domingo, 5 de febrero de 2012

Las apariencias engañan


Muchas veces, parece que las más, la imagen de los personajes públicos esconde una vida privada plagada de claroscuros mucho menos placenteros que lo que la opinión pública percibe.
Lo aparente no siempre es lo real, y lo verdadero suele ser muy sorprendente.
Saltaba hoy en la prensa un adelanto de las memorias de Arantxa Sánchez Vicario, emblemática tenista que cautivó a España con su mítica victoria en Roland Garros en 1989 sobre la invencible Steffi Graf.
Recuerdo perfectamente ver aquel partido en casa, en familia, y vibrar con una emoción a la que entonces poco nos tenían acostumbrados nuestros deportistas.
En la prodigiosa década de los 90, Arantxa se convirtió en uno de los grandes referentes del deporte español, y su familia, en una de las más reconocidas y admiradas por el gran público.
Las memorias a punto de ser publicadas se descuelgan con la cruda frase de la tenista que dice" no me hablo con nadie de mi familia" y en la que detalla como su patrimonio fue dilapidado por sus progenitores, los cuales la sometieron a un férreo y excesivo control.
Toda historia tiene varias versiones y múltiples aristas pero sí el río suena alguna piedra arrastrará; una imagen pública armoniosa hecha pedazos.
Hay numerosos casos, tanto en el mundo del deporte, del cine y de la música, de niños precozmente triunfadores sometidos a presiones familiares, exprimidos en ocasiones como limones de jugo millonario.
Cada vez hay más casos de famosos adolescentes, supervisados por sus padres o por un mánager, expuestos a un escrutinio casi constante por parte de los medios de comunicación y de los fans.
Las nuevas tecnologías, las redes sociales y el uso extensivo de "smartphones" han reducido al mínimo el margen de maniobra de estas figuras públicas.  Cada patinazo se sabe en cuestión de minutos.
El caso de los Sánchez Vicario, una familia de clase media, trabajadora, luchadora y exitosa en el deporte, con la cual millones de españoles se identificaron y sintieron empatía durante tantos años, demuestra que la fama y el éxito conllevan un peaje muy alto que abonar.
Gestionar una posición pública de relevancia no es tarea fácil, no solo para los que se dan de bruces con el éxito, como sería este caso, también en otros donde se presupone absoluta preparación para ello, como sería el de la Infanta Cristina y sus polémicos negocios conyugales.

La vida nos prepara tal vez, paradójicamente, más para el fracaso que para el éxito pero no por ello hay que abandonar los sueños y la ambición. Parte del desafío una vez alcanzado el objetivo es conseguir que la imagen que refleje de nosotros el espejo público no distorsione lo que la verdad esconde.



6 comentarios:

  1. Pues ha sido muy valiente Arantxa, casándose con quien ha querido, muy a pesar del desagrado de la família.
    Valiente también de confesar públicamente algo que a muchas personas anónimas y no tan anónimas les sucede y que está a la orden del día., como decía aquel dicho:... !ocurre en las mejores familias!

    Creo recordar que tuvo problemas con hacienda porque tenía propiedades en Andorra.., enfín., que imagino que si saca sus memórias siendo tan joven es en parte por los problemas económicos derivados de la terrible gestion de sus progenitores cuando era una tenista de élite.

    Pienso que serán un éxito., porque a la gente le gusta saber que más allá de la gloria también se sufre, que por más páginas que ocupes en el Hola, o ganes trofeos o concedas entrevistas, eres tan vulnerable como cualquiera.

    Nunca fue más cierto aquella frase de " Los ricos también lloran"

    Por cieto, la infanta Cristina no tiene la culpa de que su marido utilizara la monarquía como trampolín para sus más avariciosos y desalmados planes. Ella tenía y tiene preparacion de sobra., pero el amor es ciego!

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  2. Espero que tus sueños y ambiciones no te cieguen, pues tu cabeza no para de pensar en lo mismo: fama. Ya decía Confucio que «no todos los hombres pueden ser grandes, pero pueden ser buenos.»

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  3. ¿Para cuándo la serie de la vida de Arantxa en cínco capítulos en Telecinco?

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  4. La imagino sufriendo en la adolescencia con esa fiesta de cumpleaños que dicen que tuvo que abandonar con la ancha cinta blanca en la frente de jugar al tenis y enjugándose las lágrimas, poniendo el grito en el cielo y diciendo: ojalá Dios no me hubiera dado este don. ¿Por qué me tengo que ir a la cama a la hora de los lunies si ya tengo 15?
    Por algo dicen que la fama y el éxito cuesta sudor, sangre y lágrimas.

    De todas formas, es una buena opción de disfraz estos carnavales. Saludos.

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  5. No es realmente como lo explica ella.Arantxa se hace la victima y esta dando una imagen de pobre niña a la que sus padres han manipulado y luego se han dilapidado sus ahorros.
    Conozco a esta familia desde hace muchos años por haber mi familia y yo jugado y competido a tenis.

    Esta chica ha estado muy mal aconsejada en publicar este libro.Los problemas familiares siempre de puertas para adentro y más cuando se trata de unos padres que se han desvivido por ti.

    Por cierto Cesar,me encanta tu blog y el de Cristina Antón.Soy fan vuestra desde hace muchisimo tiempo.Os sigo en twitter tb. Soy esposa de controlador en ACC.

    Un beso

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  6. Estoy totalmente de acuerdo con el comentario anterior, creo que Arancha ha estado muy mal aconsejada y eso repercute en su imagen. Los trapos sucios se lavan dentro de casa y por ejemplo, en el caso de Fran y Cayetano Rivera, yo vi en televisión como decían que el abuelo se había gastado gran parte de la herencia y ellos nunca han salido a la tele para contarlo. A mí Arancha me recuerda a Lady Di o a Macaulay Culkin cuando empiezan a hablar de su pasado y no sé hasta qué punto les beneficia o les empeora la imagen. También, en el caso de Barbra STreisand, ella decía que de pequeña le decían que era fea.

    No obstante, también entiendo que es un acto de liberación contar lo que ella (Arancha) ha sufrido en primera persona y también entiendo que es un acto de reafirmación. Y si ella lo ha hecho para sentirse mejor y le ha valido la pena, es decir, no tener que actuar o lidiar con una imagen de su pasado que no se correspondía a la imagen que ella ve a diario en su espejo, me parece que ha hecho bien. Good for her! Nunca es tarde para saber donde la persona tiene puestos sus pies y saber dónde se encuentra.

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