinoso para ser TT contra viento y marea,  ya sabéis "ofende que algo queda" 

martes, 6 de diciembre de 2011

Plañe que te plañe


Ahora que la crisis aprieta y que el trabajo anda escaso resulta extraño que no haya resucitado una profesión anacrónica como la de la plañidera. Candidatos no faltarían al proceso de selección y muchos de ellos sobradamente preparados.
Casi todos los españoles hemos hecho nuestros pinitos en el mundo plañidero en tiempos recientes.
Tras años de bombardeo en los medios de comunicación nos hemos empapado, en variable cuantía, del chapapote tristón de la desesperanza. 
Cierto que hay problemas económicos y que la sociedad española zozobra en las revueltas aguas europeas, flotando cual corcho demasiado cerca del sumidero, y cierto también que una cierta y contagiosa desmotivación es la tónica dominante en nuestros ánimos.

A pesar de los casi 5 millones de parados y del descrédito rampante de los políticos, hay motivos para mirar hacia delante en vez de conformarnos con arrastrar la mirada al suelo. Todo pasa y la crisis no va ser una excepción por más que no atisbemos la salida de la madriguera.
Hace falta escuchar historias positivas, de superación, que logren motivar y cambiar nuestro cenizo estado anímico. Se necesitan artículos en los periódicos que den pautas de caminos a seguir, de vías donde encontrar ayudas, oportunidades, estelas que den algún tipo de orientación hacia un panorama más positivo. Programas que hablen de personas que no se resignan a quejarse y a despotricar, que se arriesgan y tratan de reinventarse en circunstancias aparentemente adversas. 
Se percibe en Twitter una corriente crítica dominante, que a ratos cae en la polémica por la polémica, pero esta no puede imponerse al discurso constructivo y al diálogo con horizontes.
¿Qué tal si nos animamos todos a cambiar un poco el espíritu de entierro que nos domina?
Todos, desde los blogueros hasta las principales televisiones podemos escribir sobre cosas más positivas, destacar lo que hacemos bien, aportar ideas en vez de criticar y resaltar lo que está mal que eso creo que lo tenemos medianamente claro todos. 
En España hay gente muy emprendedora, campos donde muchos despuntan, profesionales y deportistas por ejemplo, que pueden inspirar y devolver la creencia en que con esfuerzo se pueden reencauzar la deriva que nos lleva.
Muchos opinan que el éxito de programas como "Españoles por el mundo" es que sirven para que nos evadamos viendo vidas envidiables allende la frontera, contagiando ansias de emigrar. Tal vez funcionaría un programa titulado "Españoles en positivo" que inspirase al espectador sin empujarle a  abandonar el terruño sino todo lo contrario. 
Todo es contagioso, lo malo más, así que motivo doble para luchar contra la corriente de negatividad que nos electrocuta.  Saquemos los dedos del enchufe y cambiemos el chip, seguro que algo ayuda.