martes, 30 de agosto de 2011

¿Ética o estética?

Todos somos partícipes de la etiqueta, no de esa de la que hablan los manuales de buenas maneras sino de las que clasifican o describen. Etiquetamos y nos etiquetan, no lo neguemos, es costumbre atávica y arraigada en las personas, nos encanta clasificar a los demás. No hay nada más molesto que no poder encuadrar a alguien, esa conocida frase de "no sé de que va" denota dicha inquietud y tratamos de volver a la seguridad una vez que encasillamos a nuestros congéneres en algún tipo de categoría.

Pero no voy hablar de ese tipo de etiquetas personales sino de las etiquetas de los productos y del significado de las mismas.  Una etiqueta, código de barras aparte, tiende a describir la mercancía de manera somera. No obstante, ¿nos cuentan todo las etiquetas? ¿Es el Adn real de lo que compramos y llevamos a casa con nosotros? Tengo serias dudas al respecto.

Hace unos meses, cuando estalló el conflicto civil en Libia muchos se llevaron las manos a la cabeza por los trapicheos que Europa mantenía con el regimen de Gadaffi, comprando un petróleo y un gas ensangrentados con su nepotismo, por decirlo crudamente. Comenté en aquella ocasión en Twitter el cinismo que todos tenemos al ir de éticos y moralistas por la vida cuando muchas de los artículos que nos rodean cada día tienen una procedencia más que dudosa y no parece que esto nos quite el sueño.
Consumimos mucho, de orígenes diversos y dispersos y la trazabilidad de los productos se diluye en el camino que va desde el productor hasta el consumidor.
¿Se sostendría nuestro de confort, en crisis sí, pero comodidad burguesa, si solo comerciáramos con productos intachables? Este un reto que tenemos delante de nosotros, una piedra angular de un cambio real del mundo que nos rodea  y que,  como melón incómodo que es, nuestros dirigentes no tienen intención de abrir.

Si se desarrollase un sistema de etiquetado marcando si el producto ha respetado en el proceso que lo ha llevado hasta el estante de la tienda los Derechos Humanos, salarios dignos, etc....¿sería positivo?
¿Comprarías gasolina a sabiendas de que ha muerto gente por condiciones laborales abusivas para obtenerla? ¿O que su extracción ha contaminado y envenenado comunidades en otros países? Tal vez te lo pensarías y arrancarías el coche camino de otra estación de servicio más ética pero más cara.  ¿O te podría el ahorro, máxime ahora en tiempos de falta de liquidez,y repostarías?
Son cuestiones complicadas pero creo que el consumo responsable es un capítulo pendiente que los ciudadanos tendremos que instaurar en soledad ya que no parece que empresas ni instituciones políticas vayan en esa línea. Se trata de consumir, cuanto más mejor, nos venden que esa es la única manera de reactivar la economía y generar empleo. Puede que sea así pero ¿a toda costa?
Hay un sentimiento social global en los países más ricos de ayuda y preocupación por los miles de millones de personas que viven en precariedad. Se desea otro mundo posible, se ayuda regularmente a muchas ONGs, se socorre en las campañas contra crisis humanitarias, se protesta enérgicamente cuando se destapan casos escandalosos de abusos, sobre todo en asuntos espinosos como la mano de obra infantil. ¿Es realmente sincero este sentimiento? ¿Estaríamos dispuestos a un "comercio justo global" con las consecuencias que  ello podría acarrear para nuestras economías y nuestro modo de vida?
Es un tema complejo ya que las organizaciones internacionales están muy arraigadas y tienen mucho poder, la OMC, los acuerdos GATT, el FMI y sus préstamos entre otros marcan a hierro el camino a seguir para todos pero ¿hay que resignarse o estamos resignados?
Ha habido una tímida tendencia con la aparición de las tiendas de comercio justo, impulsadas por ONGs como Oxfam, pero su repercusión es mínima en cifras absolutas.
Hay ejemplos concretos en ese sentido, como es el caso de las maderas que se venden certificadas con etiqueta de origen en explotaciones controladas y sostenibles. En caso de que esto se hiciera extensible a todos los bienes de consumo, ¿cambiarían nuestros hábitos de consumo? ¿tendría algún impacto geopolítico una medida de ese calado?
¿Compraría alguien un transistor chino si pusiera la etiqueta que el producto no ha respetado los Derechos Humanos?
Son muchas incógnitas que no parece vayan a aclararse en un futuro inmediato pero pensar es lo que nos mantiene en marcha.
Y tú, ¿mirarías la etiqueta? 

jueves, 25 de agosto de 2011

Neorural

Me topé con este peculiar término por primera vez en un reportaje periodístico de hace más de una década referido a un movimiento migratorio en Francia. Lo curioso de dicho flujo de personas es que revertía la tendencia tradicional en las sociedades desarrolladas o en desarrollo donde los habitantes del campo tienden a emigrar a las ciudades en busca de mayores oportunidades; aquí los franceses urbanos abandonaban sus ciudades en pos de una nueva vida campestre.

En España, como en muchas cosas, hemos ido rezagados en este senda rural pero vamos transitándola poco a poco, en números modestos pero crecientes. Sigue siendo una forma de vida no apta para los gustos mayoritarios pero sí una opción a considerar, especialmente en estos tiempos de crisis y búsqueda de nuevos horizontes.

¿Qué es un neorural? En el diccionario de la RAE todavía no podemos encontrar una definición al término, el cual creo acabará incorporando, pero este se podría definir como aquellas personas de origen y vida urbana que deciden abandonar sus ciudades para desarrollarse personal y profesionalmente en entornos rurales.  En España, e imagino que en muchos de los países en donde se está produciendo el fenómeno, es el interior adonde se dirigen estos emigrantes peregrinos.  Provincias como Soria, Huesca, Teruel, Zamora y Palencia entre otras se me ocurren como adecuadas candidatas para ofrecer una oportunidad de reinvención a estos desencantados urbanitas.
Tras siglos de diáspora del campo hacia las ciudades, muy agudizado en la segunda mitad del siglo XX, esta tímida contracorriente pone de manifiesto que tal vez las grandes urbes no son un entorno tan idílico para pasar nuestros días.
Choca bastante el desequilibrado mapa del reparto de población en España, gran concentración en la costa y un enorme vacío en el interior, que tan solo ciudades como Zaragoza, Sevilla y, fundamentalmente, Madrid logran reequilibrar. ¿Cómo sería España si Felipe II hubiese instalado la capital en una ciudad costera? Nunca lo sabremos pero es notorio que las decisiones políticas acaban afectando a la estructura de las sociedades que regulan y que, incluso en democracia, este impacto puede ser considerable.
No tengo idea de políticas demográficas ni de si existe algo que se parezca a un plan nacional al respecto, supongo que las CCAA y sus competencias imposibilitan que el Estado pueda incidir en exceso en este aspecto, pero me parece que tener un proyecto en ese sentido no sería ningún desatino.
No malinterpretemos la idea, no se trata de decirle a la gente donde tiene que vivir, este tipo de abusos solo ocurren en naciones dictatoriales como ha sido el caso de China con la obra de la Presa de las Tres Gargantas, que obligó a desplazarse de sus pueblos a más de un millón de campesinos.  Sin embargo, los estados deberían intentar revertir el despoblamiento de las zonas interiores, el abandono masivo del campo y de la agricultura incentivando su superviviencia.
Francia es el parangón de las políticas de protección de la vida rural, la cual implica una manera de entender la vida,  siendo considerada parte esencial de la cultura y esencia de lo francés.
Aquí podríamos, con la ayuda de las nuevas tecnologías y la impresionante mejora de las comunicaciones, fomentar un trasvase de población hacia áreas semidespobladas o en declive. Si los 400 millones destinados al desmedido aeropuerto de Ciudad Real se hubieran destinado a apoyar a pequeñas empresas, cooperativas y autónomos emprendedores en el ámbito rural, ¿no habría sido mayor el impacto para esas comarcas a medio plazo?
Hay un creciente número de personas hastiadas de vivir en ciudades como Madrid, agobiante y desproporcionada por mucho que se quiera enmascarar, y tal vez sean estos momentos de aguda crisis económica cuando soluciones imaginativas puedan dar frutos positivos.  Se intuye que hay un potencial en esta vida neorural y que los valientes que se adentran en esta senda, encuentran poco apoyo institucional y social en su andadura. ¿Tiene algún partido político una idea o plan sobre este tipo de iniciativas?
Acabo de pasar unos días en el Sobrarbe, en el Alto Aragón de Huesca, en la comarca de Aínsa y me ha contado gente de la tierra que se está produciendo un cambio migratorio de cierto relieve. Al parecer han pasado en los últimos 20 años de menos de 6000 a casi 8000 habitantes, desperdigados en unos 20 municipios. El turismo rural, los deportes de montaña, los servicios, la ganadería, etc.. ayudan a mantener viva esta remota región que puja por progresar ruralmente en estos tiempos de centros comerciales, autopistas radiales y desorden urbanístico.
Siento que el movimiento neorural y lo que encarna, un retorno a la naturaleza y una forma de entender la vida más pausada y menos plástica bien merecen apoyo o al menos reconocimiento. Esta época de turbulencias puede ser un óptimo momento para replantearnos como queremos vivir nuestros días, sin olvidar que tal vez no se trata de emigrar de España sino que podemos hacerlo dentro de ella.
A mi la idea me ronda la cabeza, no se olviden del palabro, neorural, el tiempo dirá. 

viernes, 19 de agosto de 2011

Marque la casilla

Estos días ha dominado la escena pública española la agria polémica en torno a la visita del Papa con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Más que la llegada del Pontífice, el desencuentro se centraba en las fuentes de financiación de dicha visita.
Es lógico que se pida transparencia a las Administraciones Públicas para clarificar que parte de nuestros impuestos van destinados al evento, pero no solo en este caso.

Visto que al final una de las frases más sabias del refranero popular es la de "la pela es pela" y constatando que la ideología dominante es la lucha por el control del capital, buceemos en la materia.
Los estados suelen asentarse sobre algunas premisas básicas, unas de las cuales han sido siempre la recaudación de impuestos, el control de la política exterior, y un ejército con el que proteger su supervivencia en caso de agresión. Lo del dinero viene de antiguo, es milenaria costumbre tratar de exprimir al máximo a los ciudadanos para sostener el entramado público.

He planteado ya varias veces en Twitter la sugerencia de que se reforme el sistema del IRPF y podamos los contribuyentes decidir en mayor grado sobre el destino de lo recaudado. A día de hoy, si no me equivoco, tan solo lo hacemos sobre la ayuda a la Iglesia Católica y los Otros fines sociales.
¿No sería deseable poder opinar más, vistas las polémicas que generan las cuentas de nuestros políticos?
En un Estado en caída libre, con una red económica insuficiente, o eso intuimos, para mantener los beneficios sociales que tantos años y generaciones costaron instaurar, lo razonable sería que se revisara la manera en que se gastan nuestro dinero; por qué el dinero es nuestro, no lo olvidemos, de todos, no de ellos, los políticos.
Hubo muchos comentarios favorables a mi propuesta y también voces contrarias,algunas de políticos, que alegaban que ya votamos cada cuatro años dando un voto de confianza a nuestros representantes y delegando en ellos la gestión de los dineros.

¿Cuántas cajas de ahorros más tienen que quebrar para qué reaccionemos? ¿Cuántas nuevas infraestructuras desmedidas e innecesarias tienen que construirse en España para que digamos basta ya? ¿Cuántas ayudas tienen que recibir empresas y entidades de dudosa gestión y nula conciencia social para que nos amotinemos?
Un caso escandaloso, que conozco de cerca, es la disparatada inversión en aeropuertos en España. AENA, el mayor gestor aeroportuario mundial, se ha dedicado en la última década a gastar y gastar enormes cantidades en aeropuertos de tercera fila, a sabiendas de que nunca se recuperaría la inversión. Nuestros aeropuertos son "los mejores del mundo" en palabras del Ministro Blanco, aquí coincido plenamente con él, pero ¿los necesitamos? ¿son acordes con la realidad del país?

Creo que una de las revoluciones sensatas que se pueden promover presionando es la de los contribuyentes indignados con el despilfarro de sus impuestos y de sus cotizaciones a la Seguridad Social. Los políticos se resistirán pues valoran más el poder de la llave del cofre que el poder de la firma de leyes y normas que el poder legislativo les confiere.
No podemos alegar indignación ciudadana tributaria por la visita del Papa y callar en miles de casos más de flagrante chorreo de recursos.
¿Por qué no hay 20 casillas en la Declaración de la Renta para qué podamos opinar? ¿Queremos todos financiar el cine español? ¿Quieren todas las capitales de provincia un aeropuerto de primera? ¿O gastar millones en planes E que rehacen aceras en perfecto estado?
La crisis ha golpeado fuerte, quizá era inevitable, pero hay que saber reaccionar y entender que el dinero público es todos, y que no pueden decidir únicamente unos pocos que tan incompetentes se han mostrado en su administración.
Asumo que no se puede poner en manos de 47 millones de personas la decisión de gastar todo lo recaudado, hay decisiones que escapan a un consenso global y que tienen que tomar los políticos, no obstante, si hay muchos frentes donde se pueden abrir vías de participación, especialmente en los ayuntamientos.
Quejarse y manifestarse es el primer paso, lo siguiente es promover el cambio. A mi no me gusta trabajar y pagar religiosamente mis impuestos para que otros lo tiren por la ventana sin asumir su responsabilidad ni enmendar la plana.
¿Y a usted? ¿Ponemos más casillas en el IRPF?

miércoles, 17 de agosto de 2011

Tanto monta monta tanto, desmontemos pues

Elecciones a la vista y un panorama poco prometedor en el horizonte. Gane quien gane, que en este caso se reduce, como siempre, al PP o al PSOE las perspectivas no son muy halagüeñas.
De colocarse Rubalcaba al frente del país pocos cambios previsibles, él es parte integrante de este nefasto gobierno saliente y pretender venderse a la opinión pública como alternativa válida parece un ejercicio de humor ácido.
Mariano Rajoy es más de lo anterior, años y años en política, eterno segundón que ni siquiera entre los suyos levanta pasiones. ¿Es razonable tener un presidente tibio cuando el caldero nacional bulle a más de mil grados? Serias dudas me asaltan al respecto, y tanteando a mi entorno le pasa a mucha gente igual.
Visto que los grandes partidos, los que pueden impulsar cambios en el sistema poniéndose de acuerdo, no mueven ficha, ¿qué podemos hacer los ciudadanos? Mantenernos impasibles cuatro años más tras ir a soltar la papeleta no es actitud democrática de altura, ni siquiera votamos el 70& del electorado.
España es el país de las quejas de barra de bar, mucho bla, bla, bla y poco glu,glu,glu, es decir, poco mojarse y sumergirse en los problemas para solucionarlos.
Hablando con personas de distinto espectro político-ideológico muchos coincidimos en que hace falta:
1.Limitar los mandatos electorales, tanto para las cámaras como para alcaldes y las CCAA. Ocho años pueden resultar suficientes para cualquier proyecto político.
2.Exigir una formación mínima a los cargos públicos, no puede pedirse una carrera y dos idiomas para ser ujier y nada para presidir el país, es un contrasentido y una irresponsabilidad
3.Pedir también a los representantes que tengan una carrera profesional de la que vengan y a la que puedan volver cuando acaben sus mandatos. ¿Es de recibo que alguien sea diputado con 26 años sin haber trabajado apenas como es el caso de José Luis Rodríguez Zapatero?
4.Reformar las administraciones públicas, suprimiendo lo superfluo y limitando competencias a las CCAA.
5.Una total transparencia del patrimonio de los políticos, lo que tienen al llegar y lo que se llevan al salir, que sus bolsillos sean de cristal como pedía Enrique Tierno Galván.
6.Aumentar la participación de los ciudadanos en el proceso político, sea mediante referendos, consultas electrónicas, mayor acercamiento de los ayuntamientos y sus concejales a sus representados, etc..
Hay muchas ideas más, que muchos, en distinta medida y matiz pensamos de cuando en cuando, especialmente en estos tiempos de turbulencias extremas.
El Movimiento 15-M con sus luces y sombras es un reflejo del hastío de muchos ante la sombría realidad de la política española. No creo que haya que ir contra el sistema, sino inyectarle una vacuna que lo saque de la gangrena galopante que padece, la vacuna de la participación y la responsabilidad.
Todos somos responsables de la situación actual, no solo los políticos,la banca, los poderes económicos, el mercado y diversos chivos expiatorios de la situación. Nosotros les votamos, nosotros les compramos sus productos, les pedimos sus créditos y leemos sus diarios.
Participando y no resignándonos a más de lo mismo y alzando nuestra voz y nuestro voto podemos empezar a mover este paquidermo acomodado que nos está aplastando.
No todo es azul o rojo, ni blanco ni negro, el color lo ponemos nosotros con nuestra actitud.
¿Por qué tenemos tanto miedo a un cambio real? ¿Estamos o no estamos tan mal?

viernes, 12 de agosto de 2011

Las dos orillas

Hace más de 30 años hubo en la Televisión Española un programa llamado "300 millones", nombre referido a la comunidad hispanoparlante que en aquellas fechas se calculaba en torno a esa cifra.
Hoy en día rozamos ya los 500 millones en todo el mundo, siendo México el primero en población, superando los 100 millones y EEUU el segundo tras superar a España, este dato no muy conocido.
Aquel programa, vago recuerdo de mi infancia, entrevistaba a figuras de ambos lados del océano y tenía actuaciones de diversos cantantes también.
¿Qué sabemos los hispanoamericanos los unos de los otros? Me temo que sí saliéramos a la calle en cualquier ciudad española e hiciéramos una encuesta sobre países,capitales y algo de cultura se les caería al alcachofa al suelo a los periodistas con las respuestas.
Es una lástima que la imagen que tenemos esté tan distorsionada por la realidad que nos llega a través de los medios de comunicación. Como bien es sabido, lo sensacional vende mucho más que lo cotidiano y es por ello que la mayoría de noticias que nos vienen desde América sean referidas a catástrofes o a conflictos.
Recuerdo que en la carrera de periodismo tuvimos que hacer un trabajo de seguimiento en los medios impresos, hará casi 20 años, sobre el tipo de noticias que se publicaban referidas a Latinoamérica. El resultado fue descorazonador, casi todo negativo, fogonazos de violencia, humana, natural o política como resumen de un sinfín de países y realidades.
Uno de mis sueños fue siempre poder viajar hasta allí y conocer, aunque fuese como turista, la vida de esas naciones y poder hablar con la gente. He tenido la suerte de poder ver satisfecho ese deseo al haber visitado bastantes países iberoamericanos. Para quién vaya, es posible que nunca olvide el impacto de estar en otra de las puntas del mundo y poder comunicarse con gente muy distinta en la misma lengua, con muchos matices muy familiares.
Creo que no valoramos demasiado esa fuerza conjunta, el tener unas culturas con tantas similitudes, no sé si por pasotismo, dejadez o rémoras del Franquismo y los aires imperiales.
Hispanoamérica o Latinoamérica es una amalgama variopinta de gente y modos de ser que todos deberíamos conocer un poco más profundamente.
Las recientes oleadas de emigrantes de aquel lado del charco para España no parece que hayan ayudado mucho a acercar a las comunidades y aumentar nuestro conocimiento de lo que ocurre allí.
Colombia es un país luchador, culto y educado que en absoluto se corresponde con la imagen mafiosa que tenemos aquí del mismo. México es un caos social de contrastes chirriantes, pero vibrante y con mezcla de culturas muy llamativa, destacando la indígena, milenaria que nada ni nadie han podido aplastar.
Chile es mi debilidad por la sensación de libertad que sus paisajes sobrecogedores te transmiten, rematado con una gran oferta gastronómica y vinícola.
Argentina es Argentina, que quieren que les diga, un país de tintes tragicómicos, en cuya capital me sentí como en casa la primera que puse el pie allí y donde nunca me canso de regresar.
Hay mucho más por descubrir, a mi todavía que me falta recorrido pero no ganas para volver y volver y volver para allá.
Las vivencias que de allí me traje me han ayudado mucho a cambiar mi perspectiva en muchos temas, y en esforzarme, patinando claro, por tener una visión menos Españocentrista del mundo.
Sé que no todos podemos viajar, ni siquiera por España, viajar al extranjero se ha convertido en un cierto lujo en estos tiempos de crisis perenne pero sí que podemos aprender algo más desde casa. Desde la literatura, a la gastronomía, como a la historia. Con toda su crudeza el choque de civilizaciones tras la llegada de Colón es uno de los episodios más increíble y apasionantes de la historia de la humanidad.
Echo en falta en España, más programas de intercambio entre las universidades para facilitar una especie de Erasmus iberoamericano, sé que hay becas pero llegan a muy poca gente. También más presencia en los planes de estudios y un enfoque más positivo y documentado en los medios de comunicación.
Las anuales Cumbres Iberoamericanas proporcionan buenas fotos en grupo de Jefes de Estado, muy buenas palabras y anécdotas como el famoso ¿Por qué no te callas? pero no parecen romper esas barreras ni contrarrestar el desconocimiento.
Mientras seguimos a la espera de que un "500 millones" versión siglo XXI nos traiga a nuestras casas otra modo de ver lo de allende, nos conformaremos con acudir a la Casa de América de Madrid y con rebuscar noticias por internet que ayuden a desmontar tópicos poco constructivos.
Hacer las Américas es muy saludable, hablo de primera mano.


domingo, 7 de agosto de 2011

Viajeros secuestrados

Esta frase se viene leyendo últimamente en algunos medios de comunicación, blogs, y redes sociales como consecuencia de los escandalosos retrasos aéreos que sufre el espacio aéreo español.
Algunos periodistas, y bastantes pasajeros, se quejan con amargura de padecer demoras de varias horas en sus vuelos, tanto en el aeropuerto de origen como en el de arribada.
Esto es un hecho incontestable, hasta aquí todos estamos de acuerdo, menos AENA, claro, la cual sigue negando la mayor en una huida hacia delante donde importa mucho más vender a toda la costa la empresa antes que mejorar un servicio en manifiesto deterioro.
Los supuestos secuestrados serían los pasajeros, víctimas de un control aéreo incompetente y abusivo. Aquí ya dejamos de estar algo de acuerdo. el que volar en España se haya convertido en una penitencia es sin duda consecuencia de una gestión ineficaz de los recursos humanos y del espacio aéreo, no de los denostados controladores aéreos.
Quiero pensar que a estas alturas de la película, tras más de año y medio de vapuleo, acoso mediático e institucional al nuevo chivo expiatorio español: el controlador aéreo, los más avezados se habrán percatado ya de que este culebrón huele a chamusquina y a podrido por los cuatro costados.
Los controladores aéreos somos los malos de la película, hemos asumido ya el sambenito, pero no somos los guionistas de la misma, no se dejen engañar. Ustedes, nosotros, viajeros todos, estamos secuestrados, sí, pero informativamente. La falta de voluntad de la prensa española en profundizar sobre la nefasta gestión y la venta y desguace acelerado de una empresa pública del calibre de AENA demuestra hasta que punto el país necesita un cambio de sistema. No son los políticos los únicos culpables de la situación de crisis y caída libre que nos domina, la prensa tiene un papel destacado en todos los acontecimientos; los ciudadanos también, somos consentidores sufridos del despropósito.
AENA decide, como ha hecho siempre, cuanta plantilla planifica para trabajar cada día. AENA decide, como es lógico y natural, cuantos vuelos vende y programa a lo lago del año y les asigna las horas de salida, los llamados "slots"
Si AENA, en una política de recortes digna de Margaret Thatcher, decide poner menos personal del necesario y permitir volar más aviones de los que puede atender, sin controlar con rigor las horas de vuelo, ¿qué ocurrirá?
Lo estamos padeciendo todos aunque la tendencia es,como no, a volcar toda la ira sobre los denostados chivos expiatorios, es decir, mi gremio profesional.
Los motivos son diversos, unos lo hacen ya por costumbre, las compañías aéreas por escurrir el bulto y tratar de salvarse de pagar indemnizaciones ya que muchos de los retrasos son achacables a las mismas, la gran mayoría por falta de información, esa que ciertos periodistas no procuran por falta de rigor profesional.
Cuando escuchen ustedes que su vuelo sufre regulaciones de tráfico aéreo sepan que se refiere a que hay exceso de demanda de vuelos vendidos y escasez de oferta de controladores, ambas decisión exclusiva de la empresa gestora.
Las leyes de la física no se pueden desafiar, diez aviones no pueden despegar de la pista de un aeropuerto a la misma hora. El último de los aviones saldrá ya con un cierto retraso que de repetirse la situación a lo largo de sus escalas acaba por acumular grandes retrasos por la noche.
Lo que sí que se hace es venderles a las aerolíneas el famoso "slot" a la misma hora, señores, así no hay quien vuele en hora.
¿Muchos se preguntarán que interés puede tener AENA en semejante guirigay? Da la sensación de que van al límite, agobiados con una privatización oscurantista y gafada, ávidos de ahorro y sabedores de cualquier error propio será con probabilidad adjudicado a los controladores. La incompetencia manifiesta del Ministerio de Fomento en la supervisión de la gestión del espacio aéreo español, crucial para el importante sector turístico, habría motivado ya una cascada de dimisiones en países allende los Pirineos. Aquí como todos bien sabemos no sale nadie del sillón ni con agua caliente a presión, ejemplos varios y recientes tenemos en todo el espectro político.
Los controladores caeremos mal, seremos denostados, envidiados y mil cosas más pero somos 2000 profesionales, que con nuestros defectos y errores como colectivo profesional, estamos trabajando desde hace meses en condiciones complicadas, dando un servicio de segunda, lo cual nos abochorna y de lo cual no somos responsables.
Me pregunto si a los "informados" y "profesionales" Jordi González, Julia Otero, Ernesto Sáenz de Buruaga, P.J Ramírez y demás estrellas del periodismo les daría por decir que las cajeras de una gran superficie están secuestrando a los compradores si encontrasen colas monstruosas un sábado en hora punta como consecuencia de haber tan solo un par de cajas abiertas. Aventuro que no, y esto demuestra que el sectarismo y la irresponsabilidad no es solo cosa de políticos, es un tema de mayor calado que nos afecta a todos.
La diferencia es que la mayoría somos ciudadanos anónimos sin armas de comunicación masiva en nuestras manos, por fortuna, internet, las redes sociales y los blogs nos abren unas pequeñas ventanas para tratar de paliar el secuestro informativo que padecemos en muchos temas.
Lo de los controladores es tan solo el islote de un iceberg de proporciones mayúsculas, sean curiosos, busquen por las redes, sáltense los medios tradicionales y no permitan que sus neuronas sufran arresto informativo.
Viajar con la mente es recomendable, saludable y asequible a todos los bolsillos, tal vez no apto para todos los cerebros, no dejen de hacerlo.

viernes, 5 de agosto de 2011

Overbooking

Pregunté ayer por Twitter a los tuiteros si estarían dispuestos a dejar España y a emigrar para seguir una carrera profesional en el extranjero, las decenas de respuestas fueron casi al 100% afirmativas. ¿Qué ha pasado con nuestro país? La generación a la que pertenezco se definía hace unos años como joven aunque sobradamente preparada, ahora más bien aplica lo de madura y sobradamente parada.
De los aventureros emigrantes de las colonias, pasamos por el éxodo de mediados del siglo XX para llegar a la actual huida de cerebros en busca de horizontes más propicios. Creo que la mayoría conocemos casos de amigos o familiares que en los últimos años, ante el crudo panorama nacional han hecho las maletas.
Yo tengo un buen amigo que tras más de un año en el paro decidió emigrar a Holanda, sin conocer el país y sin hablar el idioma tras decidir que su baja tasa de paro era un buen reclamo laboral. Tras 7 meses comiéndose sus ahorros, mientras dedicaba 5 horas diarias a aprender holandés, consiguió un puesto en una multinacional local y ha decidido quedarse a vivir allí para siempre.
¿Qué pasó con aquello de como en España en ningún sitio?
He tenido la suerte de viajar a muchos países, tanto como turista, como estudiante y como trabajador, y es la experiencia vital que más ha cambiado mi forma de pensar. Sin ese deambuleo viajero me habría perdido muchos buenos y malos ratos que han servido para aprender a afrontar situaciones complicadas, no habría salido de mi burbuja madrileña y tendría la cabeza más llena de ideas preconcebidas, no habría aprendido inglés y , por consiguiente, no habría sido nunca controlador aéreo, etc....
La vida es un juego de puertas, no te puedes quedar parado en una estancia sin atreverte a abrir la que tienes delante de ti y que te lleva a la siguiente, hay que huir del inmovilismo; me parece que la puerta del extranjero es la más recomendables sino la que más.
En EEUU están acostumbrados a nacer en una parte del país, a estudiar en la punta contraria y a trabajar en distintos estados a lo largo de los años. Esa receptividad ante el cambio sirve para agilizar su mercado laboral.
Las altas cuotas de audiencia de programas como "Españoles por el Mundo" son reflejo de la atracción por vivir otras vidas, esta curiosidad innata, muchas veces bloqueada por la pereza, es ahora catapultada por la coyuntura económica.
No creo que exista pero creo que , por chocante que suene, debería existir una oficina de la administración que orientara y ayudará a emigrar a los muchos españoles que quieren salir de este "país crisis" cansino, abrasado por una política emponzoñada y un malestar general para el cual no parece haber receta en la botica local.Yo estoy bastante cansado del guión de este culebrón nacional de malos textos, peores intérpretes y mala calidad de imagen. Tal vez ha llegado el momento de cambiar de canal.
Si no somos capaces de crear empleo para todos facilitemos al menos una salida digna a los que desean cambiar de escenario.
El avión está en la pista, listo para despegue, dense prisa para ocupar sus plazas pues hay altas posibilidades de "overbooking". De ser así, ¿a quién tenemos que reclamar esta vez?