lunes, 12 de septiembre de 2011

Viajeros compulsivos





Todos tenemos algún tipo de adicción, no tratemos de negarlo ni de ir de impolutos autocontrolados por la vida porque seguramente nos desmontará en dos minutos alguien que nos conozca bien.
De los que leáis estas líneas mucho lo seréis a internet y a las redes sociales, y mil cosas más que no es preciso desvelar públicamente.
Yo padezco una adicción bastante común, extendida a todos los confines de la tierra y que se propagó cual pandemia en el pasado siglo XX: viajar.
¿Por qué viajamos tanto? Hemos sido seducidos, el que más y el que menos, por esta corriente global que impulsa a millones de personas a recorrer el planeta por puro ocio o escapismo. No se trata ya de los viajes de negocios que empezaron en la era del despegue económico, tampoco de las oleadas de inmigración que llevaron a millones de personas, inicialmente de Europa, hacia el continente americano. Dicho flujos continúan hoy en día, con otros protagonistas, con otras rutas.
El turismo de masas se ha convertido en una de las mayores fuerzas de la economía mundial, alcanzado en 2010 la cifra de 940 millones de visitas turísticas en todo el planeta, con una clara tendencia a mejorar en el año actual.
En España todos sabemos que nuestra economía depende del turismo de manera inexorable, más del 10% del PIB y un enorme número de puestos de trabajo. ¿Se cuida el turismo? ¿Tenemos un modelo sostenible en el nuevo panorama globalizado? ¿Se le da la importancia que merece a la formación de los profesionales del turismo? ¿Es comprensible que sigamos teniendo un tan bajo nivel de idiomas comparado con otros países mucho menos visitados?
Hay miles de preguntas y otras tantas posibles respuestas a las mismas; he escuchado en boca de personas implicadas en el sector que el modelo español necesita reinventarse y que sigue funcionando en parte por la inercia del incombustible "sol y playa".



Aparte de las necesarias reformas y mejoras que nuestro sector debe acometer, ¿por qué viajamos tanto? En estos tiempos de recortes el turista español, siempre menos viajero y más pobre que los europeos del norte, ha decidido volverse más casero y quedarse por la tierra. Sin embargo, viajar a lugares exóticos y distantes suele ser una de las fantasías e ilusiones más mencionadas por las personas cuando se les encuesta sobre sus sueños realizables. ¿Qué nos empuja tanto a viajar? ¿Es adictivo hacer la maletas, echar el cerrojo a la puerta y partir?
Durante milenios la gente viajó en busca de una vida mejor, de éxitos económicos, huyendo de persecuciones religiosas mientras que hoy en día ha habido un cisma y aunque muchos lo siguen haciendo por estos mismos motivos, cientos de millones simplemente viajan para conocer otros lugares.
Estoy convencido de que esta moda social consolidada incluye un cierto componente de adicción y compulsión. Yo mismo tuve temporadas donde siempre que podía me subía a un avión con un afán desmedido por recorrer otros países y cambiar radicalmente de aires.
 ¿Está estudiado el fenómeno? 
He buscado información y no he encontrado nada al respecto pero estoy seguro de que hay personas que no pueden dejar de viajar, que se ven impulsadas al trasiego viajero dentro de lo que sus posibilidades les permiten.
Resulta evidente que dicha adicción viajera es propia de países desarrollados, en cuanto el nivel económico permite ocio y desahogo parece que toca viajar. Rusia y China son exponentes de estas oleadas de "turistas" noveles que trotan y fotografían los caminos ya transitados por millones de turistas occidentales.
¿Es el turismo una fuerza para cambiar el mundo? ¿Una especie de Caballo de Troya contra los prejuicios que nos llevan consumiendo milenios? ¿O tan sólo mero escapismo dentro del voraz consumo global?
Sean cuales sean las causas y los efectos secundarios del "engache viajero", parece constatable que este existe y que ha llegado para quedarse y extenderse por todos los continentes.


9 comentarios:

  1. Estimado César, yo le haría una pregunta quizá atrevida dado que los tiempos que corren se necesita ser valiente para exponer o tan siquiera preguntar determinadas cuestiones que en cuanto se salen de la línea de pensamiento impuesta por determinados ámbitos ideólogicos, de medios y supuestos intelectuales son expulsados extramuros del ámbito de la opinión.
    Lo que le preguntaría Sr. Cabo es qué opina usted, si como sabemos bien, estamos saturados, la situación económica es extremadamente preocupante, es lógico que siendo el turismo el sector fundamental para la creación de empleo y el desarrollo económico se lleven actuaciones contra un complejo Hotelero en el Cabo de gata, por parte de Greenpeace?. La responsabilidad que este grupo tiene con el medio ambiente no choca con la responsabilidad que cualquier ciudadano debemos tener con procurar el mayor bienestar económico al mayor número de personas?, ¿Por qué no se analizan fríamente las consecuencias económicas de estos cierres? Difícil que analicen fríamente si siempre están pensando en el calentamiento dicho sea de paso.¿Por qué determinados medios de comunicación le dan cobertura en la que claramente se posicionan a favor del cierre y la demolición de algo que podría suponer una grandisima cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos?.Muchas cosas no van bien en nuestra sociedad cuando todos queremos bienestar,política social, empleo, un mejor medio ambiente, unidad, trabajar todos juntos y para remediarlo nos empeñamos en provocar las situaciones precisamente menos oportunas para que algo mejore. ¿Qué opina usted Sr.Cabo? Un saludo y gracias por su paciente lectura. seguidor suyo en tiwtter.

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  2. Los caminos que llevan a viajar son muchos e insondables. Los hay que viajan por amplitud de miras y por ganas de conocer, estos suelen ser los que desarrollan la adicción que tú y otros tantos como tú, entre los que me incluyo, desarrollan. También los hay que lo hacen para huir de su realidad aunque solo sea por unos días y los hay que consumen viajes como el que compra ropa de marca. Se detectan porque viajan a los destinos de moda, como si adquirieran las últimas gafas de sol que son tendencia y suelen pasar por sus destinos de cuerpo presente pero espíritu ausente.
    El turismo constituye el 5% del PIB mundial y produce uno de cada doce empleos, pero ¿qué hay de la ética del turismo? El crecimiento del sector conlleva un impacto que no siempre es positivo ¿qué se hace para combatirlo?
    La ONU refrendó un código ético que solo 50 países han incorporado y me temo que solo se trate de un gesto de cara a la galería. ¿Qué tipo de empleo genera y como beneficia a la comunidad? ¿Es capaz de erradicar la pobreza? ¿Ese turismo masificado del “todo-incluido” es realmente una fuente de trabajo digno o solo enriquece a los tour operadores?
    Por otro lado como cualquier industria y negocio que se precie necesita de una estrategia de desarrollo y cierta visión de futuro. El tipo de turismo que ciertas zonas de España está recibiendo y ese conformarse con lo que nos deja “el sol y playa” es fiel reflejo de lo que esta sociedad se considera y en lo que parece recrearse: un país lowcost

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  3. Como te decía antes vía twitter creo que el afán de viajar de un sitio a otro, por el mero hecho de hacerlo, es otra manifestación del consumismo que caracteriza nuestra sociedad actual. Como señalas en tu post los principales países que exportan turistas al resto del mundo son China y Rusia, economías emergentes donde el consumismo empieza a hacer acto de presencia (añádele que no son democracias auténticas, si es que hay alguna, y puede que ello sea una de las razones que impulsa a sus cidudadanos a "escapar" de sus países de origen, aunque sea temporalmente)

    Como dice Lo en su comentario, hay muchas razones por las cuales viaja la gente, pero viajar y hacer turismo no es lo mismo. En tu post creo que te refieres principalmente al turismo.
    No creo que el turismo pueda ser ético, la RAE lo defin como "Actividad o hecho de viajar por placer" y no creo que en los viajes por placer podamos encontrar la fuerza que vaya a cambiar al mundo. Puede ser responsable, o considerado con el destino turístico correspondiente, pero ¿qué salario debería percibir un camarero o un servicio de limpieza en un hotel de cinco estrellas para que tus vacaciones o las mías fueran éticas?

    Creo que querer hacer del turismo el motor de una economía es lo que en realidad entraña el peligro de que se den abusos o se perjudique el medioambiente o el ecosistema de un determinado destino turístico.
    Por último, en relación a España, es probable que el secreto de que nuestro turismo siga siendo atractivo radique en su simpleza, sol y playa, sin que ello implique ser un turismo low cost. Por curiosidad, ¿cual sería el turismo high cost?

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  4. Yo creo que viajamos fundamentalmente por pura evasión. Creo que cuanto más quemados estamos con algo, más lejos nos vamos y que es el mejor antidepresivo que existe.

    El futuro son los viajes espaciales, supongo que un billete en un cohete espacial no estará al alcance de mi bolsillo., pero sería genial ir hasta las estrellas y ver una aurora boreal desde allí arriba..( será eso posible?, me lo acabo de inventar,je,je)

    Enfín., viajar es parecido a soñar, y por eso nos gusta tanto, no había un dicho que decía que la vida era sueño?, pues seguro que en nuestra onírica ilusión podemos cruzar un océano en barco, volar de un continente a otro y porqué no saludar a las estrellas!

    Viajar es así tiene esas cosas., un beso!

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  5. Hay muchas causas o motivaciones para viajar o hacer turismo, como las que mencionas: necesidad, curiosidad, adicción, modas, descanso, cambio de aires... pero creo que hoy más que nunca, con esta globalización que a veces padecemos, se está convirtiendo en algo "imprescindible" para estar en el mundo, lógicamente dentro de las posibilidades de cada uno.
    Las formas o las intenciones del viaje son diferentes y pueden parecernos más o menos adecuadas, criticables o mejorables, pero en todo caso no deja de ser una experiencia única y una puerta a la aventura.

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  6. Creo que viajar es una moda y, en muchos casos, se hace por puro esnobismo. Antes viajaba la gente más pudiente, era incluso un turismo elegante; hoy,con los precios actuales low cost, todo el mundo se puede permitir coger un avión y cruzarse el mundo entero, de modo que a cualquier país al que te vayas puedes encontrarte con un paleto español luciendo sus chancletas y sus pantalones pirata. Muchos de estos turistas no conocen España, tan solo su pueblo y alrededores, pero mola mucho contarle a los vecinos y a los compañeros que has pasado unas maravillosas vacaciones en Bali, por ejemplo.

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  7. Eladio, lo del hotel del Cabo de Gata es un tema que lleva coleando años y que no se resuelve. Creo que los ecologistas lo han enarbolado como exponente de la especulación en la costa y sus nefastas consecuencias. Lo de la costa mediterránea machada con décadas de cementazo es tremendo. España puede tener otro tipo de turismo más sostenible y diversificar la economía.
    Seguimos arrastrando los males de hace siglos, los españoles emigraban para hacerse ricos en tres minutos con el menor esfuerzo, los ingleses para currárselo y progresar poco a poco, a la vista están los resultados de ambas idiosincrasias.
    Habría que repensarse como sociedad, sí es que es posible!

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  8. Viajar, de lo que más me gusta en la vida. Pero además como isleña, necesidad imperiosa de relacionarme con el exterior. La única pega para un isleño es que moverme, trasladarme, conocer mi propio país, ni te digo ya más allá, me es mucho más caro que a cualquier compatriota. Ya me he quejado mucho por esta discriminación que la subvención estatal no rebaja.

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  9. En lo relativo al 'Algarrobico' que así se llama el hotel al que hacéis referencia, mi opinión es que su demolición debe llevarse a cabo por varias razones:

    La primera desde el punto de vista legal, porque su licencia de construcción ha sido declarada nula por un tribunal por inclumplir la ley.

    La segunda desde el punto de vista de social, la licencia debió ser aprobada por presiones o implicaciones de/en un entramado de corrupción del todo inaceptable en un Estado de Derecho.

    La tercera por responsabilidad, pues no deben caer en la impunidad hechos de este tipo y que se entienda procedente aplicar una política de hechos consumados. Debe haber responsables públicos y hay que dirimir sus responsabilidades y establecer las sanciones y/o penas.

    Incumplir la ley, sin responsables y encima 'aprovechando' la obra ilícita por aquéllo de que 'ya que está hecha...' sólo contribuirá a que sigamos siendo un país carente de seriedad, de respeto a las normas de convivencia y generará en la población una sensación de impunidad y pelotazo que nos terminará convirtiendo (aunque no falta mucho) en un república bananera de primer orden.

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