viernes, 12 de agosto de 2011

Las dos orillas

Hace más de 30 años hubo en la Televisión Española un programa llamado "300 millones", nombre referido a la comunidad hispanoparlante que en aquellas fechas se calculaba en torno a esa cifra.
Hoy en día rozamos ya los 500 millones en todo el mundo, siendo México el primero en población, superando los 100 millones y EEUU el segundo tras superar a España, este dato no muy conocido.
Aquel programa, vago recuerdo de mi infancia, entrevistaba a figuras de ambos lados del océano y tenía actuaciones de diversos cantantes también.
¿Qué sabemos los hispanoamericanos los unos de los otros? Me temo que sí saliéramos a la calle en cualquier ciudad española e hiciéramos una encuesta sobre países,capitales y algo de cultura se les caería al alcachofa al suelo a los periodistas con las respuestas.
Es una lástima que la imagen que tenemos esté tan distorsionada por la realidad que nos llega a través de los medios de comunicación. Como bien es sabido, lo sensacional vende mucho más que lo cotidiano y es por ello que la mayoría de noticias que nos vienen desde América sean referidas a catástrofes o a conflictos.
Recuerdo que en la carrera de periodismo tuvimos que hacer un trabajo de seguimiento en los medios impresos, hará casi 20 años, sobre el tipo de noticias que se publicaban referidas a Latinoamérica. El resultado fue descorazonador, casi todo negativo, fogonazos de violencia, humana, natural o política como resumen de un sinfín de países y realidades.
Uno de mis sueños fue siempre poder viajar hasta allí y conocer, aunque fuese como turista, la vida de esas naciones y poder hablar con la gente. He tenido la suerte de poder ver satisfecho ese deseo al haber visitado bastantes países iberoamericanos. Para quién vaya, es posible que nunca olvide el impacto de estar en otra de las puntas del mundo y poder comunicarse con gente muy distinta en la misma lengua, con muchos matices muy familiares.
Creo que no valoramos demasiado esa fuerza conjunta, el tener unas culturas con tantas similitudes, no sé si por pasotismo, dejadez o rémoras del Franquismo y los aires imperiales.
Hispanoamérica o Latinoamérica es una amalgama variopinta de gente y modos de ser que todos deberíamos conocer un poco más profundamente.
Las recientes oleadas de emigrantes de aquel lado del charco para España no parece que hayan ayudado mucho a acercar a las comunidades y aumentar nuestro conocimiento de lo que ocurre allí.
Colombia es un país luchador, culto y educado que en absoluto se corresponde con la imagen mafiosa que tenemos aquí del mismo. México es un caos social de contrastes chirriantes, pero vibrante y con mezcla de culturas muy llamativa, destacando la indígena, milenaria que nada ni nadie han podido aplastar.
Chile es mi debilidad por la sensación de libertad que sus paisajes sobrecogedores te transmiten, rematado con una gran oferta gastronómica y vinícola.
Argentina es Argentina, que quieren que les diga, un país de tintes tragicómicos, en cuya capital me sentí como en casa la primera que puse el pie allí y donde nunca me canso de regresar.
Hay mucho más por descubrir, a mi todavía que me falta recorrido pero no ganas para volver y volver y volver para allá.
Las vivencias que de allí me traje me han ayudado mucho a cambiar mi perspectiva en muchos temas, y en esforzarme, patinando claro, por tener una visión menos Españocentrista del mundo.
Sé que no todos podemos viajar, ni siquiera por España, viajar al extranjero se ha convertido en un cierto lujo en estos tiempos de crisis perenne pero sí que podemos aprender algo más desde casa. Desde la literatura, a la gastronomía, como a la historia. Con toda su crudeza el choque de civilizaciones tras la llegada de Colón es uno de los episodios más increíble y apasionantes de la historia de la humanidad.
Echo en falta en España, más programas de intercambio entre las universidades para facilitar una especie de Erasmus iberoamericano, sé que hay becas pero llegan a muy poca gente. También más presencia en los planes de estudios y un enfoque más positivo y documentado en los medios de comunicación.
Las anuales Cumbres Iberoamericanas proporcionan buenas fotos en grupo de Jefes de Estado, muy buenas palabras y anécdotas como el famoso ¿Por qué no te callas? pero no parecen romper esas barreras ni contrarrestar el desconocimiento.
Mientras seguimos a la espera de que un "500 millones" versión siglo XXI nos traiga a nuestras casas otra modo de ver lo de allende, nos conformaremos con acudir a la Casa de América de Madrid y con rebuscar noticias por internet que ayuden a desmontar tópicos poco constructivos.
Hacer las Américas es muy saludable, hablo de primera mano.


8 comentarios:

  1. Primera vez que leo algo de tu blog, me agrada con cuentas las cosas, te lo habrán dicho miles de veces, pero te tienta escribir un libro?
    saludos Braganya

    ResponderEliminar
  2. A medida que te iba leyendo me iba emocionando por cómo has retratado tu sentir por este tu otro lado del charco. Coincido con vos en que hay que viajar aunque sea por internet, videos, libros o cualquier canal que nos cuente algo más que las cumbres de jefes de estado y el sensacionalismo de la violencia de género y otras negatividades que acercan a nuestros pueblos.

    No inocentemente alguien ha estado interesado en que allí se nos haya pintado como fenómenos tribales y a ustedes aquí como los responsables del exterminio en masa de nuestras raíces, y después ese alguien ha luchado y sigue luchando en función de que no avancemos. Yo que he estado allí y vos aquí, sabemos lo conectados que estamos y las cada vez más sorprendentes similitudes.

    ¿Quién puede atreverse a negar ese fragmento de ADN en nuestros cromosomas?

    Interesante tu artículo.

    ResponderEliminar
  3. Extremismo, nacionalismo, centralismo ,racismo….todo un vademécum del horror ,la ignorancia , el miedo y tantas y tantas miserias del ser humano disfrazadas de “nobles ideales” ese maldito sufijo “ismo” tan cargado de veneno ,tan canceroso, Tan lastrante , tan voluble .
    Te leo por primera vez y se que no será la ultima por que dices muy bien lo que otros no sabemos ni insinuar.Gracias.

    ResponderEliminar
  4. Braganya justo ayer se me cruzó por la cabeza la idea de escribir un libro, a ver si me decido, iré contando...
    Muchas gracias por tu mensaje Deliter, me emocionó también a mi leerte, es increíble que uno escriba unas reflexiones y alguien desde tan lejos lo lea con rapidez y se identifique con las palabras y el sentimiento.
    Mucho por recorrer y por acercar

    ResponderEliminar
  5. Me ha gustado mucho el artículo.
    Yo nací en Argentina, mis padres son españoles y a mí me tocó ver "300 Millones" desde las dos orillas físicas y desde las dos perspectivas que teníamos en mi casa: la de mis padres y la de mis hermanos y mía, aunque fuéramos aun pequeños.
    En general es tal la falta de información y los prejuicios desde ambos lados, que hasta he tenido que suprimir en mi CV mi lugar de nacimiento y justificar porqué nací allí; pero también me ha tocado ver la realidad de cosas de España que desde Argentina se creen diferentes.
    Pero me alegro de la suerte de haber estado en los dos lados y haber aprendido que hay que conocer las cosas, la gente,los países antes de juzgarlos o quedarnos sólo con los estereotipos.

    ResponderEliminar
  6. Qué ganas dan de cruzar el charco leyendo lo que dices, César. Para muchos de nosotros, entre los que me incluyo, allí está aún todo por descubrir. Sigue siendo el Nuevo Mundo. Siempre me ha sorprendido, sin embargo, el afán de tantas de aquellas gentes por cambiarlo todo por una sociedad consumista, como puede ser la nuestra. Sé que, a pesar de vivir casi en el paraíso, razones políticas y económicas hacen que esos países no ofrezcan a muchos de los suyos el nivel de vida deseable, y éstos se vean impulsados a dejarlo todo. Me sorprende, y a la vez decepciona, el poder de atracción de la sociedad consumista en que vivimos, aunque claro está que la posibilidad de disfrutar de una adecuada asistencia sanitaria, educación para los tuyos, etc., es una tentación difícil de vencer. En fín, lo importante es que todos, de aquí o de allá, vivamos los años que nos toquen de la mejor manera posible. Un abrazo y gracias, César

    ResponderEliminar
  7. Chile magnifico con unas gentes que aman lo español, naturaleza extraordinaria y ese bellísimo acento que me recordó el de la canciones del malogrado Victor Jara y no nos olvidemos del vino y del caldillo de congrio.
    No hay que irse tan lejos para poner de manifiesto ese desconocimiento de los pueblos,nos pasa con Portugal y con Francia,yo he realizado un periplo por Francia castillos del Loira etc etc y a veces he notado un racismo soterrado y muy sutil,quizás por mi poblado bigote que podía hacerme pasar por alguien procedente del área de los Balcanes,no es nada agradable,este tipo de sensaciones me ayudan a ratificar mi abrazo de bienvenida en España a cualquier nativo de cualquier país y no añadiré el tópico de "si viene a trabajar",tanto si viene a trabajar como a vagear,actividad muy humana también ,será bienvenido

    ResponderEliminar